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Jueves, 29 de agosto de 2013

LA FERTILIDAD DE LA HERMANA MENOR

“Abajo del ruido, en algún lugar hay canciones”

Tüssi Curbelo sobrevive hace dos décadas en este sobresaliente combo alternativo uruguayo. Y se enfrenta a la crisis de la mediana edad.

 Por Julio Nusdeo

”Perdí la cuenta, pero debe ir cerca de la vez número diez que tocamos en Buenos Aires.” Hablando de visitas anteriores y shows para públicos de bandas amigas, como Reverb o Pez, la voz de Gonzalo “Tüssi” Curbelo suena relajada a través del teléfono. Podría estar en un bar, en una mesa junto a la ventana, con el sol de Montevideo entibiando su bebida. Como cantante de La Hermana Menor, lleva unos veinte años al frente de este grupo surgido de la generación del rock alternativo uruguayo, junto a bandas como Buenos Muchachos, Los Chicos Eléctricos, Motosierra o Supersónicos. “Somos todos viejos compinches, nos llevamos muy bien. Hemos tocado todos con todos en algún momento.”

Si hay algo de lo que se supo nutrir La Hermana Menor es de la rotación de integrantes. Los sucesivos cambios de formación durante su primera década, e incluso luego de su álbum debut Ex (2003), tienen a Tüssi como único letrista y miembro fundador; una especie de Mark E. Smith charrúa. “Encima tengo hecha la fama de intratable. Pero da la impresión de que el asunto fuera más rotativo de lo que realmente es. La Hermana Menor es una banda que funciona como tal, y yo soy el más atorrante de todos.”

El nombre vino del gusto por bautizar a un grupo con el título de alguna novela negra, en este caso una de Raymond Chandler. “Eramos una banda noise, tocábamos fuerte; y ponerle La Hermana Menor a un grupo que era un barullo insoportable quedaba muy bien.” El tiempo y el movimiento interno moldearon la experimentación sónica en canciones de texturas acústicas, climas íntimos que por momentos rozan el alt-country y recuerdan cosas de Calexico, Tindersticks o Yo La Tengo, de quienes fueron teloneros en dos oportunidades. Además, la dosis propia de melodía, cinismo y melancolía de sus discos Todos estos cables rojos (2007) y Canarios (2010) consagraron a LHM como uno de los grupos independientes más respetados.

¿En algún momento te desesperó el tiempo entre disco y disco?

–Es raro, porque la banda es mucho más prolífica de lo que parece. Componemos mucho, pero demoramos en plasmar las cosas. Tiene que ver con nuestra economía y con que todo lo que generamos es a partir de lo que la banda misma genera. Entonces depende de factores de acumulación. También nos tomamos el tiempo para hacer los discos. Ninguno tiene nada de relleno. Cada canción metida en un álbum tiene mucho sentido que esté ahí. De estos tiempos que corren, Tüssi no tiene dudas de que algo pasó “a nivel espermatozoides”, porque todos excepto él tuvieron hijos. La extensión de tamaña ola fértil alcanzó las entrañas de La Hermana Menor, que ya se encuentra en trabajo de parto de un nuevo álbum: Todas las películas son de terror. Es un disco “trabajado distinto”, con Pau O’Bianchi, de 3Pecados, como productor “no sólo en lo técnico sino en la parte creativa y arreglística”. Tüssi se relame: “Más allá de que lo conocemos hace bastante, creo que Pau es el tipo más brillante que salió del rock uruguayo en décadas. Nos metimos en una casa en las afueras de Maldonado, grabamos unos cuantos días y le pasamos un montón de mierda. Le dijimos: ‘En algún lugar, abajo de todo este ruido, hay canciones’”. O’Bianchi se puso a trabajar con el coproductor Ezequiel Rivero, tecladista de La Hermana Menor, que también es productor y toca en otras bandas.

¿Retoma en algo la línea de Canarios?

–Cuando lo hicimos, pensamos que iba a ser un disco bastante más experimental y rockero. Al depurarse terminó siendo muy tranquilo, incluso más que Canarios. Al mismo tiempo es más oscuro, más colgado. Canarios es nuestro disco más “feel good”: canciones nostálgicas sobre lugarcitos. Acá lo que encontraron los productores entre lo que habíamos hecho es un disco más directo. Escribo en primera persona, pero nunca sobre mí. Sin embargo, este álbum es una especie de reflexión de rockero en la mediana edad. Terminé todo y dije: “La puta madre, qué viejo estoy. ¿Cómo estoy escribiendo esta mierda?”. Pero es bastante más así incluso en la voz, que está en registros más graves. Hay mucha instrumentación extra por fuera de la banda. Pau terminó metiendo como 16 invitados. Hay desde guitarras slide de Andy Adler, de Los Chicos Eléctricos y Ases del Beat, hasta trompetas, coros de minas, cosas que nunca habíamos metido.

¿Quiénes contribuyeron a dar con tu tono de escritura?

–Por un lado, desde muy chico soy bilingüe; me manejé muy bien con el inglés y siempre me pareció un idioma elíptico, de menos vueltas y más imágenes. Me colgué con muchos letristas de rock como John Cale, Rennie Sparks, Bob Dylan, John Darnielle, Joe Strummer, pero paralelamente tengo formación académica de literatura y por ese lado también me gusta mucho la poesía norteamericana, en particular los poetas de (la Universidad) Black Mountain: Robert Creeley, Denise Levertov, o modernistas anteriores, como T.S. Eliot, Ezra Pound, cuyos textos parecen cachos de otros más largos. Soy muy de imágenes, no sé si tengo grandes reflexiones que ofrecer.

* Viernes 30 (con Go-Neko!, Furies y Sub) y sábado 31 (con Olfa Meocorde, Shaman y Los Pilares de la Creación y Excursiones Polares) en Festipulenta 18, Zaguán Al Sur, Moreno 2320. Desde las 20.

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