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Sábado, 7 de agosto de 2010

La república del patrimonio

 Por Facundo de Almeida *

En el centro histórico de Vilna, capital de Lituania, hay un área de 600 metros cuadrados que conserva la estructura de calles y espacios típicos que recuerdan las antiguas ciudades italianas. La arquitectura barroca predominante se caracteriza por esbeltas torres que distinguen este sector de la ciudad, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1994.

El nombre extraoficial de este barrio es República de Uzupis, y es un complejo entramado de calles con inmuebles pintados y decorados, en los que los artistas tienen sus talleres y galerías. El espacio público está ocupado por esculturas distribuidas por el barrio. Se destacan una sirena de bronce, una paloma levitando en el medio del río, el rostro de Frank Zappa pintado al estilo graffiti o el ángel de Uzupis, símbolo del pensamiento libre.

Antes de la Segunda Guerra Mundial vivían en Uzupis rusos y judíos, pero durante el Holocausto fue abandonado por sus habitantes y ocupado primero por ladrones, personas sin hogar y prostitutas. Así se transformó en una de la zonas más degradadas de la ciudad, con sus edificios deteriorados y muchas veces inhabitables.

El nombre Uzupis significa “sobre el río”, y se llama así porque el afluente del río Vilna pasa por el interior del barrio de la capital de Lituania. No tiene fronteras físicas oficiales, pero se declaró como “república independiente” en 1997, tal como sucedió a principios de los ‘70 con Christiania, el barrio bohemio de Copenhague.

Este curioso lugar tiene su propia constitución, himno y banderas, una por cada estación del año, y también “moneda” propia, los uzupis, y un presidente, Romas Lileikis. Incluso un ejército amigable de doce personas, porque en su “constitución” proclaman la no violencia.

Algunos de los derechos que la Constitución les otorga a los ciudadanos de Uzupis son: el hombre tiene derecho a morir, pero no es una obligación; el hombre tiene derecho a cometer errores; el hombre tiene derecho a ser único; el hombre tiene derecho a amar; el hombre tiene el derecho a no ser amado, pero no necesariamente; el hombre tiene derecho a ser feliz; el hombre tiene derecho a ser infeliz.

Personalidades como el cineasta lituano Jonas Mekas, uno de los máximos exponentes del cine experimental estadounidense, el Dalai Lama y el presidente de Lituania, Valdas Adamkus, son ciudadanos de honor de la república.

Lo curioso de este barrio es que se pobló de artistas e intelectuales no por casualidad, sino por una estrategia gubernamental de planificación urbana y protección del patrimonio arquitectónico. Fue luego de la independencia de Lituania en 1990, y así se logró una revitalización y puesta en valor del área que hoy se transformó en uno de los sitios más codiciados de la capital báltica.

Licenciado en Relaciones internacionales. Magister en Gestión cultural por la Universidad de Alcalá de Henares.

http://facundodealmeida.wordpress.com

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