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Jueves, 4 de junio de 2015

JAM DA SILVA SIGUE VIAJE

Compost orgánico

Cebado con Islandia, el pernambucano puso tradición y electrónica en Nord.

 Por José Totah

A Jam Da Silva, percusionista nacido en Recife, le intrigaba mucho Islandia. Necesitaba viajar hasta ese lugar para registrar sonidos que reflejaran “vastedad y dimensiones gigantes”. Entonces sacó un pasaje y se instaló allá un tiempo para llenar su laptop con todo lo que necesitaba. “Quería un sitio imaginario que pudiera contrastar con Pernambuco, un contrapunto entre nuestra región caliente, con sus latidos rítmicos, y un paraje helado, con melodías largas, apenas fluctuantes”, explica este artista innovador de Brasil, que combina música electrónica con sonidos orgánicos.

El ser un recolector ambulante de ruidos callejeros es lo interesante de la propuesta de Da Silva, que tocará en Buenos Aires este fin de semana, junto a Siba, otra revelación de su país, en el marco del festival Conexión Pernambuco, que también traerá al maestro de la percusión Naná Vasconcelos. Jam viaja por el mundo y capta todo con su laptop: los autos que pasan, la gente que conversa, las oraciones en una mezquita y una enciclopedia infinita de ambientaciones urbanas. Y mezcla elementos tradicionales de la música pernambucana con ritmos y beats electrónicos.

“Pienso en electrónica pero todos mis discos son grabados en forma acústica”, aclara por teléfono, desde su sala de ensayo en Río de Janeiro. Mientras habla por Skype, pasea la computadora por el estudio, tocando tambores, mostrando lo que hace. El tipo se la pasa investigando texturas y buscando nuevos timbres para las percusiones, que son procesadas en tiempo real, sugiriendo una percusión electrónica que, en verdad, es completamente orgánica. Da Silva desparrama células rítmicas que se multiplican y se expanden hasta convertirse en canciones.

En Nord, su segundo disco, se obsesionó con Islandia. “Nord es un puente entre dos lugares que tienen una relación distinta con el tiempo y la vida”, describe. En esa búsqueda, viajó y registró sonidos y personas de varios lugares, desde Reykjavik (capital de Islandia) hasta Recife y Los Angeles, siempre trabajando la polaridad: lo caliente y lo frío, lo soleado y lo sombrío, el estacato rítmico y las notas largas. Escuchar Nord vendría a ser como pasarse una temporada en Islandia pero tener sonando en los auriculares un universo pernambucano medio psicodélico. Así de bipolar es este asunto.

* Sábado 6 en el C.C. Néstor Kirchner, Sarmiento 151. A las 21. Gratis hasta colmar la sala.

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Imagen: TATI AZEVEDO
 
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