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Jueves, 18 de noviembre de 2010

JAVIER WEYLER, EL ARGENTINO DE STEREOPHONICS QUE CRECIó EN VENEZUELA

“Chávez era una buena oportunidad”

Es un momento movido: después de la muerte del ex baterista, los músicos reeditaron sus primeros dos discos, están revisando canciones que nunca tocaron en vivo en esta gira y el año pasado publicaron Keep Calm and Carry On. Al fin vienen a la Argentina.

 Por Luis Paz

El 7 de junio de 2010, el ex baterista de Stereophonics, Stuart Cable, fue encontrado muerto en su casa de Aberdare, un pueblito industrial del sur galés, luego de tres días de abuso alcohólico que le provocaron la muerte según el modelo clásico: entre vómitos. Hacía cinco años que en la batería de Stereophonics lo reemplazaba el argentino Javier Weyler, que luego de crecer en Venezuela, hace una década que vive en el Reino Unido: “Conocí a Stuart cuando ellos vinieron a demear You Gotta Go There to Come Back en el estudio en el que yo trabajaba. Era un tipo muy divertido con el que cada tanto nos tomábamos unos vinos y nos la pasábamos de chistes. Fue encantador y aunque su relación con la banda no terminó bien, todos quisieron homenajearlo celebrando el catálogo de canciones que hicieron juntos”, explica el argentino, a punto de tocar aquí en el Hot Festival.

De aquel modo se gestaron los lanzamientos de Live from Dakota (2006) y el recopilatorio Decade in the Sun: The Best of Stereophonics (2008), dos álbumes (a los que se suma un DVD) que repasan la historia del grupo. En el tiempo que Weyler lleva dentro, Stereophonics también publicó Language. Sex. Violence. Other?, su cuarta placa consecutiva en alcanzar el número uno en el Reino Unido (2005), y Pull the Pin (2007), con participaciones más funcionales que fundamentales de Weyler, que ahora debutará en Buenos Aires del mejor modo, ya afiatado en los parches estereofónicos: “Los jodí tanto por venir a Sudamérica; mirá, no hubo vez que empezáramos un tour y no dijera: ‘¡Hey, tenemos que ir allá!’”, pinchó Weyler, hasta que se dio.

Es un momento movido para la banda: reeditaron sus primeros dos discos, están revisando canciones que nunca tocaron en vivo en esta gira y el año pasado publicaron Keep Calm and Carry On. La historia de Weyler no es menos movida: “Mi familia es de Lomas de Zamora, pero no sabía que hace unos años Banfield salió campeón. Yo nací en el ‘75 y a fines de los ‘70 nos mudamos a Venezuela porque era duro para mis viejos conseguir trabajo. Allí me crié, estudié y tuve mi banda (Claroscuro), hasta que me vine al Reino Unido para trabajar en ingeniería de sonido, conocí a Stereophonics y ahora estoy en Londres, el ojo de la tormenta de la industria”, narra al NO. “Habiendo crecido en Latinoamérica no estaba acostumbrado a ver tanto grupo internacional. Aquí es increíble y crecés con otras herramientas. Acá tenés pibes de 12 años que un fin de semana ven a U2, al otro a Pearl Jam y al otro a Marillion. A los 15 años ya tocan que es una locura.”

Para Weyler no fue tan fácil, pero igualmente aquilata varios polvos personales paralelos a Stereophonics: grabó un disco con Glen Matlock (el bajista original de Sex Pistols) y la placa Lágrima como Capitán Melao (su side project de raíz latina, poética y ensoñada), en la que colaboran Phil Manzanera (Roxy Music) y Natalia Lafourcade. “No hay muchas chances de que te pase algo así allá por casa”, dice Weyler, que hace tres años no viene.

—¿Estás al tanto de lo que pasa aquí y en Venezuela? ¿Cómo te llegó la noticia de la muerte de Kirchner? ¿Qué pensás del gobierno de Chávez?

—Lo de Kirchner llegó a todos lados, por tratarse de un presidente que fue representativo internacionalmente. De Chávez me llegan cosas porque mi madre aún vive en Venezuela. Siempre me pareció un proceso interesante.

—Te fuiste en la época en que propuso cambiar partes de la Constitución venezolana, años antes del golpe de estado de 2002. Ya pasaron diez años.

—Sí, él sigue apareciendo como “una posibilidad”, y no lo niego. Pero hablo con muchos amigos que me dicen que la situación está jodida, muchas empresas están cerrando y hubo gente que debió irse. Y cuando vuelvo allí, veo algo que no me gusta: en Venezuela nunca hubo una división de clases basada en el odio. En los ‘80 era una sociedad basada en la integración. Tampoco es culpa de Chávez, es consecuencia de mucho tiempo de dejadez. Chávez era una buena oportunidad, pero no creo que la haya aprovechado. Pero tampoco es que esté del lado de la prensa o de los antichavistas, eh.

* Stereophonics toca el sábado 20 con Massive Attack, Benjamin Biolay, Thievery Corporation, Cobra Starship y Catupecu Machu, entre otros, en el marco del Hot Festival (España 2230, Costanera Sur). Desde las 15.

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