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Domingo, 8 de agosto de 2010

VALE DECIR

El abuelo no quiere ver a nadie

El 22 de julio fue el cumpleaños de Sogen Kato, el hombre más viejo de Tokio: nació en 1899 y llegó a la increíble edad de 111 años. Los trabajadores sociales fueron a su casa a felicitarlo por el mérito de sobrevivir, pero no pudieron hablar con él. Una y otra vez insistieron y siempre recibieron la misma respuesta: “El abuelo no quiere ver a nadie”. Era importante actualizar el padrón de centenarios para el día del respeto a los ancianos que se celebra en septiembre. Por eso y además porque el asunto se había tornado sospechoso, los trabajadores sociales volvieron a golpear la puerta, esta vez acompañados por la policía. Dice la BBC que cuando entraron a la casa por la fuerza descubrieron al señor Kato en su habitación: estaba metido en la cama, con calzones largos y pijama, muerto y momificado. No se pudo determinar la causa de muerte ni aún después de la autopsia. Se sospecha que la familia no tuvo nada que ver pero que se cuidaron muy bien de reportarlo a las autoridades para seguir cobrando la pensión; ahora se los está investigando por fraude. La familia explicó que el abuelo se encerró en la habitación por propia voluntad hace treinta años. El señor Kato era un hombre muy devoto, muy terco, y su propósito era meditar, sin comida ni agua, para alcanzar un estado de Buda. Eso explica que se haya convertido en una momia: por la deshidratación y también, quién sabe, quizás por haber alcanzado el satori.

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