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Jueves, 4 de diciembre de 2014

POST CROMAÑON #9: ALE SCHUSTER

 Por Luis Paz

¿Qué recordás de cuando ocurrió Cromañón y te enteraste? Eras muy chico, ¿no?

–Cuando Cromañón se prendió fuego yo tenía 14 años y recién eran mis primeras salidas nocturnas. Me acuerdo de que al instante pensé y me pregunté: “¿Y si me pasaba a mí, en el boliche al que fui anoche?”. Concretamente, fue una especie de decepción a nivel adolescente, algo así como el desarraigo final de mi inocencia, porque me despertó y me hizo ver que mi ciudad no era garantía de nada. Uno nunca piensa en lo malo, y menos cuando es chico. Lo malo llega y nos pone en jaque. Pero el jaque se da porque nosotros anteriormente movimos piezas a elección. Nunca culpé a Chabán, esta tragedia siempre la pensé como un hecho que nos inculpó a todos.

¿De qué manera creés que afectó el trabajo de los músicos del under?

–Después de lo sucedido pasaron varios años de ridículas cláusulas, que proponían la exageración. De acuerdo con estas cláusulas, muchísimos lugares cerraron, ya que era imposible cumplirlas, debido a la plataforma de posibilidades que proponía la realidad del país. Me acuerdo de que no se podía tocar en ningún lugar. O nacían los formatos acústicos, que para los grupos eléctricos generaban una pérdida de su esencia. Y luego la acentuación del clásico “Pagá y tocás”, que fue la mala educación de una generación de músicos. El under de todos modos siempre se caracteriza por salirse con la suya: siempre se tocaba, de una forma u otra.

Saber lo qué pasó, ¿te hace pensar más en las condiciones del lugar antes de agarrar una fecha?

–Las fechas las pensás de acuerdo con las condiciones de alcance que tenés. Todos queremos estar lo más cómodos y seguros, dentro de lo que la realidad puede darnos.

¿Notás que en la escena en que te movés también hubo consecuencias?

–No se trata de rock and roll, tecno, murga, cumbia o reggaetón. Las costumbres de cada tribu son sólo costumbres. Lo que sucedió nos afectó a todos, porque las normas o las tragedias son hechos sociales, no de género. Si lo pensáramos de esa manera, sería un nuevo grave error, porque todos, desde el lugar en el que estemos, hacemos historia y firmamos abajo. Citaría a Spinetta: “Lo que nos ocupa es esta abuela, la conciencia que regula el mundo”. Que nuestra conciencia haga que no suceda nunca más.

* Cantante y guitarrista de Viva Elástico, banda con la que en el Post Cromañón publicó dos discos y dio alrededor de 200 recitales.

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