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Jueves, 10 de octubre de 2002

CONVIVIR CON VIRUS

Convivir con virus

 Por Marta Dillon

No soy una chica valiente, me doy perfecta cuenta de eso. Puedo fingir, es cierto, lo hago bastante bien durante prolongados períodos de tiempo. Pero tarde o temprano quedo al descubierto, me tiembla la pera, me sudan las manos, me dan ganas de llorar. Quedo indefensa frente a mi miedo, como un perrito mojado que se ha soltado de su correa y no sabe a dónde volver. Me sucede cada vez que me enfermo. Puedo soportar las quejas de mi cuerpo, me he acostumbrado a convivir con pequeños dolores, desarreglos intestinales crónicos, esas cosas. Pero me da pánico cuando el cuerpo emite una queja como una púa chirriando sobre un disco de pasta, cuando la falta de energía me tira sobre la cama, cuando el día se me acaba a las siete de la tarde. Ahí empiezo a perderme de mí, no me reconozco, siento que no sirvo para nada, que no puedo con mi vida, que el mundo es un gran complot en mi contra. Es gracioso, porque por un lado me gustaría dormir hasta que pase pero a la vez la culpa no me deja descansar. Creo que debería ponerme de pie, pasar por encima de mis dificultades, seguir haciendo lo que sé hacer que en definitiva no es estibar bolsas en el puerto, así que por qué no. Porque no. Porque no me da, porque el resultado es peor, porque en realidad me la paso pensando que a lo mejor llegó el tiempo en que una enfermedad seguirá a la otra y tendré solo pequeños intervalos de salud en los que caminaré como una viejita que arrastra los pies hasta el balcón para sentir la caricia de los últimos soles. No es que me dé miedo morirme, me da miedo enfermarme. Y eso es lo peor, me da miedo algo que me sucede regularmente, como a cualquier persona, incluso menos. Ya sé que no me voy a morir, al menos no por ahora, ¿pero no es peor esta debilidad que pesa como una tonelada en cada pierna y aun varios días después de la fiebre pone este gesto en mi cara? Te ves rara, me dicen, y el frío del miedo surca mi médula. ¿Tanto se me nota? ¿No estoy divina como siempre? ¿Quiere decir que voy a sobrevivir pero voy a quedar deforme y débil, inútil para todo servicio? Ya lo dije, no soy una chica valiente. Puedo fingir, mientras sienta que tengo energía suficiente como para llevarme el mundo por delante. Pero tarde o temprano quedo al descubierto.

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