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Domingo, 16 de abril de 2006

FAN › UN MúSICO ELIGE SU CANCIóN FAVORITA

Esa noche que pasa triste por el balcón

Sergio Pángaro y “Noche de ronda”, de María Teresa Lara, cantada por Elvira Ríos

 Por Sergio Pangaro

Según Pichín, en su libro Tragos mágicos, Elvira Ríos visitó su barra de la calle Maipú y bautizó sin pensarlo una de las creaciones del célebre barman. El trago “Dirás cómo fue” (Grand Marnier, gin, granadina, curaçao rojo, Kermann y crema) nació como un homenaje al éxito de la artista en la radio y el teatro para que “diera permanencia en su espíritu al amable momento que estaba pasando”. Podemos imaginar esa voz susurrando “¡Oye, Pichín...! ¡Esto es delicioso...! ¿Me dirás cómo fue?”, en esas noches de ronda porteñas en las que Elvira habrá paseado su hechizo.

No sabemos si María Teresa Lara estuvo en el Pichín bar, pero su canción sugiere un mundo nocturno más atormentado. Esa noche de ronda del amado, la espera agotadora, la luna, el balcón, nos revelan un mundo femenino, pero tan amplio, que distintos hombres la han cantado emocionados.

La versión que elegimos cuenta con la orquestación del maestro Chucho Zarzosa, que eligió cuerdas y órgano para acompañar a Elvira Ríos. La decisión, que incluye unas escobillas muy suaves, da un toque de jazz a la composición y le quita todo el aire a ranchera que pudiera tener el original.

La voz grave y seca se irá haciendo profunda. Y las palabras del poema de María Teresa Lara caerán tan profundo como la voz. Concentradas en ese universo, ambas mujeres le hablan a la noche. Un preámbulo en modo menor y en segunda persona nos sitúa enseguida en un clima opresivo que se alarga indefinidamente. El órgano, trémulo, por momentos inaudible, flota en la oscuridad de esa noche que pasa triste por el balcón. La perturbación de la mujer que acusa a una entidad abstracta, como puede serlo una noche de ausencia, se torna todavía más inquietante cuanta más serenidad se impone.

Violines y el caminar lento de un contrabajo parecieran abrir una posibilidad de aire en esta asfixiante escena, lo que justamente sucede. El modo mayor da la ilusión de un desahogo, pero comprendemos que ahora es el poema lo que aumenta la tensión psíquica de la Ríos, que abandona el simple reproche para preguntarle a la luna adónde va. Sorpresivamente leve, quizá para ganarse la confianza de la luna, la diva observa que la ronda del satélite y la de su amado pueden tener puntos en común. Pero la luna que todo lo ve, también es femenina y puede confiarle a otra mujer si es así como se comporta un hombre, y responder a la dolorosa pregunta: “¿Con quién... con quién está?”. No oímos a la luna, pero las cuerdas y el órgano parecen agitarse ante el mensaje que ésta debe llevarle al amado: “Dile que le quiero... dile que me muero de tanto esperar”. Los instrumentos se desbordan, luego de que las palabras de Elvira descienden a la triste certeza de que “se acaba por llorar”.

Una melodía bella y fluida, que elige ilustrar el contenido anímico del poema, puede resultar muy convincente incluso para quien esté familiarizado con instrumentaciones más rítmicas. Y si pudiéramos distraernos de este tipo de análisis, para admitir que finalmente la luna, el amante y el amado en cualquier época comparten la desdicha, entonces puede ser que, inadvertidamente, se acabe por llorar.

Pángaro se presenta junto a la orquesta Baccarat todos los jueves de abril a las 22, en el Centro Cultural Torquato Tasso, Defensa 1575.

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Suele acreditarse “Noche de ronda” al compositor mexicano Agustín Lara, y se sabe que ha puesto varios de sus temas a nombre de su hermana, María Teresa Lara, por diversas razones no del todo aclaradas. Esta canción en particular, de la que se dice que fue dedicada por Agustín a su gran amor María Félix (con quien se casó en 1954 y para quien también compuso “Maríabonita”), ha tenido infinidad de intérpretes, entre ellos: Nat King Cole, Tito Puente, Pablo Milanés, Luis Miguel, Julio Iglesias, Raphael, el Trío Los Panchos y Chavela Vargas. Circula una anécdota sobre cómo Elvira Ríos llegó a cantar temas de Lara: al parecer, el músico fue llevado por unos amigos a escucharla cuando ella era una chica humilde que trabajaba en un café nocturno de la Ciudad de México, y al oír la gran imitación que ella era capaz de hacer de él, la invitó para el día siguiente a su casa bajo la promesa de que su suerte cambiaría para siempre y de que se convertiría en una estrella del espectáculo.

Noche de ronda

Letra y musica de Maria Teresa Lara

Noche de ronda, qué triste pasas.
Qué triste cruzas por mi balcón.
Noche de ronda ¡cómo me hieres!
¡Cómo lastimas mi corazón!
Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad,
¿a dónde vas?
Dime si esta noche tú te vas de ronda
como él se me fue.
¿Con quién está?
Dile que le quiero, dile que me muero de tanto esperar.
Que vuelva ya.
Que las rondas no son buenas.
Que hacen daño, que dan pena.
Y se acaba por llorar.

 
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