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Sábado, 24 de diciembre de 2005

Un año de diseño

Un balance del año en que Buenos Aires fue declarada ciudad de diseño, el interior apareció pujante, el Mercosur hizo lo suyo, se abrieron y usaron canales al exterior y lo mejor puede estar por venir.

 Por Luján Cambariere

Este año, desde m2, adelantamos el propio balance pidiendo deseos para el 2006. Cuando fueron llegando aspiraciones de un diseño más responsable, sensible a las necesidades de los demás y comprometido con un proyecto de país distinto, caímos en la cuenta de la selección arbitraria de profesionales, coherente con los proyectos que poblaron durante todo el año nuestras páginas. Sin duda, el balance, llega de estos costales.

Por el mundo

Dentro de los hechos concretos y tangibles se sigue afianzando el calendario con citas consolidadas que arrancan desde bien temprano. A las ediciones apto profesional como Ambiente (desprendimiento que surge de la fusión de Indexport Messe Frankfurt y Regala) y Presentes (que una vez más sumó importante concurso) les siguió en los primeros días de abril Puro Diseño, donde otra vez dieron la nota los expositores del interior del país. En octubre, mes del diseño, el multievento BAND (Buenos Aires Negocios de Diseño) sumó más de 75 actividades entre exposiciones comerciales y conceptuales, lanzamientos de productos, conferencias y seminarios, visitas a fábricas, estudios abiertos, eventos en locales comerciales, hoteles y bares. Y cerró el calendario de exposiciones, Design Connection by Cienporcientodiseño de la arquitecta Mónica Cohen, que en abril hizo pie en Milán con espacio propio compartido con delegaciones de Chile y Brasil (Sur “Il design del sud del mondo” en la zona Tortona), en mayo en la ICFF de Nueva York y este noviembre convocó en el Palais de Glace visitantes internacionales, sobre todo argentinos que hace años trabajan con éxito en el exterior como Valerie Corcias de la etiqueta francesa Co-Nekt, y Federico Novelli en representación de Alejandro Ruiz de Studio Ruiz de Milán, que revelaron su intención inminente de volver a trabajar desde acá.

Una cuestión que siempre inquieta, ésta de la autopista que intenta ser de doble vía entre la Argentina y el resto del mundo. Poco transitada aún, pero con algunos ejemplos concretos en este 2005 que denotan la avidez por el talento local como el encargo de la prestigiosa revista inglesa I-D al diseñador industrial Alejandro Sarmiento a través del Malba, con motivo del diseño de un objeto coleccionable para su 25 aniversario. Sarmiento apeló una vez más a su material fetiche, el Pet, esta vez mediante una trama de panel de abeja a través de la que jugó con el concepto de colmena (lugar donde se gesta algo que crece) realizando la caja I-D Brink junto a Federico Meyer. Cuatrocientas piezas viajaron a Londres para ser presentadas en el Fashion and Textile Museum y estarán en el próximo febrero en el Chelsea Art Museum de Nueva York.

Concursos y talleres

Otra muestra de estabilidad y crecimiento la dan los concursos que repiten sus ediciones mejorando algunas de sus condiciones, como Siderar, Crea con PVC y Masisa. A los que se sumaron nuevos como Innovar, iniciativa de los ministerios de Educación Ciencia y Tecnología, y de Economía y Producción, a través del Plan Nacional de Diseño, que premia uno de los atributos más buscados en la disciplina y acaba de presentar su edición 2006. También los workshops. Algunos apelando a materiales locales aún poco explorados como el mimbre (organizado por el CMD junto a la Cooperativa de Productores Los Mimbreros), del cual participaron diseñadores que pudieron experimentar y desarrollar nuevas tipologías de productos como poltronas, divisores de ambientes, estanterías y percheros. O en algunos casos auspiciado por empresas como Nokia, que a través del proyecto Only Planet invitó a estudiantes de la Cátedra Blanco de la FADU a trabajar los nuevos escenarios ahondando en algunos deseos personales como escanear sueños o congelar instantes sublimes de la vida reproducibles cuando fuese necesario.

Uniones del diseño con la industria (siempre en el debe), que tuvo algunos otros destellos de luz como los de la operación de cadena de valor Objetos Cotidianos (también CMD), que produjo algunos encuentros positivos de nuevo del prestigioso Sarmiento y del estudio Bom Plural Más Cruza con la firma de cacerolas Essen o el de Mathov/DÑ con Colortex, entre otros. Acciones, varias que sin dudas tienen su germen y potencial en la oferta educativa (en la Universidad de Buenos Aires cursan actualmente unos 14.000 estudiantes las carreras de Diseño). Toda una masa crítica que logró, llegando a fin de año, que Buenos Aires fuera considerada por la Unesco Ciudad de Diseño. Nombramiento que viene a cuenta de catalogarla como industria cultural, condensando más cifras y promesas, pero de nuevo, reafirmándose en ejemplos concretos que vienen de la mano de diseñadores referentes. En este caso, la arquitecta Diana Cabeza, que implementará después de 30 años sin cambios por concurso público del gobierno de la Ciudad el nuevo sistema de refugios para peatones, paradas de transporte público, señalética de calles y avenidas, kioscos de diarios y baños públicos, proyectado desde la sensibilidad y responsabilidad que la caracterizan, para que la ciudad sea más habitable para todos.

Desde el interior

Por suerte, si bien Dios atiende en la Capital, hay diseño en otras partes. Y ésta fue otra de las buenas noticias de 2005. Profesionales altamente competentes formados en las universidades de Córdoba, Mendoza o Mar del Plata evidencian preocupaciones por otros rescates. Técnicas, procesos, materiales y sobre todo diálogos con actores como distintas poblaciones vulnerables o artesanos. Un ejemplo del norte, la etiqueta Usos Muebles Contemporáneos, la revolución jujeña (o kolla, como les gusta a los arquitectos Arturo de Tezanos Pintos y Carlos Gronda) de la que tuvimos oportunidad de conocer su fábrica y que terminan el año inaugurando un local en Buenos Aires. La impronta de siempre –los colores de la Quebrada, los ritos, la nobleza de sus materiales y toda la espiritualidad y hospitalidad norteña a metros del Obelisco–.

También los hubo del sur, los Disegno –Manuel Rapoport y Martín Sabattini– de Bariloche con un rico empleo de materiales de la zona –ciprés de los Andes, lenga, caña colihue y cuero de chivo– y uniones que hacen a la fuerza, como la agrupación que acaban de formar con otros emprendimientos de productores de cerámica y textiles apodada Crisol.dap (Diseño artesanal patagónico). Capítulo aparte merecen las jóvenes ladies que educan en el rol del diseño industrial para el crecimiento sustentable de sus regiones. La paradoja es que siendo pocas aún en la disciplina, pisan muy fuerte con cargos importantes en sus provincias. Una Alejandra Rumich, asesora técnica de la Dirección de Industria, Hidrocarburos y Minería del gobierno de la provincia de Formosa, Elizabeth Arn que revolucionó el Distrito Industrial del Mueble y la Madera en Esperanza, Santa Fe, y Mara Trumpler, que desde la Facultad de Ciencias Forestales de la UNAM en Misiones fomenta la actividad de artesanos a través del diseño. Por último, fue una rosarina, Carina Cavazza, quien este año tuvo la sutileza de recrear a través de jabones artesanales de su etiqueta LaPasionaria aromas patrios como el ceibo, el jacarandá y justamente la pasionaria.

El mercosur del diseño

Otros lo vieron antes. A nosotros nos tocó quizás ahora. Empezamos a mirarnos, gustarnos, celebrar nuestros encuentros. Festejar las coincidencias y las pocas diferencias. Y así como cuesta entre los gobiernos, el Mercosur se dio genuinamente este año en el diseño entre profesionales que se descubren en la mirada del otro. Fluyendo en una corriente de entendimiento que pasa por sufrir las mismas dificultades pero también, o justamente por ello, ostentar las mismas riquezas y en esto de “lo que no te mata te fortalece” descubrir el enorme potencial latino de estos tiempos. Así, este año se dieron invitaciones cruzadas, de las más informales a las formales. Epopeyas colectivas o personales. Cierran el año dos de ellas. En Río de Janeiro, el arquitecto italiano Nicola Goretti ideó el Safety Nest, un megaencuentro en torno de la problemática de la seguridad que convocó a diseñadores y personalidades de todo el mundo invitados al debate pero sobre todo al intercambio personal, siempre más importante. En Chile, la diseñadora de indumentaria Laura Novik y la brasileña Celaine Refosco hicieron lo propio con su Circuito Identidades Latinas, altas dosis de reflexión, crítica y talleres con invitados de lujo.

Por último, este año tuvimos la visita de un pionero del diseño local, Roberto Nápoli, que hacía tiempo no venía al país. Al final de la entrevista con m2 se puso nostálgico: “Añoro estar en mi país. Extraño muchísimo. Sobre todo porque acá está todo por hacerse y eso, para un diseñador, es francamente apasionante”, reflexionó.

Si diseño es proyecto, futuro, ojalá podamos construir un mundo mejor para todos. ¡Muchas felicidades! Nos vemos en 2006.

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