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Jueves, 7 de agosto de 2014

LA SANTISIMA TRINIDAD DEL DISEñO ¿ACTUAL?

¿Qué hay de nuevo, viejo?

En el Croma Latino brillaron el comic, el street art y el dibujo oriental.

 Por Lola Sasturain

Hoy por hoy, las escuelas de diseño argentinas parecen adherir a dos vertientes bastante diferenciadas, aunque con puntos en común. Hay una con intenciones más “vanguardistas” –un modo de decir, ya que también se inscribe dentro de una moda repetida incesantemente en todo el mundo– que saca su inspiración de los soportes digitales con sus imperfecciones –el glitch ya está pasteurizado como recurso–, que propone una concepción multimedia del diseño, donde diseño gráfico, videoarte e instalaciones se funden entre sí. Y otra mucho más 2D, que saca su inspiración del tatuaje, el graffiti, el comic, la iconografía de bandas punk y hardcore y la estética pin up. Ambas revalorizan el manga y el animé: la primera con una apreciación más bien camp y distante, la segunda simplemente tomando sus elementos de comunicación tan efectivos.

La primera tal vez esté más relacionada a las escuelas públicas o universidades, donde “lo comercial” suele quedar relegado ante esas influencias del exterior, ante la búsqueda compulsiva de la innovación. Las universidades privadas se asumen inscriptas dentro del mercado, tal vez con resultados más uniformes, pero con una concepción más terrenal de lo que debería ser el diseño: comunicación. La vertiente de diseño que propuso Croma Latino (organizado por la Universidad de Palermo en el Encuentro Latinoamericano de Diseño, los pasados 30 y 31 de julio) no aspira a los museos porque no tiene por qué: fue a lo inmediato, lo publicitario, el mercado. Mil publicidades de zapatillas y energizantes le dieron la razón.

El encuentro convirtió al Espacio Cabrera (una de las sedes de la universidad) en una escuela gratuita y casi libre de arte y diseño, con varios cursos y workshops dictados en simultáneo por varios artistas y diseñadores latinoamericanos, así como por consagrados nacionales. Con una línea editorial –tal vez demasiado– clara, pero con opciones para casi todos los gustos, Croma Latino fue, sobre todas las cosas, una buena idea. Además de sus obvios beneficios de capacitación gratuita, consistió en una clara demostración del caldo de cultivo existente en el cual se están gestando las ideas de los que serán el diseño gráfico y “las bellas artes pop” de los próximos años.

“El arte enriquece al diseño”, era una de las premisas, y fue el eje del encuentro. Los seminarios (veinte por día, de tres horas cada uno) estuvieron dedicados en su mayoría y cada uno a su manera a esto de pasar el arte por el embudo de la comunicación. La extracción de elementos claves de diversas corrientes artísticas en pos de generar lo más concreto, sintético y directo: el logo, el poster, la tapa. Entre los cursos y talleres hubieron tres tendencias estéticas muy marcadas, enfocadas desde diversos puntos de vista: oriental, street art y comic. Hubieron talleres de escritura coreana, Kawaiization (creación de esos personajes super cute que son casi logos, ideales para stickers), la estética “tag”, diseño y customización de tablas de skate y concurridísimos talleres de stencil, cursos sobre creación de personajes, comic autobiográfico, humor gráfico e historietas, fanzines, tatuajes tradi & new school. Todo el festival pareció adherir con fuerza a la mezcla de influencias entre esta “Santísima Trinidad”: comic clásico americano, arte callejero y dibujos japoneses.

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