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Sábado, 14 de julio de 2012

Un abrazo al monasterio

Este miércoles, Basta de Demoler organizó un exitoso abrazo al convento de Santa Catalina, en la esquina de Viamonte y San Martín. Vecinos, patrimonialistas y periodistas cubrieron el atrio del templo de 1745, en viva protesta por el permiso de construir una megatorre justo detrás. El edificio de oficinas será tan grandote que puede derrumbar los cimientos del siglo XVIII y con certeza va a dejar el mejor conjunto colonial que le queda a esta maltratada ciudad reducido a una maquetita.

Y esto es jugar con fuego, porque Santa Catalina es una obra muy bien conservada de Andrés Bianchi o Blanqui, porque este arquitecto jesuita solía castellanizar así su apellido. Bianchi es el autor también de lo que probablemente sea nuestra mejor pieza colonial, la catedral de Córdoba, y de infinitos edificios fundacionales. Santa Catalina tiene la característica adicional de estar abierta al público, cosa rara en materia de conventos.

En el evento del miércoles se destacó el amparo que busca detener la obra, y las irregularidades que caracterizan todo el trámite. Resulta que el terreno donde hasta hace poco hubo un estacionamiento y que toma la mitad de la manzana sobre Reconquista, quedó sospechosamente exento del Area de Protección Histórica Catedral Norte. Según se supo, el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo se hizo oír para que no se lo protegiera, junto a la Sociedad Central de Arquitectos. El ámbito fue uno muy amistoso, la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura, cuando la dirigía Bárbara Rossen. Según recuerdan los testigos presenciales, Rossen defendió con la energía habitual la “libertad” de demoler y construir torres. Junto a la defensa de los abogados de la empresa constructora –irónicamente llamada Santa Catalina de Siena– en las audiencias públicas, la oposición de la comisión habría bastado para eliminar el apreciado lote del listado del APH.

Lo que no exime al funcionario Antonio Ledesma, titular de la Dgiur, de dar explicaciones. Ledesma firmó el permiso de obra antes de que el lote fuera dado de baja y cuando estaba incluido en un proyecto de ley con estado parlamentario. Para más datos, el lote en cuestión ya tenía un régimen especial de protección, creado nada menos que por el dictador Osvaldo Cacciatore, el general al que Videla encargó el gran negocio de las autopistas. El 26 de febrero de 1981, hace 31 años, Cacciatore firmó una ordenanza creando un área especial para las manzanas que limitan Florida, Paraguay, Reconquista y Viamonte, esto es, las que toman Harrods, Galerías Pacífico y el convento, entre otras muchas edificaciones.

Cacciatore lo hace porque “es preciso encarar la conservación y puesta en valor como testimonio de la identidad ciudadana de aquellos hitos arquitectónicos, costumbristas y culturales que caracterizan a uno de los más típicos centros neurálgicos de la ciudad”. Lo que hacen es poner estas cuatro manzanas en el Distrito de Arquitectura Especial AE16, derogar toda orden de ensanchar Córdoba o Viamonte y hasta crear premios a la mejor restauración, con cuatro categorías. El anexo uno hace una referencia puntual al terreno que nos desvela ahora, al imponerle una altura máxima de doce metros, a medir “a partir del punto más alto de la manzana”. Este punto agrega que el edificio a construir debe ser de perímetro libre y que este perímetro tiene que ser de acceso peatonal público, con entradas desde Córdoba, Viamonte y San Martín. Un lindo antecedente para Ledesma, que demuestra de paso que la avidez inmobiliaria del macrismo hasta supera a la de la dictadura militar...

Mientras, el convento organizó como autodefensa una serie de charlas semanales. El ciclo arranca este jueves con “Rehabilitación del monasterio”, a cargo de quienes siguieron la obra, el presbítero Rafael Braun y el arquitecto Eduardo Ellis. El 26 hablará el arquitecto Carlos Pernault sobre gestión del patrimonio, mientras que el 2 de agosto lo hará el arquitecto Germán Carvajal sobre la obra de Blanqui. Finalmente, el arquitecto Martín Repetto –como presidente de la Comisión Nacional de Monumentos y no como ministro bonaerense de obras públicas– hablará sobre el patrimonio y su entorno.

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