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Jueves, 21 de marzo de 2002

Todos estos años de gente

Starsky & Hutch (la dictadura)
“No recuerdo bien el año, pero probablemente haya sido en 1976. Estaba en la puerta de casa, en Virrey Liniers y San Juan, Boedo. Enfrente apareció un camión militar y bajaron un montón de tipos con cascos y armas, tiraron la puerta de la casa abajo, entraron y sacaron material gráfico, libros y demás cosas. No encontraron a nadie, pero se llevaron cosas que se notaba les importaban. Fue todo muy violento según lo recuerdo, pero enseguida vino el portero de mi edificio y me mandó para adentro. Pero tengo otro recuerdo: un día salimos con mi primo y había un auto, un Chevron, símil al que tenían Starsky & Hutch, pero naranja y con una raya blanca. Un tipo de anteojos negros bajó del auto hacia nosotros, y mi primo me dijo: ‘Cuando te diga, ¡corré!’. Eso fue en San Juan, a la altura de San Cristóbal. Después me dijo: ‘Hay unos tipos que roban chicos...’. Un tiempo después, vi al mismo tipo en la cuadra de mi casa. Me dio miedo, pero bastante después empecé a pensar quiénes podían haber sido, aunque nunca supe para qué estaban ahí. Un vecino de mi casa trabajaba en Clarín y nos mostró una vez un informe que supongo iban a publicar, con nombres de tipos metidos en la represión y episodios concretos de lo que habían hecho; con mi vieja nos impresionamos mucho con el que contaba de una chica embarazada que habían arrastrado por la calle, otra que tenían colgada y esposada, violada por un montón de oficiales y colimbas. Todo eso me chocó muchísimo, aunque me parece bueno que se supiera porque eso es la verdadera historia argentina.”

Las pelotas (Malvinas)
“Esa mañana del 2 de abril, la profesora de Historia del colegio nos pidió que escribiéramos algo sobre eso. Yo hice un recuento de lo que había hecho ese día: me levanté, prendimos la radio como siempre, estaba Magdalena Ruiz Guiñazú hablando de lo que pasaba, después vi por la tele la gente festejando, Galtieri en el balcón, la información de los primeros muertos... Parecía que eso era lo último que le importaba a la gente. Había hecho una caricatura de Galtieri, también. A la tipa no le gustó mucho, parecía que quería otra cosa. Me dijo que era triste, y que había otro clima. Me hizo hacer el trabajo un par de veces más, y se lo entregué medio reformado, pero con el mismo sentido. No a propósito, pero me salía eso. La guerra me asustaba bastante, y pensaba: ‘¿Por qué? ¡Qué ganas de romper las pelotas!’. Era algo fuera de lugar, nosotros no somos un pueblo apto para esas cosas. Sin embargo, siempre estamos más cerca de la violencia y de la muerte que otros pueblos más preparados en eso.”

Cocaína (el menemismo)
“No voy a jactarme, pero vivíamos lo que pasaba y eso después iba a parar a las canciones. Había mucha gente que estaba sumida en el jolgorio y no pensaba en eso. Cuando ocurrió el levantamiento de Santiago del Estero, pensé que significaba algo: era un ejemplo de lucha, aunque no quedara en un libro de historia. Al menos, creo que Attaque 77 hizo lo correcto. Hablábamos de lo que estaba pensando, de la necesidad de unirse (‘Si nos juntamos, no nos van a detener’), y del respeto. Nos contagiamos los malos vicios de nuestros gobernantes, todos somos cocainómanos, nos gustan las fiestas y la frivolidad, todos queremos salir con una modelito linda, íbamos al exterior con nuestro dinero supuestamente parejo al dólar, tratábamos mal a la gente. Todo eso fue la década de Menem.”

Punto final (este momento)
“Soy un tipo desconcertado y confundido. Estoy tratando de hacer pie para darme cuenta dónde estoy parado, porque todo lo que pasó últimamente, a partir del 20 de diciembre, es como tapa del disco. Porque el resto de los años pasados fueron la sustancia. El 20 de diciembre es el punto final, no podemos decir que algo haya empezado ahí. Empezó hace tanto tiempo y yo desconozco tanto... Es tan importante que se renueve laeducación, volver a repasar la historia para saber dónde estamos parados. Yo siento contradicciones, para evaluar todo lo que pasa primero me pongo en tela de juicio a mí mismo. ¿Y qué pasa? No soporto a estos hijos de puta, gordos oligarcas, jamás me gustaron los políticos. Pero ser político es algo digno, estamos hablando de políticos corruptos. ¿Qué tanto podemos esperar de ellos siendo que a ellos no les importamos? No se puede regalar tanto tiempo pensando en ellos. Pienso que como todo proceso, quizás obligatoriamente violento (como dice Malcom McLaren “para construir, necesito primero destruir”), traerá cosas positivas. Por sobre todo, la comunicación: en los primeros cacerolazos podías ver gente grande, pibes, niños, todos juntos. Me pregunté: ‘¿Por qué tardamos tanto?’.”

Segundo puesto
(los argentinos, parte I)
“El indulto no lo podía creer, no entendía cómo, siendo una mayoría la gente que quería justicia, hicieron eso. Una firma, una decisión de unos pocos y chau... Me quedé con la vena de esto: aquí en la Argentina nos organizamos más fácil y rápido para festejar un mundial, ¡para festejar un segundo puesto en un mundial! Pero no nos hace saltar nada, hoy en día se agita por Internet. Al final, no pasó nada. Como dice Legiao Urbana: ‘Los asesinos están sueltos y nosotros no’. Es así. Gracias a Dios, los hijos de desaparecidos con su causa justa y obligada crearon el escrache, que es lo mejor que pudo haber pasado. Ahora todo el mundo copia el escrache, pero está buenísimo hacerle la vida imposible a estos tipos, que todo el mundo sepa porque esto es una enseñanza para nosotros mismos. Tomar responsabilidades.”

Diego, Diego
(los argentinos, parte II)
“Lo real es que la idiosincrasia del argentino está a la vista, siempre fue un camino individualista el que nos llevó a todo esto. ¿Por qué saltó todo esto? Porque les tocaron los ahorritos que tenían para tener el confort que querían y poner rejas para estar a salvo de los chorros... Cada uno en lo suyo, encerrado. Considero que a veces se deslindan muchas responsabilidades sobre los políticos, que las tienen sin dudas, pero no tienen en cuenta que los políticos somos nosotros mismos, pero con cargo y con estudio. Es ¿cómo seríamos nosotros en la misma posición? Todos creemos que nuestros problemas son los únicos. No nos miramos mucho: yo no se qué va a hacer toda esta horda de argentinos que ahora sale al mundo, ¿qué pretenden? ¿Seguir haciendo la misma historia de siempre? Será asumir definitivamente que ésa es nuestra esencia. No nos podemos hacer cargo de los triunfos como si fueran de todos, y de las penas no se hace nadie cargo. Todos queremos hacernos cargo de Maradona: ‘A mí me gusta Maradona futbolista, pero Maradona hombre no...’. ¿Ah, sí? Maradona es el reflejo del argentino, pasional para ganar, para perder, para todo.”

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