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Domingo, 26 de marzo de 2006

El ser diplomático

La diplomacia, la neutralidad y el militarismo revisados en un libro riguroso, con prólogo de Balza incluido.

 Por GABRIEL D. LERMAN

En Generales y embajadores, el periodista y politólogo Fabián Bosoer revisa la relación entre la esfera diplomática y la esfera militar en la segunda parte del siglo XX. En primer lugar, la forma en que un tradicional servicio exterior ligado a paradigmas liberales y nacionalistas, que dominó la escena entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, a partir de mediados de los ‘30 queda atrapado entre la incapacidad de las elites dirigentes de reformar o trastrocar (o restaurar, según el caso) el lugar en el mundo de la Argentina, la irrupción del fascismo y el nazismo, y la desestabilizadora entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra. Frente a esas complejidades, la Argentina adopta un neutralismo ambivalente, apoyado en tradiciones y grupos no siempre coincidentes, que la ponen sucesivamente en una posición disonante con la gran potencia emergente, que presiona a los países latinoamericanos para que se pongan de su lado. Este primer momento, cuyo epicentro es la Conferencia de Río de Janeiro en enero de 1942, bajo la presidencia del conservador Castillo y su canciller Enrique Ruiz Guiñazú, muestra la imposibilidad de afrontar táctica y estrategia en un mundo cambiante. El suceso será un catalizador y el anticipo de un traspié: caerá el canciller y el gobierno, y dos años más tarde, definida ya la guerra, la Argentina romperá con el Eje. Gran Bretaña pierde protagonismo y es cuando, tras la contienda en el viejo mundo, se desata la Guerra Fría. EE.UU. promueve políticas de abastecimiento de armamento y recursos legales a países americanos en lucha contra el comunismo, que coaligan a América latina contra la Unión Soviética.

Segundo momento, años ‘50: Perón, Guerra de Corea, Arbenz en Guatemala. La tercera posición es un frágil equilibrio, a veces ni siquiera eso, ante el imparable avance norteamericano. Tercer momento, años ‘60: Revolución Cubana, Frondizi, Camilión, Miguel Angel Cárcano, Azules y Colorados, Nicanor Costa Méndez. Lo que se ha ido construyendo es un complejo entramado político, diplomático y militar, cuyos elencos se yuxtaponen y fomentan una diplomacia bifronte o de dos vías: la oficial, aquella que ejerce formalmente el poder de turno (Frondizi, Illia, etc.), y la oficiosa, una que conspira y corroe a la otra, ligada siempre a sectores castrenses e intereses económicos concentrados de aquí y de allá. El desprecio por la legalidad institucional, el desapego a tradiciones republicanas y humanistas, el macartismo, la política facciosa y la progresiva difusión e influencia de las políticas represivas provenientes de las grandes potencias, empujan al país a humillaciones internas y externas. Del neutralismo seguido de sumisión a la insignificancia total existe una parábola burocrática, triste y agria que evidencia la pérdida de la brújula y una decadencia específica. De allí a la desaparición forzada de personas y a una guerra absurda librada en el frío oceánico, con el sacrificio de dos generaciones de jóvenes, hay un trecho corto.

Bosoer ofrece una obra perdurable que, si bien puede alinearse sin ripios en la reciente historiografía argentina, también puede leerse como una lograda no ficción tejida por el suspenso, la intriga y la realpolitik. De ese modo, Generales y embajadores se incorpora a un conjunto de trabajos como los de Carlos Escudé, Juan Archibaldo Lanús, Alain Rouquié y Robert Potash, pero también se acerca a textos faro como los de Rogelio García Lupo, Gregorio Selser o, más cerca, Oscar Raúl Cardoso, María Seoane y Claudio Uriarte. Se trata de la puesta en foco de un aspecto crucial de la vida política: las relaciones con el mundo, ese detener la vista en la marcha ajedrecística que late en la escritura negociada de una declaración multilateral. Además del prólogo de Raanan Rein, este libro trae un bonus track curioso: epílogo de Martín Balza. Sí, el general de la autocrítica militar, el ahora embajador argentino en Colombia. Con un texto de cuarenta páginas, Balza brinda una memoria política que merecería una edición aparte, aunque aquí funcione como un cierre acaso esperanzador.

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Generales y embajadores.
Una historia de las diplomacias paralelas en Argentina
Fabián Bosoer
Vergara

 
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