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Jueves, 27 de octubre de 2005

CUCHá, CUCHá

Cuchá, cuchá

Discos para escuchar, discos para quemar, discos para scratchar.

 Por Cristian Vitale

· Ante el “yo la tengo clara” de ciertos rockers cabezones, es una buena señal llamarse Hacemos Lo Que Podemos. Maty, Boti, Ariel y Tito, cuatro punkies un tanto bizarros de Villa Devoto, se pusieron así (HLQP suena más fácil) y se largaron a rockear sin pretensiones. Pero, ¿sólo saben que no saben nada? No precisamente: a través de las 14 canciones que pueblan Siempre, su disco debut, demuestran que, al menos, tienen claro el abc del punk-rock. Y basta para arrancar. No carecen de melodías contagiosas (Miseria, miedo y soledad, AQC, La del mencho), tampoco de encares hardcore-pop a 78 rpm –Perdido– ni de plumas simples, directas, efecto de curtir asfalto, dolor y carencias afectivas. “Cansada de mí que, por comprarte un alfajor, tengo que sacar guita de un sueldo de mierda / del cual le tengo que dar la mitad a mi mamá / porque mi viejo ya no está” (La chica vil metal). Hacen lo que pueden y pintan bien. (www.hlqp-punk.com.ar)

· Una traza expresionista, pluriestilística y catártica presenta a The Jacqueline Trash como una banda con intenciones de contravenir. En su opera prima –Just Tour Escences Dance in their Own Smoke Circles– se tomaron once temas para mostrar que lo suyo es la provocación. Cantan –y componen– en inglés, saturan, distorsionan, revientan, se parecen a nada, y su cantante, Joan R, pega atronadores alaridos agudos en cada canción. Globalmente suenan a bola caótica, desenfrenada, sólo de a lapsos (The Great Moment o In the Middle of the Infinite Diversity of the Universe) bajan un cambio e indagan en la sensibilidad de los sonidos. Lo demás es irritación: a veces exagerada, a veces redundante. (www.thejacquelinetrash.com.ar)

· Siempre que en un grupo de rock se tiene a una chica que canta bien, la regla básica es sacarle el jugo. Es la mayor conquista de Infinito Paraíso, un trío noventoso que se autodefine como banda indie de rock alternativo, y que también debutó en bateas con un larga duración (Húmeda), tras un par de EPs bastante irregulares (Frágil y Debajo del mar). La chica, que también toca el bajo, se llama Viki, y sus guardianes, Eze –alto violero– y Diego. Hay trece canciones, pero el trabajo garpa con sólo escuchar Envase corporal, Sentir –dotada de una hermosa melodía–, la experimental Marea y una versión convincente de Tía Marcia, de Los Brujos. De regular para arriba. (www.infinitoparaiso.com.ar)

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