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Domingo, 30 de septiembre de 2007

EL EXTRANJERO

Hola a las armas

Anunciada desde hace tiempo y escrita durante más de treinta años, finalmente se publica Tree of Smoke, la meganovela sobre la guerra de Vietnam del escritor norteamericano Denis Johnson. Muchos ya hablan de un prodigio en el que se cruzan Francis Ford Coppola y Herman Melville.

 Por Rodrigo Fresán

Tree of Smoke
Denis Johnson
Farrar, Strauss and Giroux, 2007
624 páginas

Bienvenidos a la novela vietnamita que acaba con todas las novelas escritas sobre Vietnam hasta la fecha porque aquí Vietnam no es apenas el nombre de una guerra alucinante y alucinada. Aquí, en Tree of Smoke, el nombre del mundo es Vietnam.

Porque en esta magnum-opus el enorme Johnson (uno de los más grandes escritores norteamericanos aunque circunstancialmente nacido en Munich, en 1949) escribe su Vietnam era una fiesta y, se sabe, hay muchos tipos de fiestas. Escrita y anunciada a lo largo de varias décadas, la memoriosa y alternativa Tree of Smoke –que traducirá Mondadori– es, también, una suerte de prequel a todo lo que Johnson ha venido escribiendo. Aquí –con ropa de combate o borrachos en crepúsculos color anaranjado napalm o mirando al cielo y rezando por no acabar bajo tierra– aparecen, juveniles e iniciáticos, varios de los personajes e hijos de Jesús que Johnson ya nos presentó en libros anteriores en su escritura (con especial presencia del malogrado Bill Houston en Angeles descarriados –Anagrama–, su primera novela celebrada en su momento por Philip Roth como "una pequeña obra maestra") pero posteriores en su tiempo y espacio.

Aquí, también, vuelve a demostrarse que Johnson es un perfecto genio a la hora de combinar la contemplación del bushido con el estallido del pop.

Aquí –contando una serpenteante saga y rito de pasaje que arranca en 1963, en Oriente, con la frase "La noche anterior a las 3 de la mañana el presidente Kennedy había sido asesinado", se extiende hasta 1970, y concluye con una coda, veinte años después, con un "Todo será salvado. Todo será salvado"– se experimenta el placer de comprobar que, digan lo que digan, la novela no está muerta aunque tal vez sí existan demasiados lectores zombis.

Y entre un extremo y otro, incontables grandes momentos, párrafos a subrayar, diálogos hemingwayanos (pero bajo la influencia de sustancias tóxicas), momentos de oscura epifanía (un sermón de sacerdote católico a feligreses que no entienden ni una palabra de su inglés, el "asesinato" de un mono, vaginas fumadoras) y, por encima de todo y de todos, un genio trabajando y combatiendo contra los oscuros fantasmas del pasado desde un presente encandilante narrando la historia de dos jóvenes y cada vez más perturbados "operadores" de la CIA bajo las órdenes de un poderoso y kurtziano El Coronel al frente de un programa de "Operaciones Psicológicas" cuyo nombre clave –ver el Libro de Joel, cuando se advierte de portentos en los cielos y palmeras en llamas– es el bíblico "Arbol de Humo".

Y así la extraña e imposible sensación –pero que Johnson hace verosímil de pensar que, publicada tantos años después de la película, ésta tiene que haber sido la novela que inspiró la atmósfera y colores de Apocalypse Now.

Digámoslo así: en Tree of Smoke Denis Johnson –ermitaño, no hace declaraciones, no acude a fiestas, vive lejos (mi ejemplar dedicado de Tree of Smoke me llegó desde un sitio llamado, en español, Doce Pasos en North Idaho), ¿combatió en Vietnam?, creo que sí pero no he leído entrevistas que lo confirmen– hace por la guerra de Vietnam exactamente lo mismo que hizo Herman Melville por la caza de ballenas en Moby Dick.

Eso.

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