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Domingo, 13 de noviembre de 2005

INEDITOS

La poesía no es un hobbit

Pronto se darán a conocer en castellano poemas inéditos de J. R. R. Tolkien escritos entre los años ’20 y los ’60. A pesar de haber sido opacada por su obra narrativa, su producción lírica fue la fuente de muchos temas y personajes de El señor de los anillos.

La editorial Minotauro presentará el próximo 15 de noviembre en España Las aventuras de Tom Bombadil, una edición bilingüe de 16 poemas inéditos de Tolkien, que contará con las ilustraciones de Pauline Baynes. La obra poética que escribió entre 1922 y 1962, si bien se vio eclipsada por su costado narrativo, fue muy importante en su carrera. A tal punto que amplios fragmentos de sus obras en prosa fueron desarrollados previamente en verso, y algunos de esos versos inspiraron pasajes y personajes de El Hobbit y El señor de los anillos, como es el caso de Tom Bombadil y Baya de Oro, que se han convertido en algunos de sus personajes más conocidos y entrañables.

Además de haber escrito la exitosísima saga, Tolkien era un filólogo que dominaba más de veinte idiomas y cuya pasión por la lingüística lo llevó a crear cinco lenguas a partir de las cuales desarrolló su mitología. Alguna vez escribió que, de ser coherentes, hablaríamos como poetas “porque la esencia del mundo se ha ido ensanchando, y ahora la realidad tan sólo es comunicable de mente en mente por medio de actos creativos, de nuevas maneras de designar la multiplicidad del ser de las cosas”. Es así que la raíz, tanto de su literatura como de sus postulados teóricos, se encuentra en el valor metafórico de las palabras, ya que, según él mismo reconocía, el complejo significado del mundo exige las herramientas necesarias para la invención de mundos secundarios, es decir, la poesía. Y es que sólo él se ha atrevido a experimentar –por ejemplo– una actualización del metro anglosajón en el inglés actual, lengua que encontraba escasa y pobre para designar la realidad. Precisamente, a Tom Bombadil lo hizo hablar en versos aliterados, siguiendo la métrica del verso anglosajón adaptada al inglés moderno. De hecho, este personaje canta más que habla. Bombadil era el nombre que Tolkien le puso a un muñeco holandés, vestido con chaqueta azul brillante y zapatos amarillos, que habiéndoselo regalado a su caprichoso hijo, terminó en el inodoro. La serie de los poemas inspirados en este muñeco la completó en 1962, aunque nunca se publicó. Finalmente, el personaje fue utilizado para protagonizar un episodio bastante aislado en El señor de los anillos. Algunos críticos y traductores como Fernando Savater coincidieron en leer este libro inédito de Tolkien como una valiosa herencia de los románticos, desde Coleridge hasta Tennyson. De esa herencia presentamos un fragmento:

Las aventuras de Tom Bombadil

Tom Bombadil el viejo era un alegre tipo;
chaqueta azul brillante, zapatos amarillos,
de verde cinturón, las calzas de buen cuero,
y una pluma de cisne sujeta en el sombrero.
Vivía en la Colina; por allí el Tornasauce
de su fuente yerbosa se escurría hacia el valle.

El viejo Tom cruzaba los prados en verano
haciendo a las abejas cosquillas con la mano,
recogiendo ranúnculos, corriendo tras las sobras,
sentado en la ribera durante horas y horas.

“¡Eh, Tom Bombadil! Dime, ¿a dónde te diriges?”,
le dijo Baya de Oro. “Tus burbujas afligen
a peces escamosos y a pardas ratas de agua,
¡y al somormujo asustas, y tu sombrero empapas!”
“Simpática doncella, el sombrero has de darme”,
le respondió Tom Bombadil. “No quiero ya mojarme.
¡Sumérgete! ¡A dormir a las oscuras charcas
bajo raíz de sauce, pequeña dama de agua!”

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