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Jueves, 12 de marzo de 2009

TODAVIA EXISTE UNA BANDA QUE HACE GRUNGE

Rebelión en la Granja X

Casi dos décadas después del nacimiento del sonido que catapultó a Nirvana al podio del rock, Simón –el hijo de Willy Quiroga, de Vox Dei– se anima a la sucia distorsión del grunge. Los ’70 y los ’90 sintetizados.

 Por Mario Yannoulas

Nadie puede escapar a la condición de hijo. Simón no puede evitar ser hijo de Willy Quiroga, aquel que en los gloriosos ‘70 marcó para siempre la historia del rock argentino de la mano de Vox Dei, con La Biblia como emblema más caliente. Pero en lugar de quedarse en el –¿cómodo?– lugar del “hijo-de”, Simón decidió armar Granja X, una banda que destila... ¡grunge! Está orgulloso de su padre, y hasta le dedicó una canción llamada Héroe (“Tu camino es el que quiero seguir / Noches de calor, escenarios en pie / Siempre serás mi héroe”). “Dejemos la vida del músico aparte, hablemos del trabajo o del negocio”, arrincona cuando se trata del viejo.

“Siempre escuché cosas medio raras; en la primaria les caía a los monos con discos de Vanelli o Carlton que, obviamente, terminé escuchando solo. Era lo que escuchaba mi viejo en esa época. Hoy soy un gran fanático de Toto y admiro a Lukather como guitarrista.”

Después de trabajar dos años como sesionista de Alejandro Lerner (“Aunque no lo creas, el chabón es bastante rockero”, intercepta), decidió encarar el proyecto personal más serio de su vida con un grupo que, extrañamente, encara un estilo que no ha sido demasiado tendido en el medio local. Porque si gran parte de los músicos argentinos escuchó al trípode Nirvana–Pearl Jam-Soundgarden, eso no se termina de notar. Pero él, junto a Yeka Jeromín (teclados), Pablo Podestá (bajo) y Poyo Cassarino (batería), pretende marcar la diferencia. Quizá por la herencia que le tocó en suerte, ya que los músicos de antes acusaban una autenticidad que muchos de los de hoy no tienen, o por el solo hecho de hacer rock para expresarse, Granja X es, al menos, una propuesta interesante. “No sé si es una banda grunge, hacemos lo que nos gusta. También hay cosas más pop, y otras un poco más pesadas. La música está ahí... flotando”, apunta Simón.

–¿Cómo es bordear un estilo tan anclado en el tiempo y el espacio?

Simón: –El grunge se fue con los ’90, y eso es parte de una evolución lógica. Grupos como Nirvana no hay más, ese puesto está ocupadísimo, y no sé si a alguien le interesa hacer algo así.

Pablo: –El rock es el género que abre más posibilidades a la investigación, se nutre de otros estilos según el lugar de donde provenga. Simón: –Hasta ahora no escuché nada completamente nuevo. Ni siquiera Nirvana lo era: generó una movida, pero si escuchás Pixies, te das cuenta de dónde viene la mano. Igualmente, creo que la Argentina y el resto del mundo son cosas distintas con respecto a la música. Afuera se escucha más variedad de estilos, la gente se mantiene fiel a las cosas que le gustan. En cambio, en ese sentido, la Argentina es muy veleta, las masas van para donde tira la moda, y el que ayer era rolinga hoy es piojero, y mañana flogger. No sé si esa persona tendrá algo que realmente la mueva, y hace falta algo así en este país.

–¿Y por qué se da eso?

Simón: –Si lo supiera, ya estaría grabando el décimo disco. Nos resultaría fácil armar una banda de rocanrol cuadrado y cantar letras que hablen de la droga. Con la producción que tenemos, no nos llevaría mucho tiempo pegarla. Sin embargo, no nos pondríamos ese traje.

Yeka: –Hay algo que nos hace ir contra esa corriente. El tema es si uno quiere dejar de hacer lo que le gusta sólo por vivir de la música. Una vez, un productor nos ofreció a Simón y a mí armar una banda tipo Bersuit, y él lo sacó cagando (risas).

Simón: –No por nada, pero no es lo nuestro.

–¿Creen que, a nivel masivo, hacer algo más o menos diferente es bueno para ser escuchado, o termina siendo un estigma?

Simón: –El mercado está muy complicado, porque si bien una compañía importante nos dio una mano, el 90 por ciento del disco es independiente. No es fácil introducir un producto que no viene desde donde se maneja la pelota, y si podés competir con algo suyo, seguramente no logres sonar en la radio. Por otro lado, a veces no sé si está bien o no bajar música de Internet, ¿ustedes qué opinan? (risas).

Yeka: –Es algo nuevo que sucede, y hay que adaptarse. Es como cuando lo reeligieron a Menem (risas).

Simón: –Creo que tiene razón: de acá a diez años, las multinacionales que producen bandas están en el horno.

* Granja X toca el 24 de marzo en el festival Rock en Democracia, desde las 17 en el Centro Recreativo Municipal, Av. Pedro Díaz 1600, Hurlingham.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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