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Sábado, 4 de diciembre de 2004

San Pablo, a mais grande

Cuadras y más cuadras, ferias, barrios, megalocales, shoppings, muestras, museos especializados, hasta hoteles en clave design. Un recorrido por la megalópolis brasileña que ya es la capital latina del design más importante.

 Por Luján Cambariere

San Pablo como destino de diseño promete y cumple con creces. Sí, caeré en el lugar común y el cliché empleado para referirse al país vecino: tiene el diseño “mais grande do mundo”. Por lo menos del “mundo” cercano, hoy, a nuestras posibilidades. A menos de dos horas de avión, la ciudad paulista ostenta distintos barrios dedicados al diseño y al arte, cuadras y cuadras donde se alinean sin aliento locales de decoración, shoppings especializados, museos y hasta hoteles como el Unique (Av. Brigadeiro Luis Antonio 4700, Jardim Paulista) que además de haber sido concebidos por profesionales reconocidos mundialmente (el arquitecto Ruy Ohtake) reúnen cual museos, piezas de mobiliario de iconos del diseño.
Ahí, los design-victims pueden desayunar sentados en el sillón Proust de Alessandro Mendini, leer en la biblioteca del lobby en un auténtico Gaetano Pesce o relajarse a la espera de un trago en el Boa de los Campana. En San Pablo, cuando no está la bienal, hay alguna muestra imperdible que visitar, un nuevo megalocal que conocer o un restaurante ambientado bajo parámetros design. Siempre recorriendo distancias largas, en un tráfico atestado pensando que se pierde la vida a cada volantazo, por eso optimizar los destinos es clave.

Puntos obligados
Para cualquiera que viaje por primera vez resulta indispensable recorrer la Gabriel Monteiro Da Silva. Arrancando a la altura del shopping Iguatemi (Brigadeiro Faria Lima 2232), se alinean en más de veinte cuadras locales especializados en cocinas hipermodernas a los que le siguen los de grifería y baños, muebles de exterior y de oficina, casas de telas, revestimientos, iluminación y muebles. Tres altos en el camino deben hacerse: en el 1400, la Firma Casa tiene destacados como los utilitarios u objetos signé Campana –fruteras, apoyavasos o móviles–; en el 1300, Wall Lamps vende luminaria de las firmas Belux, Modular y Metalarte; y en el 1200, Dpot, talento brasileño, como promociona su marca, ofrece muebles de brasileños consagrados como Luciana Martins, Sérgio Rodrígues, Paulo Alves y Marcenaria Baraúna, Pedro Useche, Vladimir Iglesias y Marcia Paiva y Marley Gerab.
¿Barrios? El sábado por la mañana estalla la Plaza Benedito Calixto (Teodoro Sampaio y Cardeal Arcoverde). Abriéndose paso entre la gente que siempre es mucha, se puede dar desde con lámparas deco y arañas de caireles, vajilla, indumentaria o juguetes de plástico. En la mano, un vaso de caña de azúcar ya que aseguran que es en la feria donde se vende la más rica. Frente a la plaza se reúnen varios locales deco. Los hay de muebles como Teto con diseños de jóvenes talentos y otros con adornos y objetos en vidrio, madera o resina de estridente colorido. Por la tarde, a unas calles de allí en dirección al cementerio, se encuentra la Vila Madalena. Algo así como nuestro Palermo Soho pero con gente más desenfadada, tomando cerveza en la calle y haciendo rugir autos y motos.
El domingo por la mañana la cita es en la feria de Liberdade, el barrio japonés (Brasil reúne la mayor emigración japonesa del mundo). San Pablo es caro, pero ahí es la oportunidad de despacharse con delicias del mundo oriental. Indumentaria, lámparas de papel, todo tipo de utensilios de cocina en madera, herramientas para la ceremonia del té o el boom del sushi. Los que se animan a hacerle frente a bromatología, pueden traerse los más deliciosos cayú, maníes japoneses y las más bellas orquídeas. Los que están para desafiar al detector de metales: cuchillos y tijeras de jardinería.
Saciado el consumismo, por la tarde, al Parque Ibirapuera (Av. Pedro Alvarez Cabral). Inaugurado en 1954 y diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer y con paisajismo de Burle Marx, alberga el predio de la bienal (este año la XXIV de arte), también el Museo de Arte Moderno (MAM) y el OCA, actualmente con megaexpo Fashion Passion dedicada a cien años de moda, entre una enorme arboleda, bicisendas, lagos y batucadas.
Por último, los amantes del diseño no pueden dejar de visitar el Museo Da Casa Brasileira (Av. Faria Lima 2705). Emplazado en un terreno de 7200m2 con un magnífico jardín, tiene un acervo de 72 piezas representativas de la evolución del mobiliario en Brasil –muebles y objetos del siglo XVII a inicios del XX–. Aunque quizá lo más interesante es que, debido a las inquietudes de su directora Adélia Borges, es un sitio constante de reflexión y encuentros ya sea mediante exposiciones temporarias, seminarios o debates y el premio que otorgan al diseño, uno de los más importantes del país, instituido en 1986.
Si todavía quedan fuerzas, vale acercarse a nuevo megalocal, de esos que por este lado del planeta sólo tienen ellos: el Etna frente al hotel Hyatt (Av. Engenheiro Luis Carlos Berrini 2001, Brooklin). Veinte mil metros cuadrados destinados a todo lo que se necesita en una casa, desde un cepillo de dientes, pasando por electrodomésticos de última generación, muebles, objetos de decoración y artesanías.

Una argentina en Sao
Es halagador llegar a esta ciudad y que una de las tiendas más recomendadas de diseño sea de una argentina. Se trata de la diseñadora Délia Beru, exiliada en el ‘77, madre del artista y dibujante Martín Kovensky. Después de trabajar once años para la firma Teperman, abrió su local, Casa 21 (Av. Europa 385, www.casa21.com.br), donde reúne increíbles piezas de jóvenes diseñadores brasileños que se suman a otros ya consagrados y a muchas de su autoría. Su última línea Brasil, cuenta, nació de preguntarse por la identidad. “¿Cómo los brasileños quieren vivir? Como Milán, como la Casa Cor o como qué. De ahí devino un debate que concretamos con una mesa redonda en la Casa de la Cultura Brasilera en la que además de diseñadores participaron una psicóloga y un experto en modos de vida en Brasil de la Universidad de San Pablo (USP). A veces parecemos todos hijos de Milán, cuando no tenemos ni su mercado, ni su cultura, ni su tecnología”, señala esta apasionada y encantadora mujer. ¿Su aporte? La colección de muebles Brasil en madera de teca esta vez empleada para el interior. Piezas de una factura y diseño exquisitos. “Hay que dejar de usar y hacer muebles pasatistas”, remata.
¿Algunas perlitas de su autoría? La cama Violeta, la mesa Jazmín y la silla Julia (dedicadas a sus nietas). De otros autores: la funcional mesa Centopéia de Carlos Ferreira, la Entrelíneas de Martor con estructura de madera y tapa de acrílico multilaminado, el sillón Pouso Alegre en teca maciza certificada y patas de acero inoxidable torneado de Claudia Moreira Salles, y las sillas y mesas de Alvaro Wolmer. ¿Contenta de estar en Brasil? “En su momento, con la plata que teníamos hasta acá pudimos llegar, pero realmente no me puedo quejar, soy muy feliz”, remata Beru.

Casa Cor 2004
Como generalmente pasa con nuestra Casa FOA, lo mejor de esta edición XVIII de la muestra brasileña de decoración y paisajismo que finalizó el 2 de noviembre se cuece en el salón que destinan al diseño. Organizado por el instituto de enseñanza Senac, la muestra Casa Consciente, la casa del futuro que ya comenzó, intentó concientizar sobre la necesidad del uso responsable de los recursos naturales. Para eso proponen productos para la casa que contemplan la cuestión ambiental de distintas maneras: ya sea reduciendo el consumo o reaprovechando o reciclando de maneras creativas o sustentable. ¿Los materiales ecológicamente correctos presentados? Maderas de reforestación o crecimiento rápido como teca, pino o eucalipto o nativas –sucupira, pino, cedro–; telas ecológicas hechas en base a fibras vegetales o a base de aluminio y plásticos reciclados como envases de dentífricos, tejidos de fibra de pet reciclado; chapas recicladas de embalajes larga vida resistentes a la humedad y al calor para divisiones y muebles; revestimientos para pisos y paredes en cáscara de coco y paneles de fibra de coco prensado y moldeado. ¿Cómo muestra? Perchas de bambú (un recurso natural que presenta la mayor tasa de crecimiento entre los vegetales arbóreos y da trabajo a 80 personas en Alagoas); mantas realizadas en telar manual con materiales reciclados de algodón y pet; piezas únicas moldeadas con torno, de maderas de árboles caídos en tempestades por el diseñador Pedro Petry; las fruteras en cuero reconstituido de Marcelo Kiokawa; juegos de mesa e individuales en resina vegetal-elastomero de Oio/Alberto Pretel; la silla Blues de Sérgio Fahrer, de estructura de hojas de eucalipto revestidas con celuloide reciclado de carcasas de guitarras; el puf máquina de lavar de Vlavio Verdin fabricado con tambores en desuso, el simpático puf de residuos de goma eva de Gueto Ecodesign y el banco de fibras de papel torcido de la Cooperativa Mao Gaucha reconocida por la Unesco como ejemplo de proyecto social donde actualmente trabajan 170 artesanos de Rio Grande do Sul y cuya misión es transformar la artesanía en una actividad económicamente sustentable n

* Agradecemos especialmente a British Airways (www.ba.com) la realización de esta nota.

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Cocinas en la rua Monteiro da Silva y una de las estanterías de Deco.
 
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