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Sábado, 15 de diciembre de 2007

NOTA DE TAPA

Tres miradas

Malba presenta hasta el 15 de enero “Genealogías del Sur: Conductas de diseño”, una muestra de los abordajes de Diana Cabeza, Alejandro Sarmiento y el dúo Usos, Arturo de Tezanos Pinto y Carlos Gronda.

 Por Luján Cambariere

Tucumán 1961, una notable pieza española. La esquina de Sarmiento 1194, lista a ser demolida. Una de las maltratadas fachadas de Carlos Calvo al 1400 y la casi demolida casa de la calle Granaderos. Pedidos urgentes para edificios en peligro.

Tres miradas, que no es otra cosa que traducir al mundo material aquello que piensan, sienten, desean, sueñan, tres marcas registradas de lo nuestro.

Por eso cuando llegan esos que quieren captar la escena local en tres palabras, muchos repiten esta fórmula al cubo. Sin dudas porque desde lugares bien distintos –orígenes, técnicas, materiales y personalidades– en su hacer, nos revelan. Hablamos de Diana Cabeza, que late con el pulso de nuestras ciudades; Los Usos (Arturo de Tezanos Pinto y Carlos Ernesto Gronda), que dan cuenta de parte de nuestra Argentina más profunda, secreta y tantas veces, lamentablemente, ajena; y Alejandro Sarmiento, que trabajando desde lo mínimo, que en realidad es lo máximo, su imaginación, genera un mundo de posibilidades.

Sin dudas por esto hoy comparten esta muestra en el Malba que de algún modo cierra y comienza el año en diseño (termina el 15 de enero). Pero sobre todo, representa un hito. Absolutamente meritorio el empuje y visión de responsable del área, Arturo Grimaldi, que logró que el diseño pase de la tienda a las salas del museo (con el antecedente de haber hecho pie en el MOMA en marzo). Poniendo en valor este hacer como expresión de nuestra cultura. Y haciéndolo accesible a tantos que al día de hoy se preguntan qué es esto llamado diseño.

A lo que la periodista Carolina Muzi, curadora de la muestra, suma otra feliz coincidencia: “El diálogo que se ha dado entre museos. En el MNBA está la muestra de Maldonado, uno de nuestros pioneros. Mientras en el Malba estos tres referentes actuales en una muestra que ubica este presente en el camino que iniciaron las generaciones anteriores. Este dato revela mucho sobre el proceso que está viviendo el diseño en la Argentina. La puesta en valor como herederos no es sólo en reconocimiento de la propia historia sino también de ese rasgo de persistencia militante, de conducta, que ha caracterizado a los pioneros”. Y que sin dudas comparten y revelan con este panorama retrospectivo de su producción los cuatro protagonistas de esta exposición. “La de Cabeza que, a partir de la investigación de las topografías argentinas y cómo albergan los ritos sociales repiensa la cultura urbana y produce equipamiento que mejora la vida en el espacio público. La de Sarmiento, cuyos objetos y sucesos de diseño a partir del reúso provocan la reflexión y el cambio de hábitos cotidianos, desde el sentarse hasta la evolución material de la basura. Y la de Usos (por vez primera en el museo), que desde Jujuy inaugura un regionalismo local de lenguaje contemporáneo con la identidad del Noroeste como razón proyectual y el remix de sustratos culturales como especiero”, detalla en un bello catálogo, que sin dudas, es una de las perlitas de la muestra. Porque además de las fotos y bibliografías de rigor, suma los inputs creativos de cada cual –retratos de álbumes personales, croquis y un sinfín de fuentes de inspiración–. Además de la pluma de referentes de la cultura argentina como Héctor Tizón y Flora Guzmán, Graciela Speranza y Juan José Becerra. “El área de diseño del museo fue asumiendo más responsabilidades con respecto a los diferentes soportes así que la puesta en sala del diseño industrial y objetual fue el camino natural que debía tomar”, suma siempre humilde Grimaldi, que sí recibe gustoso los elogios a la factura del catálogo. “Es lo que perdura en el tiempo. La museografía uno puede recordarla pero el catálogo es el nexo que sirve para contactarse y generar los intercambios con otros museos. Además los textos de escritores le han aportado muchísimo, sobre todo generando nuevas preguntas para todos los que de algún modo se sienten involucrados en la disciplina”, sintetiza.

Así la puesta comienza con un espacio compartido –las escalinatas del museo– donde Cabeza, Sarmiento y Usos dialogan en un “jardín de banquitos” a puro color donde dan el presente los Alfiles signé Cabeza, los Circus Stool de Sarmiento y las Tunas de los Usos. Para luego, sectorizados, atender cada cual a su juego.

Bendita tú

Especializada en el diseño de equipamiento urbano, Cabeza trabaja sobre las topografías, partiendo de la observación de las necesidades de los habitantes de la ciudad. Llegó al diseño desde las Bellas Artes y la arquitectura, y lo aborda con sensibilidad de urbanista. Para la curadora, su caso es notable por el modo en que se sumergió en el mapa geográfico argentino: “Observa atentamente la paleta material y las topografías de las diversas regiones estudiando las formas en que el plano de la pertenencia (el suelo), registra y contiene a la vida comunitaria”, resume Muzi. En el vínculo espacio público y comportamiento está la información clave para su tarea proyectual, que busca ofrecerles a las personas soportes útiles para sus ritos de encuentro en la ciudad o en la intemperie de otro paisaje.

Su espacio en Genealogías da cuenta de su vasta producción a través de piezas como los maceteros Canasto en polietileno rotomoldeado (1998), el bebedero Chafariz (2001), el Banco Topográfico en premoldeado de hormigón (2003) y el Sensual Pampa (1989). La muestra también exhibe una selección de bocetos a mano alzada, evidenciando el dibujo, otro de los rasgos que más la representan. Cabeza parte a todos lados con sus cuadernos y lápices. De ese amor que casi nace con ella se generan esas ricas relaciones que atiende entre el cuerpo y el espacio. También se exhibe un video, en el que aparece su proceso de trabajo, contado en primera persona.

En Re mayor

Si hay alguien que ya estaba surfeando en aguas profundas estas olas de la experimentación, sustentabilidad, exploración y rescate de materias primas insospechadas –domándolas con toda la habilidad–, ése es Sarmiento. Imprimió con ellas de forma genuina cargando de significado cada una de sus piezas. Las pensó cuando no eran temas en cuestión. Y eso, además de una genialidad a prueba de todo, hace hoy a la contundencia de su trabajo. Por eso, resulta más que acertada la invitación que hace la muestra a sumergirse en su “materialoteca”. Algo así como tener acceso al País de Nunca Jamás, donde la imaginación lo hace todo posible.

“En el caso de Sarmiento, su proceso productivo parte de la investigación de materiales estándar para su reutilización. Esta sensibilidad especial proviene de su matriz geográfica y cultural. Haberse criado en el pueblo bonaerense de General Villegas, observando técnicas domésticas como, por ejemplo, el tejido del sachet de leche, le deparó un vínculo diferente con los residuos y los repuestos. Por eso, Genealogías del Sur buscó plasmar esa impronta en una ‘materialoteca’ en la que, a modo de un gabinete de ciencias, se cruzan las distintas líneas de investigación, con sus respectivos productos, maquetas y con la materialización de otra información, tales como la inspiración, las herramientas o las pruebas”, suma Muzi. Allí están entonces como hojas de ruta la herramienta que dio vida al proyecto Contenidoneto, a través del cual crea una materia prima reciclando botellas de PET. Proyecto que si bien tuvo su clímax poscrisis 2001, en pleno fenómeno cartonero, hoy deja boquiabiertos a personajes del mundo entero que ven en Sarmiento a un prestidigitador que con movimientos certeros genera esa magia de dar vida donde aparentemente no hay nada. Para Muzi, es “más un suceso de diseño que un producto. Contenidoneto, tiene tanto espesor cultural porque, tomando una herramienta muy simple del acervo criollo, llega sin ninguna traición en el uso a una aplicación que resuelve una urgencia ambiental y otra social en medio de dos grandes crisis. Con un utensilio idéntico, que reemplaza al huesito por una U de madera y al facón por un cutter, Sarmiento aportó soluciones para dos frentes al mismo tiempo, en un bingo pocas veces visto”.

Los estantes también sirven para contener su línea de Mallas con los antistress y lámpara Blanda; la lámpara Orbits Bug, además de las mil y una cintas y posibilidades de resortes y espirales logrados por termoformado de Contenidoneto; la caja I-D Brick y la lámpara Araña como algunos ejemplos de reúso; pero también los portacds y fotos de la banda, Las Canoplas, que comparte con su hermano Patricio y otros dos proyectistas (Javier Beresiarte y Topi Reta). Todo con el marco de un bello sistema de módulos a partir de pelotas, una idea que cruza dos de sus líneas de trabajo (la deformación de cuerpos esféricos, esta vez metidos en redes poliédricas de PET reciclado y conectados entre sí a través de picos de botellas de gaseosas). Con estos módulos conformó una pared continua y curvada para delimitar espacios personales mostrando un sistema que admite una infinidad de usos posibles que en la muestra se exhibe en versión abierta y de color uva.

Este año, la editorial inglesa Phaidon lo consignó como uno de los cien diseñadores más influyentes en su libro &Fork. A él lo eligió la periodista brasileña Maria Helena Estrada, que resaltó su abordaje al reúso preservando la esencia del material en la nueva pieza. “Esta conducta innovadora y coherente a lo largo de dos décadas puede verse en la muestra, a través de diferentes piezas donde siempre se mantiene la tríada resignificación + ahorro + circunstancia”, remata Muzi.

Usos & Costumbres

Por último, de los amigos de Usos, desde este suplemento, hemos desandado cada una de sus propuestas. Desde sus primeros viajes a la gran urbe con Zafra o Atada, al colorido, el desenfado, la transgresión y el alto impacto de Carnavala o Chármiri. Hace unos años, nos hemos llegado hasta su fábrica allí donde termina el mapa y donde manos artesanas tensan su cuerpo al ritmo del tiento o rescatan los tintes de la Quebrada. Así que verlos en el museo emociona, no tanto por lo impensado, sino por el merecido lugar que conquistaron. Desde Jujuy, con su visión y lenguaje contemporáneo, cuentan su riquísima cultura, que es la nuestra. Muchos creen, como sentenció la líder social Rosario Quispe este año desde Abrapampa, que Jujuy es parte de Bolivia. Ellos, colándose con sus bellas piezas, están acá para demostrar lo contrario. Que ese paisaje nos pertenece y que es un privilegio poder apropiarnos de tan bellas historias, aromas y lugares. “Se trata de un diálogo innovador y de alta sensibilidad, que plasman en piezas de colores, materiales y raíces de gran espesor cultural, dándole contenido genuino a la noción de nuevo regionalismo que los hace únicos entre las estéticas que ha dado el mobiliario internacional”, sostiene Muzi. El trabajo “a dos voces” de Arturo de Tezanos Pinto y Carlos Gronda es otro de los condimentos especiales que señala. Uno se ha criado entre hojas de tabaco y el otro entre cañas de azúcar. Con ocho y diez generaciones en la provincia y algo de sangre nativa, sus raíces y memorias familiares calan hondo allí –comenta–. Juntos vencieron con un argumento de todos los colores la inercia de una tradición fuerte, que los habría llevado a dedicarse a la actividad agropecuaria. Se apartaron de ese destino previsible para conversar de otras cosas: del paisaje, de las costumbres, de la magia, de cómo a cada uno le había hecho mella la cultura andina.

Como siempre decimos, las piezas de Usos impactan de mil maneras. Son bellas en sí mismas por su manejo del material, las formas y el color. Y eso por sí solo basta. Hasta que se revela el detrás de escena, la génesis, de cada una de ellas y que hace quererlas más. Esos ritos, costumbres, anécdotas, oficios, bailes, que encierra cada cual. Como ese ida y vuelta de la zafra que testifican las mesas o bancos con cajón de madera de nogal y cuero crudo hoy presentes en la muestra. O el pícaro diablo que persigue a las mujeres en el Carnaval ahí parado representado en el espejo Toruno en cedro y cuero de chivo o la Tin ku, una mesita en metal y madera que vibra al compás de la danza aymara. Tan sólo algunas metáforas de tan amplio imaginario.

“Abordamos la relación producción-diseño desde una realidad jujeña, ni siquiera norteña. Por eso simplificamos al máximo. Buscamos una vida útil aceptable, con calidad en las terminaciones, partiendo de los materiales que tenemos a mano. En cuanto a la carga para diseñar, somos observadores que participamos culturalmente de un rito, aunque no seamos parte directa de él. Son historias que tenemos bien metidas y se van descubriendo de distinta forma frente a los nuevos estímulos”, rematan ellos.

* Malba: Figueroa Alcorta 3415. www.malba.org.ar

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