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Sábado, 22 de enero de 2011

CON NOMBRE PROPIO

Racconto ideal

Un calendario con el que da ganas de arrancar el año. La novedad de Rodrigo Broner para su etiqueta diseñocrudo.

 Por Luján Cambariere

¿Quién no soñó alguna vez con que desaparecieran los lunes, se alargaran los viernes (casi mejor que los sábado por ser la antesala del mejor día de la semana) o directamente se pudieran borrar de un plumazo ciertas fechas clave? Sobre todo esos días en que uno no se tendría que haber levantado. Rodrigo Broner lo hace posible. Por lo menos a nivel gráfico, que no es poco.

Diseñador egresado de la UBA, con estudio propio desde donde realiza diseño editorial (básicamente revistas) y trabajos de identidad, marcas y páginas web, además de mucha tarea docente (es adjunto de la cátedra Wolkowicz), hace un tiempo le picó el bichito de la marca de objetos propia.

“En el año 2004 publiqué Imágenes chiquitas, un libro de fotografías propias sobre un balneario de la costa atlántica, La Lucila del Mar. Y a partir de esa experiencia empezaron a surgir nuevas ideas de diseño de objetos que van tomando forma a partir de diseñocrudo. Objetos de uso cotidiano optimizando materiales, recursos, momentos, contextos y usos. Diseño contando con el soporte, el método, la tinta, la lectura, el uso, la necesidad, con mínimo ornamento: diseño crudo”, cuenta Broner.

Así, hace dos años surgió el tangriman, un tangram para decorar con las figuras más diversas superficies imantadas. “El tangram, el juego milenario chino, lo conocí hace 14 años, en mi primer año de docente en la materia morfología de la cátedra Wainhaus. Lo utilizábamos para un ejercicio de estructura ya que es muy interesante cómo, a partir de 7 figuras geométricas que conforman un cuadrado, se pueden formar más de 10.000 siluetas distintas, entre animales, personas, objetos, figuras abstractas. Y en un momento donde la heladera pasó de ser una alacena que enfría a un objeto de decoración más, el tangriman permite tener un elemento que la decora con la posibilidad de mutar de forma día a día”, suma.

Pero ahí no quedó el asunto, y obsesionado por la cuestión del tiempo, este año redobló la apuesta con el sueño de muchos: un calendario a la medida de nuestros deseos o caprichos o, por qué no, circunstancias de la vida.

A medida

“Hace varios años que vengo diseñando diferentes calendarios que nunca vieron la luz, pensados para diversos fines, con distintos materiales y para ser aplicados en contextos distintos. Hace menos, pude relacionar el medio (la tinta removible), el soporte (un material transparente), junto con el contenido (el tiempo). Una tríada que forma un sistema que parece perfecto. Lo efímero del tiempo es el concepto de este objeto, a medida que pasa el año y al ir borrando los días, esto se hace evidente.

Este concepto parece que llega a uno con la paternidad, y no es casual que haya llegado el momento de realizar este objeto durante los dos primeros años de mi hijo.”

Pero el Dayserase (su calendario 2011) “también permite quedarse con los días que se quieren recordar, destacar algunos, borrar los otros, borrar días por venir que no queremos transitar, y mucho más”, detalla.

Así, impreso sobre un material transparente con tinta removible, su calendario se basa en el sistema símil raspadita. “Valiéndose de una moneda, o algún otro elemento como una púa de guitarra, un botón, o una uña, podés ir borrando los días que pasan, podés dejar los que vale la pena recordar. También te permite intervenir en el futuro... borrar todos los días lunes, o todos los días de semana, dejar sólo los días que la pasaste bien a lo largo del año, o lo que sea”, agrega. Mide 50 x 37 cm, puede ser aplicado con cinta bifaz, chinches sobre cualquier tipo de pared de la cual tomará el color, o con imanes a una superficie metálica como la heladera.

¿Anécdotas de los que ya lo probaron? “Una de las primeras personas que experimentó el calendario en una feria de diseño me preguntó: ‘Qué bueno... ¿y ahora cómo hago para que vuelva a aparecer?’. Otros elogian eso de poder borrar su día de cumpleaños. Un hombre pensaba que podía borrar los días que no trabajó y a fin de año compararlos con los que sí lo hizo. Otro, por el contrario, quería borrar los días en que trabaja y dejar sólo fines de semana, feriados y vacaciones. La verdad es que surgieron usos que ni pensaba y seguramente haya muchísimos más, esa es una de las cosas más interesantes que tiene el Dayserase”, remata Broner.

diseñocrudo:
Web: www.diseñocrudo.com.ar. Mail: [email protected]

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