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Domingo, 28 de noviembre de 2004

MODA - ALEXANDRE HERCHCOVITCH, EL NIñO MIMADO DE LA MODA BRASILEñA EN BA

La traición de Rita Hayworth

Estrella de la moda brasileña, Alexandre Herchcovitch presentará en Buenos Aires una autorretrospectiva con dos ideas fijas: la figura de Carmen Miranda y las imágenes distorsionadas que Hollywood tiene de Latinoamérica.

 Por Victoria Lescano

A los diez años hizo su primer diseño para uso propio: una remera con estampas de calavera que aún conserva en su guardarropas. A los treinta y dos, convertido en el diseñador brasileño con mayor presencia en el circuito de la moda internacional por haber construido una tropicalia gótica cimentada en las combinaciones de colores, cortes, siluetas y texturas, la calavera vuelve a irrumpir en el bordado de alguna sábana, en ojotas arty y en cuadernos escolares.
El 1º de diciembre, invitado a un ciclo que pretende cruzar en la pasarela los estilos latinoamericanos con sus caprichosas versiones hollywoodenses, Alexandre Herchcovitch mostrará en Buenos Aires su lectura avant-garde del folclore brasileño con un desfile con remixes de diez colecciones. La retrospectiva incluirá su reciente ironía sobre Hollywood: faldas con guirnaldas de volados símil Carmen Miranda y estampas de Hello Kitty del invierno 2004. También estarán las raras prendas que tramó tras graduarse en el Escuela Santa Marcelina de San Pablo y mostrar atuendos inspirados en travestis y prostitutas, favoritos de los clubbers paulistas. El listado admite vestidos de patchwork con cadenas de metal del verano 2002, faldas unisex, pantalones con cintas y avíos cambiados de lugar y también trajes experimentales con el látex natural del seringueria, un árbol del Amazonas.
En 1998, cuando Herchcovitch participó de la semana de la moda de Londres, la prensa internacional lo asoció con el gusto por lo macabro de Alexander McQueen. Pero Herchcovitch –que incluyó su propio obituario en la invitación para uno de sus desfiles– decidió maquillar con garabatos las caras de las modelos más bellas, hizo oídos sordos de las comparaciones y se posicionó en el mainstream. Hoy diseña ocho colecciones anuales –dos de hombre, dos de mujer y cuatro de jeans que se venden en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, China, Alemania y Canadá– y es tema de un libro de lujo escrito por la historiadora inglesa Dawn Ades y la periodista brasileña Lilian Pace y publicado por Cosac & Nafe.
¿Cómo traslada a la vestimenta sus lecturas del estilo brasileño?
–Los iconos de Brasil se reconocen tanto en mi colección inspirada en las fiestas religiosas (las juninas) como en otra basada en la religión afrobrasileña y el candombe. Pero nunca es explícito. Cuando se habla de Brasil en el exterior siempre se piensa en bikinis, playa y fútbol. Y mi respuesta a veces provoca un impacto, porque presento una moda universal que pueden vestir todos y que carga con identidad brasileña sólo por el hecho de haber nacido allí. Me encanta diseñar microbikinis y ropa de playa, pero siempre mezclando algo improbable.
¿Cómo se le ocurrió cruzar a Carmen Miranda con estampas de Hello Kitty?
–Quise mezclar un universo infantil con un mundo exótico. Carmen Miranda es mi diva preferida: fue la primera brasileña que consiguió de una manera estereotipada mostrar un poquito de Brasil.
¿Y la representación en pasarela del streetwear masculino combinado con las oscuras galeras de Zé do Caixao y las estampas de sus uñas muy largas en las remeras?
–El universo de Zé do Caixao, alter ego de José Mojica Marins –precursor del cine de terror en Brasil–, siempre fue un sueño a alcanzar, además de tener mucho que ver con mi trayectoria. Obtuve la licencia para hacer remeras con estampas de mis films favoritos, A meia noite levarei sua Alma y Esta Noite encarnarei no teu Cadáver.
¿Y la calavera, que está en sus comienzos y también en su última colección?
–Contra lo que todos piensan, para mí es un símbolo de vida. No estaríamos de pie sin los huesos que estructuran el cuerpo, y me pregunto qué sería de nuestro cerebro sin el cráneo. En mis procesos creativos tengo absoluta libertad para pasear por temas nuevos y distintos; no me gusta ni quiero quedarme aferrado a lo que siempre hago: busco nuevosdesafíos donde expresarme. Y finalmente, en el proceso, flores y cráneos son lo mismo.

Alexandre Herchcovitch se presenta en el Malba el 1º de diciembre a las 21 hs. en el marco del ciclo Malba Moda 2004.

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