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Domingo, 23 de septiembre de 2012

MúSICA > DíAS NUESTROS, EL NUEVO DISCO DELOS REYES DEL FALSETE, CON LITTO NEBBIA COMO INVITADO

LOS CHICOS SÓLO QUIEREN DIVERTIRSE

Nativos de ese semillero que es Adrogué y sus alrededores, Los Reyes del Falsete son una banda que nació casi por casualidad, sin un proyecto, sin más estrategia que tocar entre amigos y, en general, canciones acerca de amigos. Un primer disco en 2009, La fiesta de la forma, resultó de los lanzamientos más celebrados del indie conurbano sur. Y ahora, con Días nuestros, un segundo disco más versátil –el rock años ’60 combinado con electrónica, cumbia y folk psicodélico–, parecen afinar su premisa lúdica grabando canciones escritas en los orígenes de la banda, y con la ayuda de un nuevo amigo, Litto Nebbia.

 Por Julian Fernandez Moujan

“Contale al mundo / Que tenés amigos / Contale que lo amás.” Si tuviéramos que resumir en una canción la historia y la filosofía de Los Reyes del Falsete, “Contale al mundo” podría cumplir esa función. Un tema que tiene la misma edad que la banda, pero recién ahora deciden incluir en su segundo disco: Días nuestros. “Es tan parecido a nosotros, a lo que somos, que nos molesta un poco. Fue lo primero que se me ocurrió. Al principio nos parecía un tema demasiado pelotudo, no tenía ningún sentido”, dice Nicolás Corley, un tercio de la banda de Adrogué. Casi de casualidad, así se fue desarrollando la historia de Los Reyes, trío que completan Tomás Corley –hermano de Nico– y Juan Martín Cianfagna.

Desde pequeños, en la casa de los Corley siempre se respiró música. Sus padres se conocieron en un coro y por los parlantes del hogar desfilaban desde música clásica hasta Los Beatles, Led Zeppelin y Yes. Para rastrear la génesis de Los Reyes del Falsete hay que remontarse a los almuerzos de los domingos de aquella infancia de conurbano en las primeras “sesiones” de grabación. En la casa de los abuelos había una computadora, la primera en la familia, que sólo les dejaba grabar treinta segundos, y a improvisar. Más de un lustro después, canciones que surgieron por pura diversión y ninguna ambición fueron rescatados del disco rígido de los recuerdos para ir a parar al disco que el trío acaba de editar.

Juan Martín Cianfagna (más conocido como Juanchy Manchy) apareció años después, en el colegio. En esa época los tres falsetes armaban y desarmaban bandas como juguetes, pero con la premisa siempre clara de divertirse y compartir un rato entre amigos, la música era una excusa. Tomás (Tifa Rex) y Juanchy armaron Impresora, los hermanos Corley estaban en Maravillagesell y Nico con Juanchy tenían la suya: Ménage à trois (alguna vez llamada Les Cosmonautes), que supo tocar covers con criterios diversos a la hora de elegir los temas. Esta última perdió un baterista en el camino y fue reemplazado por Tifa. “Nunca hubo un proyecto de banda. Un día nos dimos cuenta de que teníamos los suficientes temas como para salir a tocar en vivo”, explica Nico. Así fue cómo en la primavera de 2006 la formación actual de Los Reyes (dos guitarras y una batería) hizo su debut oficial en una Biblioteca de Adrogué, frente a un público de no más de quince personas, tocando canciones que recién ahora decidieron grabar. Lo que había empezado como un chiste se volvió algo serio: “Pensamos que era gracioso lo que hacíamos, pero a la gente no le causaba gracia. Ahí nos dimos cuenta de que podía llegar a ser algo serio (risas). Sigamos haciéndolo, no entendieron el chiste”.

La ausencia de un bajista tampoco fue algo premeditado, como casi todo en la historia de la banda. En un ensayo en la sala que la banda tiene pegada al consultorio de la psicóloga y madre de los Corley nació el nombre del grupo. “Queríamos que fuera un nombre más en joda”, recuerda Tifa. “Nuestro bajista de esa época estaba en contra de que la banda se llamara Los Reyes del Falsete. Decía que fomentaba la monarquía y que no había nada peor que la monarquía. Nos dijo que nunca íbamos a llegar a nada y se fue a la mierda.” Cantar en falsete, en cambio, fue una cuestión de practicidad. La falta de experiencia y estudios en la materia derivó en la comodidad de poder seguir las melodías con la voz. Lo mismo pasaba con las letras. Las andanzas de adolescentes y las anécdotas de barrio se fueron transformando en temas. “Empezamos a hacer música haciendo canciones sobre amigos. La banda se formó porque éramos amigos y empezamos a tocar. Tomábamos a uno de punto y le hacíamos una canción. Lo gastábamos”, cuenta Juanchy.

Si hablamos de amigos, hay que incluir a todo el abanico de grupos de Adrogué que en los últimos años cultivaron una comunión barrial que recorre distintos géneros musicales. La sala de ensayo que linda con el consultorio fue testigo de un sinnúmero de tocatas que, por lo general, se llevaban a cabo a altas horas de la madrugada e incluían a miembros de bandas como Victoria Mil, The Fujimoris, Travesti y Placer, por citar algunas. Otro lugar de encuentro de la zona fue (es) el Tío Bizarro, en Burzaco. Un lugar que funcionó como segunda escuela de vida para muchos grupos que compartieron fechas en su escenario. “El antro más amable”, según Tifa. “No cobran nada, la entrada es tuya. Un trato que no existe en otro lado con una banda, y encima están todos nuestros amigos. En cambio, vas a Capital y te sentís forreado.” El Turdera Fest, festival que reunía a muchas bandas del Conurbano y ahora cuenta con ediciones en la ciudad, también forma parte del álbum de fotos que Los Reyes llevan tatuados en su memoria. En esos eventos, que seguían hasta la salida del sol, empezaron a conocer a otras bandas, formando una comunidad muy especial de músicos y compañeros que les empaña los ojos tan sólo de mencionarla.

El viaje hasta el primer disco, La fiesta de la forma (2009), tuvo paradas en varias estaciones. Recién en 2008 empezaron a registrar las zapadas en varios EP puramente experimentales y donde puede apreciarse la esencia lúdica de la banda. Uno de flores y Disco duro son –cada uno– la resultante de una tarde de aburrimiento con camaradas en un fin de semana de invierno y fueron registrados en el living de la casa Corley. Bernardo Diman Menéndez, director de Triple RRR, fue quien los empujó a sacar el LP y primer lanzamiento del sello independiente.

Días nuestros llega tres años después y los muestra más versátiles que nunca. Con base en el rock sesentoso y toques de distorsión, LRDF se pasean por la electrónica, la cumbia y el folk psicodélico sin perder de vista la premisa original del trío de divertirse y hacer música con amigos. Junto a Francisco Viggiano, flamante rey del falsete en bajo, ya lo están presentando por todos lados transmitiendo su mensaje. Contale al mundo.

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