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Sábado, 11 de diciembre de 2010

La casa de Liniers

 Por Facundo de Almeida *

Esta semana se abrió al público la casa que perteneció a Santiago de Liniers, héroe de la Reconquista de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas. Allí se firmó la capitulación del enemigo y conserva en su exterior el aspecto típico de las construcciones coloniales, con sus anchos muros blancos y su cubierta de tejas españolas.

Fue heredada por la familia Estrada, que instaló su famosa editorial en la misma manzana, sobre la calle Bolívar. Esta casa, que data de 1788, es uno de los pocos ejemplos de arquitectura colonial que se conservan en la ciudad de Buenos Aires, lo que acrecienta significativamente su valor.

El otro inmueble, sito en Bolívar 462, es la antigua sede de la Editorial Estrada fundada en 1869 por Angel Estrada y cuyos libros de textos ayudaron a educar a generaciones de argentinos. Se trata de un inmueble de planta baja y un piso, de impronta italianizante, donde hasta hace unos años funcionaba la empresa.

El proceso de recuperación de esta casa, que tuvo a Liliana Barela –actual directora general de Patrimonio y del Instituto Histórico– como protagonista se inició con un decreto del 16 de octubre de 2008, que establecía que el Gobierno de la Ciudad debía comprar el predio para ser destinado a estos organismos.

Este decreto, a pesar de haber sido firmado por el actual jefe de Gobierno, siguió sin cumplirse durante un año, en el que la desidia oficial hizo que fracasaran las negociaciones con los propietarios que decidieron ofrecer el inmueble en el mercado inmobiliario.

En 2009, la organización Basta de Demoler alertó a los diputados porteños sobre la publicitada venta, que pondría en riesgo el futuro del inmueble si pasaba a manos privadas, menos ilustradas que la familia Estrada y sin un vínculo histórico y sentimental con la propiedad. Además, se perdería la posibilidad de que tuviera el destino perfecto: albergar los organismos encargados de preservar el patrimonio histórico porteño.

En aquel momento, fue evidente que el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, no tenía un especial interés en destinar fondos de su cartera para ese fin, y durante algunos días parecía que la iniciativa naufragaría.

La entonces diputada Teresa de Anchorena –que presidía la Comisión de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico de la Legislatura– presentó entonces un proyecto exigiendo al Poder Ejecutivo que cumpliera con la decisión que el propio gobierno había tomado un año antes, y le mostró el camino del financiamiento, proponiendo la venta de terrenos ociosos que pertenecían al Instituto Histórico.

Ese proyecto fue acompañado en forma entusiasta por Inés Urdapilleta, quien en ese momento presidía la Comisión de Cultura, y apoyado con la firma de veinte diputados, todos pertenecientes al arco opositor.

La contundencia de un proyecto firmado por un tercio de los legisladores y las ingeniosas acciones públicas de Basta de Demoler –que organizó un desfile de soldados vestidos a la usanza del ejército de Liniers, con descargas de artillería incluidas– convocaron la atención de la prensa e hicieron evidente para el oficialismo la necesidad de acompañar el proyecto. El patrimonio, por unos días, había llegado nuevamente al tope de la agenda política.

Finalmente, en la última sesión del año parlamentario, la Legislatura sancionó la Ley 3397 que autorizó al Poder Ejecutivo a vender los terrenos en desuso y destinar esos fondos para la compra de la Casa de Liniers. En la misma norma se establecía que el Instituto Histórico y la Dirección General de Patrimonio serían los beneficiarios de la compra, no era cosa que en el camino a alguien se le ocurriera darle otro destino.

Un año más tarde, funcionarios, legisladores y ciudadanos pueden sentirse satisfechos por la tarea cumplida. La Casa de Liniers está en buenas manos y será destinada a un uso acorde con su valor patrimonial. Resta ahora que el Poder Ejecutivo destine anualmente fondos suficientes para el buen funcionamiento, puesta en valor y equipamiento de las sede de los organismos patrimoniales porteños.

* Licenciado en relaciones internacionales. Magíster en gestión cultural. Docente del Master en Gestión Cultural de la Universidad de Alcalá de Henares y del Posgrado en Preservación de Patrimonio Cultural de la Universidad Torcuato Di Tella. http://facundodealmeida.wordpress.com

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