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Jueves, 2 de octubre de 2014

POST CROMAñóN #1:

SARA HEBE

 Por Luis Paz

¿Estuviste o conocés a alguien que haya estado en Cromañón esa noche?

–No, pero vi a Callejeros un tiempo antes, en Córdoba capital. Era un lugar techado, no recuerdo cuál. Yo iba a ver bandas de rocanrol en general, no es que seguía a Callejeros. No me gustó porque había mucho humo y parecía que la onda era la bengala. Yo soy miedosa, así que me fui con mi amiga Lucía cerca de la salida. Me acuerdo de que en ese recital estaban agitando la fecha de Cromañón, y me dieron un volante en que la imagen era como de un hombre medio prehistórico.

¿De qué manera creés que Cromañón afectó tu trabajo como artista under?

–Fue terrible, como si se nos hubiesen muerto 194 amigos, lo sentimos así, algo tan triste y evitable. Me afectó en lo subjetivo, en mis letras digo “siempre cerca de la salida” o “no quiero escuchar gritar” y es por este hecho trágico. En el afán de que todo el mundo agite me parece que se les fue de las manos la movida. En lo laboral y a todos los que tocamos en teatros, centros culturales y locales bailables también nos afectó porque hay más restricciones y no es fácil encontrar lugares medianos para bandas chicas. Y con la excusa del control ahora censuran la cultura, como está haciendo el PRO.

Cuando pensás en Cromañón, ¿analizás más las condiciones del lugar antes de agarrar una fecha?

–Sí, siempre me fijo por dónde se puede salir y preguntamos cuánta gente entra o vendemos anticipadas para no pasar de la capacidad, por eso a veces sólo nos quedan lugares pequeños para tocar y algunos quedan manija en la puerta porque no los dejan pasar. Esa es una consecuencia pero está bien, hay que ser más cauto y organizado. Ya se ve la bengala como un símbolo del horror, aunque hace tres años en el reci de La Renga un pibe prendió una y mató a otro... Es responsabilidad de todos.

¿Considerás que lo que pasó originó alguna consecuencia positiva?

–Más control. Quizá más precaución, miedo y, como decía un gran maestro, “no hay que tener tan mala opinión del miedo”. Cromañón es una gran marca.

¿Sentiste miedo en un show tuyo o ajeno después de Cromañón?

–No soy muy buen parámetro porque soy un poco fóbica y quizá mi pánico tenga que ver con lo que pasó en Cromañón. Hace un tiempo, en una fecha nuestra en G104 de Almagro no había por dónde rajar y hacía un calor mortal y había unos colchones ahí que nada que ver. Y yo le dije al dueño que los sacara porque eran inflamables. Obvio, esa noche terminé a las puteadas con los del lugar, que además nos recagaron con el arreglo.

¿Algo para agregar?

–Es muy loco que haya un solo tipo en cana.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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