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Jueves, 12 de enero de 2006

AGUAS (RE) FUERTES

Flores 1982

 Por Eduardo Fabregat

”Una máquina del tiempo y me voy a Flores en 1982”, dice Blopa y se ríe, y si tuviera un diente de oro le brillaría, pero Blopa no tiene un peso y si tuviera no se lo andaría gastando en dientes de oro. No importa cómo llegamos a los deseos más delirio en la conversa, Blopa dice que quiere ir a Flores en el 82 y suena más interesante que el Queso y sus ganas de ocupar los zapatos de Mick Jagger. Y por qué en el 82, digo yo, y Blopa se larga a recordar al hermano mayor de un amigo en un fitito azul, un boludo atómico que decía que el rock nacional era una mierda y ponía Hold the Line de Toto en el pasacasete y se emocionaba todo, y Blopa dice que cómo le gustaría ahora que es grandote y ya pegó unas cuantas piñas ir y bajarle los dientes “a él, al fitito y a Toto”.

Blopa se acuerda de todo, pero a nadie se le ocurre preguntarle entonces para qué quiere una máquina del tiempo. Se acuerda del auto azul de la 50ª pasando despacito por la cuadra de Bogotá al 2300 a las tres de la mañana, y él y sus dos amigotes tirados cerca del cordón para que no los vieran. De otro que paraba en la cuadra y una noche se hizo el loquito y tiró dos sifones y una tapa de chimenea desde una terraza, y a los dos años de eso era uno de los cinco pelotuditos de Tremendo. Blopa dice que volvía de los bailes por Fray Cayetano, y que el cana de la esquina siempre le pedía documento como si no lo conociera, y que las putas de Bacacay le silbaban cuando iba a la nocturna del Urquiza y del Urquiza se rajaba todo el mundo hasta que el director le puso rejas al baño, y al día siguiente las rejas estaban dobladas y se rajaba todo el mundo igual. Yo empecé a fumar porque compré cigarrillos para una fiesta a beneficio de los soldados de Malvinas, cuenta Blopa, y cuando llegué la fiesta era una garcha y los Jockey también, pero yo todavía no me daba cuenta. En la ventana del pibe que no tenía ombligo sonaba No llores por mí Argentina, pero en casa escuchábamos Black Sabbath, Led Zeppelin y Motörhead, y las Ruedas de metal de Riff y Pappo’s Blues, pero también el doble de Almendra y los alaridos de muerte de Beef en Phantom of the Paradise, se ríe, se entusiasma, se arenga, le pega puñetazos a la mesa Blopa. Una máquina del tiempo y Flores en el 82, y entonces sí, por fin, después de tantos años, las cosas van a volver a tener sentido.

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