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Jueves, 26 de octubre de 2006

MARCELO SAVIGNONE HACE “EN SINCRO”

El improvisado

 Por Sebastián Ackerman

“Improvisemos”, dice Marcelo Savignone cada vez que entra en escena. Y básicamente eso es lo que hace: el público propone letras o títulos de canciones que luego son utilizados como consignas disparadoras de cada improvisación. “En sincro es un recital de improvisación porque tiene la fuerza de un show —cuenta Savignone al NO—. Genera fuerza cuando empieza la repetición de seres, ese movimiento en el que estoy solo, pero la idea es llenar el espacio de gente, de partes mías. Y también es un recital porque en un momento toca una banda”, y dice que lo que más le atrae de la improvisación es “la posibilidad de un teatro vivo, esa línea deportiva del teatro, esa sensación deportiva de la actuación; no por estar corriendo sino por esa adrenalina del momento, del trabajo en equipo”.

Ese trabajo en equipo lo realiza con el músico Víctor Malagrino en el escenario y el iluminador Luciano Cohen, junto a quienes se complementa para crear la línea argumental de cada interpretación, ya que “a veces la música me lleva a construir algo a mí; a veces yo encuentro algo y él me sigue. En ese ir y venir de la improvisación a veces también el iluminador me mete un flash, entonces trato de agarrar eso y ver lo que me provoca. Lo mejor que nos puede pasar es pescar todo lo que se tira”, resalta.

¿Cómo se ensaya la improvisación? Savignone explica que más que ensayar, lo que se hace en la improvisación es entrenar: “El entrenamiento es crear un grado de disposición, que empieza temprano haciendo yoga, que me genera un equilibrio en el cuerpo, y a partir de ahí puedo buscar desequilibrios. Puede ser que alguien me proponga cosas y yo construya, o jugar con ritmos; que no se solidifique nada, jugar. Que lo que esté sólido sea una disposición de apertura a la creación”, lo que le permite “generar espontáneamente una situación, un personaje. Se trata de una disposición de construcción, de que en cinco segundos construí algo, un disparador para continuar construyendo”.

Pero la improvisación no es sólo subirse al escenario y tratar de construir una historia, porque así “se convierte en un juego falto de poética y cada uno hace lo que sea por hacer reír al público”, dice, y se explaya: “Cuando el actor queda supeditado al público es como si convirtiese el hecho en otra cosa. El actor debe traer al público a su mundo. Lo importante del teatro, el improvisado y el tradicional, es llevar al público al mundo del actor. Obviamente que en En sincro sé como pegar, pero mi idea es que el público tenga que reflexionar”, comenta.

Savignone, que dejó la carrera de Medicina en tercer año cursando microbiología para dedicarse de lleno al teatro, y que en esa misma sala hacía de “alter ego” junto a Osky Guzmán (actualmente en el programa Hermanos y detectives por Telefé), le tiene mucha confianza a su trabajo. “El día que En sincro se entienda más, va a ser un boom. Es un trabajo hiperdifícil: improvisar, y luego combinar todo lo que improvisé, realmente es un ejercicio altamente difícil”, concluye.

En sincro se presenta todos los sábados a las 23.30 en el Belisario Teatro, Av. Corrientes 1624.

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