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Jueves, 4 de diciembre de 2014

LA FANTASíA BINARIA DE LES MENTETTES

Realidad virtual

 Por Facundo Enrique Soler

Let’s Mentettes, disco debut de Les Mentettes, ganó el mote “de culto”. Los motivos son simples: es una gema recordada de 2008, no se consiguen copias en CD y el sonido folkie amistoso que el sexteto porteño imprimió en ese puñado de temas está muy lejos del presente. Luego del melancólico y meloso Songs for An Imaginary Film (2011) llegó Between Ones & Zeros, un paso extremo a la música de máquinas, las voces virtuales y los sonidos sintéticos. “Es lo más tecnológico que hicimos”, determina Adrián Rivoira, voz masculina del proyecto. “Metimos muchos sampleos deformados, guitarras pasando por filtros de teclados, teclados pasando por amplificadores de guitarra y todo de vuelta a la computadora.”

El trayecto de la banda en los últimos años tiene mucho que ver con este vuelco. El itinerario comenzó a fines de 2012, cuando abrieron el show de Pulp, un sueño hecho realidad para estos seis fanáticos de Jarvis Cocker. “Tocamos en el Luna Park abriendo para una de nuestras bandas favoritas y a los pocos meses nos fuimos de gira por Estados Unidos, lo más lejos que llegamos con nuestra música”, afirma Adrián. Tocaron en SXSW, afamado festival de Austin que reúne lo mejor del indie mundial, y luego dieron un paseo por Nueva York, instancia definitiva para entender su nuevo sonido. “Es una de las ciudades más virtuales del mundo. Está todo flotando, hay gente de todas las nacionalidades. Es casi un no lugar”, recuerda Eugenia Brusa, la voz femenina.

“El interior de las cosas que pasaron influyó en el cambio del disco. Quizá con ideas minúsculas, como estar jugando con el iPad y sacar una melodía.” Las nueve canciones que completan la media hora que dura la fantasía binaria Between Ones & Zeros tienen mucha de esa virtualidad de la que habla Eugenia: confluyen voces de Skype, secuencias electrónicas y los sentimientos en la era de las redes sociales.

Un pedazo grande de este genial cambio es responsabilidad de Ezequiel Spinelli, una de las mentes de Mompox, productor del disco. “Tiene que ver mucho con lo que le gusta, es una mompoxeada. De hecho él está tocando en nuestras presentaciones”, aclara Rivoira. Juan Manuel Tobal, otro de Mompox, presta su voz para I Belong, que abre la partida. Pero lo mejor llega a la mitad, con Too Young Too Late, una secuencia repleta de adrenalina con sintetizadores de parte de Pablo Font marcando un ritmo intenso y difícil de olvidar.

La época del fastuoso Les Mentettes Orchestra quedó atrás. Entonces, alrededor de 2010, se maximizaba a un tamaño orquestal que podía incluir hasta 35 miembros guiados por el gran Manuloop, incluyendo secciones de cuerdas, vientos, bronces y coros junto a la formación clásica de banda. Las temas ganaban otro aire y los sonidos lograban un lujo impecable. “Era algo gigante que precisaba mucha música. En esta nueva etapa queremos reducir las cosas y plantear las canciones desde nosotros”, explica Adrián.

El giro musical de Les Mentettes fue más allá del disco. El show presentación de Between Ones & Zeros mutó a una fantasía espacial con luces, puesta en escena y todo el repertorio llevado a una fantasía tecnológica. El salto es interesante: teniendo un puñado de canciones folkies a prueba de todo, un proyecto fastuoso como una orquesta y un público fiel, prefirieron cambiar la hoja y buscar rincones un toque más arriesgados, reduciendo las melodías y transformándolas. “El sentido lírico va para ese lado: pensar la tecnología, pensar el amor en los tiempos digitales, los tiempos de hoy... Cómo nos afecta y cómo afecta nuestro amor. Entre nosotros como banda no cambió nada, seguimos encontrando ese ocio necesario que es la música.”

* Sábado 6 en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A las 21.

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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