SANTA FE › "SOY UNA VíCTIMA", DIJO EL REPRESOR SAMBUELLI

Fueron sus últimas palabras

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

El Tribunal Oral de Santa Fe que juzga la represión en la III Brigada Aérea de Reconquista cerró ayer el debate con las últimas palabras de los imputados. "Yo soy la víctima", dijo el ex jefe de la patota, Danilo Sambuelli, quien se consideró perseguido por "mentiras" y "calumnias dichas sin ningún pudor", en un juicio emblemático que destapó la violencia sexual como uno de los mecanismos del terrorismo de estado. Sambuelli y sus colegas de banquillo están acusados por "privación ilegítima de la libertad" y "tormentos agravados" a 39 víctimas -según los casos﷓, pero él y otros cuatro policías: Carlos Nickisch, Arnaldo Neumann, Rubén Molina y Horacio Machuca, también deben responder por "violaciones reiteradas y agravadas" a una adolescente de 16 años, Griselda Pratto y a su hermana de 23, Luisa Pratto. La Fiscalía y la querella pidieron condenas de 8 a 25 años de prisión y de cumplimiento efectivo. El veredicto se conocerá el martes, a las 12.

Los jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Otmar Paulucci ofrecieron ayer a los siete acusados en el juicio la posibilidad de decir sus últimas palabras. Dos son oficiales de la Fuerza Aérea: Sambuelli y Jorge Alberto Benítez y los demás policías santafesinos: Nickisch, Neumann, Molina, Machuca y Eduardo Luque.

Sólo tres aceptaron hablar antes de la sentencia. Benítez fue el primero en victimizarse ante un supuesto intento de "destrucción de las Fuerzas Armadas, que no consiguieron los ingleses" en la guerras de Malvinas. Neumann apeló al mismo tono al definirse como un "católico prácticamente", incapaz de cometer las "aberraciones" por las que se lo acusa. Y el cierre quedó para Sambuelli, quien habló por teleconferencia desde su casa, por un problema de salud.

Sambuelli arrancó con un fallido: agradeció a sus defensores y a sus "hijos abogados que colaboraron en hacerme ver la legalidad -pero se corrigió al toque- "la ilegalidad de las medidas que se fueron sucediendo a contramarcha del Código Penal". En tren de agradecimientos, mencionó "familiares y amigos" que lo ayudaron a "soportar el peso de tanta mentira dicha sin ningún pudor por los querellantes y quienes se prestaron a su sórdida estrategia".

Tras atribuir el origen de la investigación de los delitos de lesa humanidad en Reconquista a "un gran error", se preguntó: "¿Estoy aquí para ser condenado? Nadie resulta inocente cuando su adversario es el juez".

"Eso son los juicios de lesa humanidad", dijo. "Los imputados son detenidos durante años sin otra prueba que la denuncia de un testigo. Y este es mi caso. Estoy aquí por la mera denuncia. No he escuchado otra prueba que me condene. Sin embargo, hace más de cinco años que estoy preso y los jueces que se sucedieron en el Juzgado Federal de Reconquista, salvo el doctor Virgilio Palud, que dictó la falta de mérito, tuvieron actitudes manifiestas de dependencia de los querellantes, igual que los fiscales. Esto no es un sentimiento, esto se advierte estudiando el expediente. En otro país y con otra justicia, esta animadversión sería severamente penada. Aquí resulta un episodio de menor cuantía y me temo que no faltarán nuevas acusaciones".

"Yo soy la víctima", dijo Sambuelli. Y se consideró perseguido por "un grupo ansioso por castigar" más por "venganza que por justicia" o "mejor dicho por la satisfacción de intereses personales, menos admisibles aún que la venganza".

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