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Domingo, 29 de marzo de 2009

La segunda editorial más chica de Latinoamérica

Lucas Oliveira es un arengador cultural, uno de los primeros bloggers literarios, organizador de la lectura de narrativa “Los mudos” e integrante del ciclo “El quinteto de la muerte”. Y ahora acaba de lanzar su propia editorial, que tira sólo cuarenta ejemplares porque él mismo es el encuadernador. Y La Funesiana es, además, el lugar desde donde Oliveira se reencontró con la militancia, visitando pueblos, dando talleres de edición y tratando de encontrar nuevas voces.

 Por Mercedes Halfon

En el blog de su editorial, Lucas Oliveira –aka Funes– escribe como una definición o un estribillo pop: “Editorial Funesiana, la Segunda Editorial Más Chica de Latinoamérica”. Hasta en ser la más chica, la Funesiana tiene el gesto de correrse del primer lugar para dejar a otra editorial, una santafesina que conoció en su último viaje a Rafaela y que hace tiradas de doce ejemplares por libro. Realmente pequeña. La Funesiana, en cambio, hace tiradas de cuarenta ejemplares, y de ahí en más están todas las llamadas editoriales independientes que sacan doscientos como mínimo, conocidas y desconocidas, las de autor que paga su edición, las ya instaladas en el canon canchero, todas ellas con puntos en común y otros que las diferencian. La Funesiana es, por varias razones, radical. En principio porque Lucas Oliveira se define como “radical hasta la médula”. Está hablando del partido. Dice: “Es raro, en el último tiempo se puso de moda escribir sobre peronismo, pero yo soy radical, milité ahí, mi viejo es un puntero grosso de Villa Crespo, bueno, en un momento por diferencias con mi viejo, me fui de casa y abandoné la política”.

Mucho antes de ser el editor de la Segunda Editorial Más Chica de Latinoamérica, una editorial hecha por una sola persona, Oliveira pasó por distintos oficios, todos radicalmente diferentes. Fue canillita y repartidor de pizza en Almirante Brown y Villa Lugano, y fue jugador de fútbol al borde de la profesionalización en Deportivo Español.

Pero, más allá de todo, Lucas Oliveira es un arengador cultural. Uno de los primeros bloggers literarios, organizador de la lectura de narrativa “Los mudos”, integrante del ciclo “El quinteto de la muerte”, también de narrativa. Alguien definió acertadamente su blog como una “ferretería de la literatura”. Y así es. Entrando ahí uno puede enterarse de todas las lecturas, talleres y libros nuevos que se editan.

Su blog comenzó en 2005 al tiempo que se autoeditó su primer libro de cuentos, Papel. En los antípodas de la habitual queja o resentimiento por la dificultad de hacerse un lugar en el campo literario, Oliveira decidió hacer él mismo, con sus manos, un volumen que contenía todos los cuentos que había escrito hasta ese momento. El libro tenía además una particularidad. La tapa estaba confeccionada con recortes de la revista Ñ, formando un extraño patchwork de industria cultural.

Los libros gustaron, se vendieron, y la idea de hacer una editorial empezó a tomar forma. “Durante todo 2006 estuve investigando cómo hacer los libros, con la experiencia que me había dado Papel. Aprendí mucho. Como soy yo el encuadernador, no podía hacer más de cuarenta ejemplares y en función de eso no me convenía hacer una distribución convencional en librerías, que implica dejar en consignación un material que se puede cobrar recién en seis meses. No me servía, porque no recuperaba la plata para que la editorial siguiera funcionando.”

Con las lecturas se cerró el ciclo. Blogs como plataforma de lanzamiento de libros, que se leen y venden en lecturas, donde se conoce a otra gente, que en algunos casos luego terminan siendo publicados. Un circuito que sucede tal vez al lado de Yenny y Planeta, pero por sus propios carriles y trayendo consigo una novedad que no podría materializarse de otra forma.

Y eso que en los libros de La Funesiana se nombra cómo “los talleres de la editorial” es un salón en una casa antigua en Constitución. En uno de esos cuartos de techos altísimos están la guillotina, la prensa, los papeles y cartones, los tarros de cola y los hilos, donde Funes pasa todas las tardes de su vida, cortando, cosiendo y doblando. Desde ese espacio que comparte con bailarines que ensayan en el cuarto de al lado y una banda de rock que hace vibrar las paredes, salieron títulos de Carlos Godoy, Federico Levín, Luciano Lamberti, Alfredo Jaramillo y otros. Todos trabajos personales, de un hablar crudo, directo, en algunos casos emparentado con eso que él llama “la moda de escribir sobre peronismo”, algo que de ningún modo puede configurar un canon o poética, pero que sí comparte un espíritu, algo así como el modo de producción infectando la propia literatura. Los libros de La Funesiana son de tapa dura, textos potentes, cosidos, que pueden dejarte un chichón en la cabeza.

Pero la editorial Hecha Por una Sola Persona, la Segunda Más Chica, con un poco de suerte, quizá pase a ser la cuarta o la quinta o la sexta más pequeña. Y no porque La Funesiana vaya a convertirse en un gigante monopolio cultural sino porque están naciendo otras editoriales, nuevitas, y con las mismas características. Oliveira viene haciendo una suerte de evangelización de la encuadernación por las provincias. De un viaje que hizo a Rafaela a dar un taller sobre edición, surgió una editorial. Algo que a Funes lo hace sentir bastante orgulloso. El dice: “Yo me había desencantado de la militancia y a través de esta forma que encontré de vincularme a la literatura, volví a militar. Publicar autores nuevos, darles herramientas para la autogestión a otros con ganas de editar, está bueno, porque la diversidad genera mejor literatura”.

Blog: http://lestroispetitscochons.blogspot.com/

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Imagen: Nora Lezano
 
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