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Jueves, 26 de diciembre de 2013

HABEMUS PAPA ARGENTO

MC Francisco I

 Por Santiago Rial Ungaro

El mejor show internacional de un artista argentino, el mejor reality del año, el tan anhelado Milagro Argentino a la hora de hacer un balance de este 2013 es –qué duda cabe– Francisco I, Jorge Bergoglio. Y es que aunque Dios al fin de cuentas no haya nacido acá, el Papa es argentino. Que, si se lo piensa, es como un equivalente a “El Papa Negro”. De cardenal orgulloso y poco complaciente a Sumo Pontífice impredecible, las aventuras de este jesuita discípulo del gran orientalista y sabio Ismael Quiles que arrancó pidiendo humildemente que rezáramos por él y tomándose con humor que lo hubieran venido a buscar “al fin del mundo” nos muestran a alguien vivo, atento tanto para llamar al diariero y avisar que no le comprará más el diario como para entender que los tiempos están cambiando en la medida en que nosotros mismos cambiamos.

La omnipresencia, la omnisciencia y la omnipotencia, tres atributos teologales de la divinidad que también podrían ser buenos slogans para vender Internet a los creyentes, para Francisco se volvieron en poco tiempo medios divinos para exhortar al mundo a un cambio, más profundo y revolucionario que el de cualquier banda de música moderna más o menos joven, sea del género que fuere. El primer papa que cita con su nombre al Loco de Asís, marca un antes y un después para la cultura, aunque quizás hasta ahora el único rockero que haya entendido esta coyuntura sea Juanse con su Rock es amor igual (aunque también habría que mencionar el sentido casi profético de El Padre César y Los Pecadores con Yo quiero un Papa latinoamericano o a The Connectors con su Papa negro).

Y aunque después del campeonato ganado por San Lorenzo parezca inevitable pedirle, como Herodes a Jesús, aunque sea “un milagrito” o alguna inspiración divina para Brasil 2014, lo cierto es que Francisco, que en muy poco tiempo dejó clara su intención de patear el avispero asumiendo un estado de cosas marcado por la “abominación de la desolación” de los abusos sexuales a menores y el encubrimiento casi institucionalizado a los sacerdotes pederastas, así como de investigar en serio la corrupción ya legendaria de los bancos vaticanos, es también para algunos que se sienten perjudicados por sus decisiones el Enemigo Público Número Uno. Con sus escapadas del palacio mientras la mafia financiera italiana lo querría convertir en fiambre y sus permanentes salidas del protocolo, el sobrio free style de MC Francisco I hace empalidecer al Yeezus de Kanye West: vestido de blanco, con un crucifijo de plata y un banderín de San Lorenzo, Francisco I resulta incluso mucho más elegante.

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