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Domingo, 18 de octubre de 2015

MúSICA > ABEL TESFAYE

SUEÑOS DE UN SEDUCTOR

Música Hijo de inmigrantes etíopes, influenciado por la música de su país y también por Michael Jackson y Prince, el canadiense Abel Tesfaye, más conocido como The Weeknd, es el artista del momento y su segundo disco, Beauty Behind The Madness, ya tiene edición argentina. En plena reinvención de las tradiciones musicales negras, mezcla el r&b más oscuro con samples de pop británico y letras sensuales, a veces perturbadoras; un cóctel que lo puso en la cima de los ránkings y las fantasías de sus fans.

 Por Micaela Ortelli

Una de cada siete personas en todo el mundo escuchó la canción "Earned It" de The Weeknd. Es el cálculo según la taquilla de 50 Sombras de Grey, donde se estrenó el single que llevó a Abel Tesfaye al top 10 de la lista Hot de Billboard. De ahí el canadiense todavía no bajó; de hecho, se relevó a sí mismo en el primer puesto –una perlita de la que podía jactarse Taylor Swift, quién más–. Ahora "Can't Feel My Face", un hit que se baila desde hace un rato desconociéndose su origen, pasó al puesto tres, y la cima la ocupa "The Hills", lento pero con un estribillo monumental que dice: "Sólo te busco después de las cinco y media. Es el único momento que voy a pasar con vos. Sólo me gusta que me toques, no que me sientas. Cuando estoy hecho mierda, ése es mi verdadero yo". En el video es temprano por la mañana y Tesfaye volcó el auto en el que venía con dos chicas; cuando se asegura que están vivas, las deja solas y se va cantando. No es la primera vez que sufren mujeres en sus videos, pero sí ante tanto público. Su segundo LP Beauty Behind the Madness (Universal) se consigue en disquerías de Buenos Aires, lo que es decir que The Weeknd alcanzó el nivel del pop más comercial del momento.

El chico con cresta de rastas y ojos drogones tiene 25 años. Creció en Scarborough, un suburbio de Toronto, en una familia que emigró de Etiopía en los '80 durante la guerra civil. Al padre dejó de verlo de chico; la madre trabajaba y la abuela lo crió: el amárico es su primer idioma y etíopes los artistas que lo marcaron de niño, música sentimental de poesía franca y espontánea cantada con pena en el corazón. Pero sus primeras influencias conscientes fueron occidentales: Michael Jackson y Prince son dioses para él y no se cansa de decirlo; se nutrió de la new wave y el post punk; empezó haciendo covers de Boyz II Men para una grabadora y quiere ser una estrella desde que se percató de su voz grandiosa. A los 17 años convenció a su mejor amigo de irse de sus casas; agarró el colchón y un fin de semana –de ahí el alias que eligió– se fue con los ojos de la madre apuñalándolo con desilusión. No volvió hasta tener algo para mostrarle.

Los amigos no se fueron tan lejos tampoco; sólo se acercaron a una zona con más movimiento donde vivieron una adolescencia descontrolada sin padres ni dinero. Comían lo que robaban y se drogaban con lo que conseguían. Cuando los desalojaron, Tesfaye tuvo que cambiar promesas de amor por alojamiento. Doblaba ropa en la tienda American Apparel y trabajaba en sus canciones con un productor en formación llamado Jeremy Rose, supuestamente el mentor del concepto de The Weeknd –un R&B oscuro, en capas, con samples de shoegaze y dreampop y letras sucias–. Antes de separarse armaron tres canciones y las subieron a You Tube sin créditos pero con un arte atractivo; al manager de Drake le gustaron y las posteó en el blog del sello personal del rapero. Así surgió el fenómeno asimilable a Frank Ocean, otro joven negro en plena reinvención de sus tradiciones, y al otro lado del mar, el trío blanco e hipnótico The xx. Rose, el productor original de The Weeknd, se perdió en la historia, y a la par de Tesfaye creció Illangelo, que se quedó con los créditos finales de una de las canciones más lindas de 2011.

El momento de "The Morning" fue tan sensual y ameno, que a nadie le importó que el estribillo repitiera "toda esa plata, el objetivo es la plata". A Tesfaye no le aplicó la vara de los raperos –desestimados por hablar todo el tiempo de drogas duras, de la clase de amantes que son y de su propia carrera– porque es seductor y capaz de mostrase vulnerable. En "Wicked Games" canta: "Llevá tu amor, yo puedo llevar mi vergüenza. Llevá las drogas, yo puedo llevar mi tristeza. Acá está mi corazón, acá están mis cicatrices". Igualmente, improvisa bastante las letras. En eso vuelve a parecerse a los MCs, con los que evidentemente comparte el imaginario pero no las formas. Las de Tesfaye –el vibrato, la tendencia al lamento– son herencia de los cantantes típicos etíopes según Pitchfork, que lo viene diseccionando desde que salieron los mixtapes House of Ballons, Thursday y Echoes of Silence separados por pocos meses, mientras poco se sabía de la identidad e intenciones de The Weeknd, el joven trasnochado del sorprendente cover de "Dirty Diana" de Michael.

A los 21 años, Tesfaye dejó Toronto por primera vez. Se tomó su tiempo para elegir discográfica y en 2012 reunió los tres mixtapes en Trilogy, que fue disco platino. Al año siguiente lanzó su primer LP propiamente dicho, un trabajo con una extensa lista de créditos. Llamado Kiss Land, pasó por un disco romántico, pero él describió a esa tierra de besos como un lugar horrible inspirado en el cine de terror. En "Pretty" le canta a un amor a distancia: "Vivimos en un mundo helado pero al menos puedo confiar en vos, aunque sea por un rato, mientras sepas que en el momento en que aterrizo sos mía". La chica eventualmente se acuesta con otro y en el video Tesfaye la mata. De ese disco, "Wanderlust" fue lo más cercano a un hit mundial, pero no alcanzó aún remixado por Pharrell Williams. Antes del aporte al soundtrack de 50 Sombras de Grey, The Weeknd llegó a boca de todos el año pasado por la colaboración con Ariana Grande en "Love Me Harder".

Ella venía trabajando con el productor Max Martin (Britney, Backstreet Boys) y de ese estudio le llegó a Tesfaye la canción terminada con su verso listo para repetir. A él no le gustó y cantó otra cosa, pero la experiencia le despertó el interés por hacer música más accesible. "In The Night" fue el primer éxito con Martin, un tema para cantar desafinando y en mal inglés para toda vida. "Era un deber con el público, mi familia y amigos hacer música que me haga sentir bien y también que sea un poco más fácil de entender", le dijo Tesfaye a Pitchfork en plenolanzamiento de Beauty Behind Madness.

La evolución de The Weeknd es impactante pero no violenta: los fans del comienzo pueden seguir siéndolo tranquilamente con este trabajo por momentos más inclusivo, y por otros tan difuso como los anteriores, con esas melodías perturbadoras y acechantes, líneas de guitarra eléctrica descontextualizadas, clima de noches excedidas y letras sin filtro. "Often" es una canción como las de la primera época, una historia de sexo con un ritmo para balancearse en el lugar: "Normalmente me gusta dormir solo pero esta vez traé a tu amiga", arranca. Por primera vez The Weeknd incluye una participación femenina. Lana Del Rey es una gran amiga, y Tesfaye siente que vienen hablándose a través de la música desde siempre: que él es el chico de sus canciones y ella la chica de las de él. "Tengo adicción por una vida que es tan vacía y fría", cantan juntos en "Prisoner" la víctima y el victimario, la belleza americana y el chico imposible, que comparte además un miedo con su manager: enamorarse.

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