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Domingo, 2 de abril de 2006

TELEVISIóN > SE ESTRENA MY NAME IS EARL

Cómo lavar un mal karma

El domingo que viene se estrena en la Argentina la serie con que el canal que tuvo a Friends y Seinfeld volvió a ganar el beneplácito del público norteamericano: My Name Is Earl, los desquiciados avatares de un hombre que intenta redimirse de todo lo que ha hecho mal en su vida.

 Por Martín Pérez

No hay muchas cosas de las que Earl esté orgulloso de haber hecho en su vida. Mientras que, por el contrario, ha sido capaz de reunir una larga lista de cosas de las que está arrepentido. Pero ha decidido redimirse de cada una de ellas. Porque, después de haber sido atropellado justo cuando acababa de ganar 100 mil dólares en una raspadita, y de haber perdido a continuación su hogar, su mujer e incluso el cartoncito ganador casi al mismo tiempo, en su mente afiebrada ha ingresado el concepto del karma. “Hice tantas cosas malas en mi vida que, apenas me pasa algo bueno, casi muero atropellado”, les explica Earl a su hermano Randy y a la hermosa Catalina, la encargada de limpieza en el motel al que ha ido a parar después de su debacle personal. Son ellos quienes lo ayudarán en su torpe y desmañada cruzada para tachar, uno por uno, los ítem de sus deudas con la vida, que ha garabateado en unas hojas amarillas. No se trata de una tarea fácil, ya que Earl nunca ha sido un tipo fácil. Pero ése es justamente el combustible esencial de My Name Is Earl, la comedia que es la sensación del momento en la televisión norteamericana.

“¿Vieron a ese tipo de aspecto sospechoso, que uno ve cómo compra una cerveza para el desayuno en el supermercado? Bueno, ese tipo soy yo.” Así es como se presenta Jason Lee en el papel de Earl, en la primera escena del primer capítulo de la serie, una maravilla con aliento indie y un humor cómplice y feroz, que apunta directo entre las cejas de la autocomplacencia del público blanco norteamericano, pero que ha demostrado muy rápidamente ser la última esperanza del canal NBC, donde han hecho historia series ya desaparecidas como Friends y Seinfeld. Y en el que ahora asoma el bigote de Lee, un actor que supo ser el protegido del director Kevin Smith –quien lo hizo debutar en Mallrats–, pero que (después de secundar a Tom Cruise en Vanilla Sky y a Will Smith en Enemy of State) parece haber obtenido el carnet de estrella por derecho propio. “Pensar que durante cinco años estuve tratando de convencer a la gente de Miramax de que era el protagonista ideal para una precuela de Fletch, aquel personaje de Chevy Chase”, le confesó Smith al New York Times. “Pero lo único que me respondían una y otra vez era que no, porque para ellos Lee no era un actor protagónico. Tenía que ser siempre el segundón del alguien famoso.”

“No sé si me gusta mucho esto de encabezar un elenco”, dijo Lee en el mismo artículo. “Porque uno tiene demasiada responsabilidad, y tiene que dejar de ser excéntrico”, explicó el actor, que se inició en el cine luego de retirarse del lucrativo negocio del skate, cuando tenía 24 años. Pero hacia fines de los ’80 y comienzos de los ’90, el excéntrico Lee supo ser uno de los rostros más conocidos de la escena skater del sur de California. Después llegó Kevin Smith, más tarde su personaje en Casi famosos, e incluso llegó a ponerle la voz al personaje de Syndrome para la versión en inglés de Los Increíbles. Pero para que aceptase trabajar en televisión, el creador de My Name Is Earl, Greg García, debió convencerlo personalmente. “Me convenció cuando leí el guión del primer episodio, me pareció que estaba leyendo un guión de cine, no de televisión”, explicó Lee, más que apropiado en su papel de desclasado social en busca de redención, acompañado por un formidable Ethan Suplee en el papel de su desquiciado hermano Randy (al que más de cuatro cervezas lo transforman en un ser... impredecible), y la hermosa Nadine Velázquez como Catalina.

Al aceptar el papel protagónico en la serie de García, Lee también decidió ser uno de los productores, y se encarga de musicalizar él mismo cada uno de los capítulos. Desde Jane’s Addiction hasta Nick Drake, todo cabe en My Name Is Earl, una comedia atípica en la televisión norteamericana, empezando por el detalle de que no usa risas grabadas. Su capítulo estreno –que se exhibe el domingo próximo en ese canal de cable con propagandas machistas hasta la tontería y el descerebramiento, bautizado como FX, y anunciado como “Lo que el hombre ve”– se inicia con un largo relato en off que presenta situación y personajes, y que no tiene desperdicio. Articulado entre hilarantes flashbacks y tramas desquiciadas, siempre con la bendita lista de Earl como centro (sus fans se han tomado el trabajo de transcribirla, y se la puede buscar en Wikipedia), My Name Is Earl es una serie que parece en realidad como la continuación de Clerks, aquella primera película indie de Kevin Smith, pero protagonizada por Los Duques de Hazard. Por lo pronto, Jason Lee ya le ha propuesto a Smith que dirija un capítulo, algo que tal vez suceda en la ya confirmada segunda temporada de la serie. Pero Smith ha dicho que dirigir es mucho trabajo: “Preferiría actuar como hermano tonto o algo así. Eso sí que es realmente divertido”.

My Name Is Earl se estrena el próximo domingo a las 21, en la señal FX (canal 38 en Cablevisión, 40 en Multicanal y 25 ten Telecentro).

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