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Sábado, 5 de noviembre de 2011

Diseño y su valor social

 Por Matias Delfino *

Con un escenario rodeado de desierto y montañas de fondo, se llevó a cabo en Phoenix, estado de Arizona, la conferencia anual del American Institute of Graphic Arts (AIGA), la Asociación de Diseñadores de EE.UU. El lema del encuentro en esta oportunidad fue “Pivotar”, haciendo referencia al punto crítico de inflexión en que se encuentra la práctica del diseño en la actualidad. Lo que rige es un cambio en las formas de comunicación debido al auge de las herramientas sociales, la hiperconectividad, la pérdida de confianza en las instituciones públicas, los levantamientos sociales alrededor del mundo y los efectos del cambio climático.

Haciendo referencia a los resultados de un estudio de IBM, Richard Grefé, director ejecutivo del AIGA, destacó la importancia del rol del diseño contemporáneo en simplificar la resolución de lo complejo. Según este estudio, basado en entrevistas personales a unos 1500 directores de empresas del mundo, el desafío número uno que estos líderes encuentran en el presente es lidiar con la complejidad, y concluye que el uso de la creatividad es la clave para afrontar estos desafíos.

Katie Salen, diseñadora de juegos y profesora de juegos y medios digitales en la Universidad de DePaul, lidera además el Institute of Play (Instituto del Juego), una organización no gubernamental enfocada en la recreación y el aprendizaje. Katie es un claro ejemplo del rol transformador del diseño en cuanto a lugares y prácticas. Desde el 2008 está desarrollando esta apuesta pedagógica en una escuela pública secundaria en Nueva York. Este innovador modelo logra agrupar el diseño de juegos, rigurosas prácticas de investigación y asociaciones interdisciplinarias, para promover materiales basados en el juego, estrategia y sistemas como herramientas del desarrollo personal y colectivo. La exitosa iniciativa despertó un gran compromiso de aprendizaje en los jóvenes estudiantes, al punto que está siendo extendido a escuelas en Chicago.

Luego fue el turno de Allan Chochinov, socio y jefe editor de Core77, uno de los sitios web referentes en el área del diseño industrial, quien además dirige la maestría sobre diseño de producto en la School of Visual Arts en Nueva York. Según Chochinov, los diseñadores deberían replantear su manera de encarar la profesión, y mas allá de pensar en “qué” diseñar, deberían pensar en “por qué” diseñar, refiriéndose a que muchas veces se diseñan artefactos que más allá de su agradable estética y efectiva funcionalidad, no responden a legítimas necesidades, sino mas bien a los mandatos del consumismo masivo. Para Chochinov, el desafío está en diseñar productos que generen valor, posean un propósito y sean sustentables.

Uno de los oradores que mas se destacó no fue precisamente un diseñador, sino un médico. Jay Parkinson se especializó en pediatría y medicina preventiva para comenzar en el 2007 su práctica profesional en el barrio de Williamsburg, Brooklyn. La gente visita su website, ve su calendario, elige una hora y especifica sus síntomas. Su iPhone lo alerta, él hace una visita a domicilio y recibe su pago vía PayPal, para después hacer el seguimiento por correo electrónico, videochat o en persona. El objetivo es concentrar salud, diseño, antropología y tecnología para brindar una experiencia distinta entre paciente y médico. A partir del éxito de su impronta, creó Hello Health, red que ya cuenta con unos 400 profesionales de la medicina alcanzando a unos 2000 pacientes diarios. Mas allá de reducir considerablemente el número de visitas, su idea causó una revolución en el campo de la salud, al punto que la revista Fast Company lo denominó en un artículo como “El doctor del futuro”.

Otro ejemplo de innovación social a través del diseño aplicado a la salud fue el de Kristin Hughes, profesora adjunta en la Escuela de Diseño de la Universidad Carnegie Mellon, en Pennsylvania. Su proyecto “Fitwits” intenta diferenciar ingredientes y alimentos saludables de los que no lo son tanto, como también especificar tamaño y cantidad ideal de las porciones, dándoles a los niños una sensación de control y entendimiento de lo que están comiendo. Este sistema de productos y servicios invita a las familias a participar de discusiones acerca de la salud, otorgándoles un rol activo y no sólo como meros destinatarios de una campaña determinada. El programa promueve el aprendizaje por partes de las familias, las cuales interactúan entre sí, hacen preguntas y se divierten mientras se informan. Tanto maestros, como especialistas y doctores se benefician también con este material de información sobre medicina y salud que busca mejorar la nutrición y la actividad física de la comunidad en cuestión. Entre sus productos didácticos se destaca un colorido juego de cartas, que combinando imágenes de alimentos con información relativa a los mismos genera un espacio para que los niños aprendan a llevar un estilo de vida saludable a través del ocio y la interacción.

Una novedad fue el lanzamiento de la iniciativa del AIGA “Diseñar para el bien”, que busca catalizar la necesidad de los diseñadores de comprometerse con causas sociales. Varias de las presentaciones a lo largo de la conferencia formaron parte de este programa, que despertó tanto interés en la comunidad del diseño que el AIGA determinó que la temática para la conferencia anual de negocios del año que viene en California sea enteramente sobre el diseño para el cambio social. Grefé cerró la inspiradora jornada de tres días resaltando el poder de la creatividad y el diseño para mejorar la experiencia humana.

* Miembro del Departamento de Diseño Gráfico de las Naciones Unidas en Nueva York. delfino [email protected] / Twiter @matias_delfino

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