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Jueves, 17 de febrero de 2011

FULL OF LOVE, DE JULIA GONZáLEZ

Hay que besarse más

Una historia de amor con banda de sonido rockera, encuentros que tienen tanta poesía como urbanidad. “Tenía que exorcizarlo”, dice.

 Por Federico Lisica

El video de All is Full of Love de Björk muestra a dos cyborgs en pleno encuentro carnal (¿o metal?). Finalmente se liberan de ataduras, cables y hierros, entregándose a sus propios fluidos. Esa canción de Homogenic no sólo sirvió como referencia para darle título al poemario de Julia González (Full of Love): también es recreada por ella para explicar las conexiones entre dos. Imaginó “cuerpos plasticola” felices hasta que regresaban los communication breakdowns. “Era necesario exorcizar todo lo que pasé en dos años. Dormía en un colchón en un monoambiente de prestado, andaba con mi mochila de acá para allá, tenía un noviazgo desencontrado y poca plata –cuenta–. Y a la noche agarraba la computadora y me ponía a escribir. Pero más allá de eso no podía dejar de sentir amor, mi contexto era paupérrimo, pero era feliz, no lo podía negar, era algo inherente. En cada cosa era posible ver amor, y es un poco la filosofía de vida que tengo”, dice la poetisa y periodista de este suplemento.

El libro abre con el funeral soñado por la escritora y el happy ending se vuelve un guiño sobre el paso de la tormenta, o al menos sobre saber convivir con ella. Tras la bella y cuidada edición pocket hay signos de época más que claros (Matt Groening, canciones y autores favoritos), pero son un anzuelo: González emerge de fecundaciones femeninas, de sensaciones muy reales. “Creo que la escritura está ligada al sufrimiento, de que estamos acá y vamos a morir. Más allá de eso, me considero una persona alegre”, pronuncia como un yin yang con sus pelos al viento.

Asegura que le gusta mucho la poesía urbana, y se nota. Un colega le dijo que el libro era “lo más antilírico y urbano” que había leído. Y la crítica le gustó. “Era lo que buscaba. Todas las referencias a la ciudad, a la noche y el sexo, contrapuesto con el amor, ¿es sexo o es amor? ¿Cómo tengo que tomar esto?” Fue un momento que tuvo tantas borracheras como resacas y que la llevaron a planteos existenciales, tal vez sin respuesta, pero con mucha música. Porque si hay algo que acompaña a Full of Love es un track list muy personal. Cuando fue la presentación del libro, González decidió acompañar sus lecturas con Elliot Smith, Pulp, John Lennon, y una seguidilla de Virus, Morrissey y Sergio Pángaro para ponerse a bailar (como cuenta en el poema Lluvia dorada). “Lo de la música ni siquiera lo pensé, es como una manera más escondida de decir algo; a mí una canción me puede hacer llorar por su belleza.”

Full of Love, entonces, se aleja de clichés del género e incluso podría ser leído como una novela corta sobre la historia de Julia y Juan. González lo define de otra manera: “Poesía de pensión”. Instantánea de una relación que iba y venía; de mirar por el balcón a unos pibes que jugaban a la play; de ir a un telo y quedarse con el aroma a shampoo barato en el cuerpo; de recordar a un ex de la barra brava de Chacarita anti-todo y de un “presente que aún no despierta”. Aunque ya salieron de la cama y abrieron los ojos. La pareja está girando y presenta los poemas en vivo. Ella lee y él le tira paredes de sonido.

Para seguirla: segundoce.blogspot.com

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Imagen: Cecilia Salas
 
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