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Domingo, 28 de marzo de 2010

TARAS > JACQUES, LA REVISTA DEL PORNO CHIC

Las babas del diablo

 Por Soledad Barruti

Escudados tras la vieja idea de que su negocio es también una forma de arte, hace rato que la moda está explorando por la tangente formas cada vez más sensuales, más sexuales, más porno, para transmitir belleza y vender actitud que vende ropa, perfumes, cosméticos. Alcanza con darse una vueltita por Vogue, V, W, Nylon..., las revistas están repletas de chicas que miran de reojo, que se dejan pispear semidesnudas desde su planeta de estrellas, que se descubren descubiertas entre luces sombreadas para deslizarse por un instante de su mundo al nuestro; que se van dando vuelta la página, dejando un halo de fragilidad irrompible sólo porque se saben inalcanzables.

A alguien se le tenía que ocurrir el modo de correr el velo y develarlas. Capturar su corrupción sin corromperlas. Fue así como nació Jacques, “la única revista erótica de lujo”. ¿Qué ofrece? Alejados de la estética de mujeres siliconadas por dentro y plastificadas con fotoshop estilo Maxim, sus producciones están envueltas en un aura retro, como rescatadas del tiempo, y muestran chicas sin retoques de ningún tipo, que juegan entre ellas o con ellas mismas, se pasean en motos por rutas olvidadas, bailan en la bruma de un vestuario solitario, se escapan corriendo por el campo, esposadas.

Nacida el año pasado, Jacques tiene cuatro ediciones por año, que ya cruzaron la frontera neoyorquina para instalarse en selectos espacios de venta en Japón, París y Berlín. Cuenta en su staff con los fotógrafos más cool del mundillo fashion (como Jonnathan Leder, Stacey Mark y Lucy Carr-Ellison) para sacar lo mejor de Tori, Sandy, Jamie, Elize, recuperando esa visión de posguerra que tenían las revistas en los ‘60 y ‘70 y que hoy parece haberse extraviado. Para lograrlo las capturan con cámaras de las de antes. Y el resultado es perfecto: la textura de las películas le devuelve piel a la piel, humedad a la respiración.

La industria editorial en Estados Unidos no sólo vive amenazada al igual que todas por la crisis y el avance de los formatos online, además está en pocas manos que acaparan el mercado publicitario y la distribución. Pero quienes hacen Jacques, lejos de amedrentarse aseguran estar ejerciendo una militancia que devuelva a las revistas a su lugar: “Una revista debe ser más que el reflejo de la cultura que impera”, dice Danielle Luft, la editora detrás de todo esto, “tienen la responsabilidad de educar, de iluminar a sus lectores”. Así, además de belleza, Jacques promete opiniones filosas, ficciones feroces y entrevistas agudas: eso que hizo de Playboy una revista masculina cabal en los años ‘70 y ‘80, pero que acá, con apenas cuatro números, todavía queda por verse. “No estamos simplemente tratando de vender productos, queremos compartir aquello en lo que creemos, que sabemos que es interesante y hermoso.” Y, en lo que creen es en el porno chic. “Nos gusta la crudeza y la realidad del mundo erótico. En el mundo de verdad no hay post-producción: hay sudor, calor y sensualidad.”

El proyecto Jacques se completa con una serie de videos de dos o tres minutos siempre sugerentes, provocativos, tentadores, cortos que no muestran casi nada y dicen todo. Ahí se puede ver a Elize comiendo un cono de Mc Donald’s que se le chorrea de los labios a los brazos, a las piernas; a Jamie que se levanta, prende un cigarrillo, abre la ducha, escucha el teléfono, se sienta y dice “hello”; a Sandy que mira la tele mientras la cámara la mira a ella. El último anuncia el Sports Issue que verá la luz en mayo: Michea juega al squash contra un frontón o contra alguien a quien no se puede ver. Tiene puesto un conjunto rosa de remera XXS y pollerita con tablas; la respiración agitada, gime en vez de hablar, está exhausta, parece que va a sacarse la remera... y ahí termina, o empieza. Vale la pena verlo.

Valiéndose del pin up, la luz difusa de los desnudos de hace treinta años, la erótica deportiva de los ‘80, la fotografía vanguardista de los años ‘20, al igual que la moda, Jacques convierte el siglo XX en un arsenal de recursos, una cantera de elementos usados con los que inventar lo nuevo. Como dicen de sí mismos: “Una revista moderna reimaginando las clásicas revistas masculinas de ayer”. Así es Jacques, lo erótico, siempre pendiente de la promesa de lo que vendrá, visto con la nostalgia de lo que fue. Así de cándida y morbosa puede ser.

Si bien Jacques todavía no tiene distribución en nuestro país, hay producciones y videos subidos a su blog (jacquesmag.blogspot.com).

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