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Jueves, 1 de septiembre de 2016

LA TEJA PRIDE

Al infinito... y más allá

Cerca de cumplir 20 años, la primera banda hip hop uruguaya sacó Cazadores de gigantes y lidera una movida en expansión.

 Por José Totah

Los viejos que todavía viven en el montevideano barrio La Teja cuentan que, en otros tiempos, el que se paraba en la puerta de alguna de sus fábricas “se arriesgaba a que le dieran trabajo”. Es que La Teja fue un barrio obrero pujante, con industrias prósperas y una clase media trabajadora que terminó de irse al tacho en la crisis de 2000-2001. Los hermanos Edgardo y Leonard Mattioli tenían seis años cuando se mudaron ahí al regresar de Suecia, en 1985, después de un largo exilio familiar durante la última dictadura uruguaya. De esos gargajos industriales de ciudad decadente nació La Teja Pride, primer grupo de hip hop uruguayo, creado por ellos en 1997, que vendrá a presentar Cazadores de gigantes en el marco del ciclo de autores uruguayos de la Agadu.

Cuentan los que conocen el mapa hiphopero de la otra orilla que, hasta hace unos años, podían pasar dos o tres meses sin que tocara un grupo del palo en Montevideo o en el interior. Ahora, en cambio, hay hasta tres bandas hip hop con shows el mismo fin de semana, crecen las batallas de MC, las fiestas de grafiteros y las juntadas en plazas a fogonear el freestyle.

“El hip hop arrancó tarde en Uruguay y no podemos ser tan masivos como el rock, pero tratamos de actuar como una comunidad y construir esta cultura entre todos”, explica Nico Barragán, integrante del núcleo duro de uno de los grupos que, junto a Contra Las Cuerdas, DosTresCinco, A Raja Tabla y Santi Mostaffa, marcan el pulso de la escena local, sacan discos todo el tiempo y tocan en shows propios y festivales. “Ya hay un circuito grande”, se entusiasma el MC.

“Ninguno de nosotros es terrible músico, pero nos metimos con esta herramienta de comunicación que es el hip hop porque es una forma sencilla de expresarse sobre un beat básico, y las posibilidades son infinitas”, dice. Pero la cosa no era tan sencilla a fines de los ‘90, cuando los Mattioli usaban una Commodore Amiga 1200, un sampler de 8 bits y una caja de ritmos Boss Dr. 5. “Nos volvíamos locos tratando de bajar un bombo o un redoblante de acá y allá; encima en Uruguay internet tardó en llegar, así que era todo más difícil”, recuerda mientras siguen recuperando el tiempo perdido.

* Viernes 2/9 en Santos 4040, Santos Dumont 4040, y sábado 3/9 en Teatro Auditorium, Boulevard Marítimo 2280, Mar del Plata.

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