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Jueves, 28 de enero de 2016

VERANO EN EL CLUB DE LOS LóPEZ

“El mundo va rápido”

El trío busca la Victoria con un disco urgente y soberano.

 Por Julia González

“Nuestra música es una fusión de estilos y combinamos lo que somos como grupo. La electrónica es el género que más creció en los últimos años, así que sería una tontería no incluirlo en nuestra paleta de colores”, cuentan Keki (bajista y guitarrista) y Nico (cantante y guitarrista), fundadores y socios del trío El Club de los López junto a Nickel (baterista y percusionista). Tras inspirarse en el verano y en el mar, sacaron Victoria, un primer disco que refleja la consolidación que sienten en cuanto a músicas, letras e identidad.

Sugestionados por la inmensidad del mar, se confirieron al oleaje y sus corrientes para delinear un concepto estival y recurrente: “El verano representa el ‘empezar de nuevo’ y eso es una de las claves del disco”, dicen. Frases como “El verano vuelve al fin y trae los años sin comienzo”, “Vivamos de verano” o “Volvió el calor justo en el instante del sueño” implican el movimiento del fin. “El mundo va rápido”, aseguran, y por lo mismo dicen centrarse en el presente para hablar de lo urgente.

Son amigos desde el colegio, donde se juntaban a tocar canciones de Gustavo Cerati, hasta que comenzaron a surgir temas propios con referencias como Beatles, Pink Floyd o Spinetta: en Chanson, una dulce canción en francés dedicada “para los árboles”, le agradecen al Flaco por el fuego.

“Para este proyecto funcionamos como la estructura de un edificio, cada uno cumple su rol y es fundamental para que esto no se desmorone”, dicen. Extraída la idea de Big Sur, de Henry Miller, se descubrieron parientes en busca de la música como una representación de la realidad. Los videos y la estética así lo prueban. Las imágenes de marionetas perdiendo los hilos bajo el graznido de las gaviotas, niños jugando a los experimentos, Canto a mí mismo de Walt Whitman avivando una hoguera, imágenes que surgen en las microficciones. “El uso tipográfico es bien clásico de editorial de los libros que nos rodean, la máquina de escribir, los colores desaturados. El concepto estético siempre ha formado parte de la obra y es tan nuestro como las canciones”, dicen. Y explican que muchas veces, con sólo mirarse mientras tocan, ya saben cuál es la figura vibrante en el subconsciente.

Caminando por Berlín se dieron cuenta de que tenían el nombre del disco, cuyas canciones habían sido compuestas en viajes, zapadas o eran retoños de algún tema primal. Victoria, producido por Juan Blas Caballero, recorre una fina línea que incluye “aventura, clima y energía joven”. Según sus autores, es “un recorrido por espacios y tiempos, una variedad de ritmos y sonidos frescos y clásicos a la vez”. O un disco que vino a abrir una nueva etapa: “Ojalá todos nuestros discos tengan esa libertad”.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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