DEPORTES › EL ROJINEGRO FUE SUPERIOR TODO EL CLáSICO, Y GANó POR 1 A 0

Ñuls festejó desde lo alto

El equipo que dirige Fernando Gamboa superó a Central en todo el desarrollo del partido y lo cristalizó a los 21 minutos del primer tiempo, con un penal ejecutado por Schiavi. La diferencia pudo ser mayor, pero Fabbiani erró un gol en el final.

 Por Luciano Cámpora

1 Ñuls: Peratta, Aguilar, Schiavi, Insaurralde, Ré, Machín, Bernardello, Vangioni, Leandro Torres, Diego Torres y Fabbiani. DT. Fernando Gamboa.

0 Rosario Central: Broun, Danelón, Ribonetto, Braghieri, Jorge Nuñez, Zarif, Paglialunga, González, Gervasio Nuñez, Vizcarra y Franzoia. DT. Gustavo Alfaro.

Goles: PT 21m Schiavi (Ñ) de penal.

Cambios: ST Caraglio por Gervasio Nuñez (RC), 17m Grazzini por Leandro Torres (Ñ), 23m Gómez por Franzoia (RC), 33m Sperdutti por Machín (Ñ) y Gurrieri por Zarif (RC) y 40m Husaín por Diego Torres (Ñ).

Arbitro: Héctor Baldassi.

El Negro Gamboa pudo darse el gran gusto. Consiguió su primera victoria clásica como técnico del rojinegro y su equipo quedó con las ilusiones intactas para seguir peleando el campeonato. Ñuls fue un justo ganador y su triunfo se basó en la solidez defensiva, en la presión ejercida en el medio campo y en la viveza de sus dos delanteros. En un partido que no fue bien jugado técnicamente pero fue vibrante por todo lo que estaba en juego, el local fue un claro ganador y pudo haber estirado aún más la diferencia si hubiera acertado el último toque. Del otro lado, Central nunca pudo manejar la pelota y sólo mostró buenas intenciones en los primeros diez minutos de la primera parte, pero luego de ese comienzo cayó en la mediocridad y sus jugadores se quedaron sin ideas para el resto del encuentro. La defensa canaya fue superada ampliamente, en especial por el lado izquierdo donde ni Jorge Nuñez ni Braghieri podían frenar los ataques leprosos y los mediocampistas no armaban juego con los delanteros que pasaron inadvertidos durante casi todo el partido.

A los dos minutos se vio la única llegada visitante de la primera parte. Franzoia le pegó desde media distancia y Peratta contuvo el remate para la foto. A partir de ese avance canaya, el equipo de Gamboa se acomodó en la cancha gracias al aporte de Bernardello en la recuperación, al traslado de Machín y al aguante de Fabbiani arriba. Así llegó la primera oportunidad para el local. Luego de un tiro de esquina, Schiavi bajó la pelota y Fabbiani al borde de la línea no pudo definir ante la rápida salida de Broun. Hasta ese momento, el desarrollo del partido fue parejo, pero a los veinte llegó la jugada que cambió el trámite del cotejo. Después de una jugada de Leandro Torres, Machín tomó el rebote, entró al área y fue derribado por Paglialunga. Baldassi no dudó y cobró penal para Ñuls. Schiavi, al minuto siguiente, le pegó fuerte al medio y puso el uno a cero para el delirio de los rojinegros. A partir de ahí todo fue de Ñuls. El equipo tomó el control del partido, fue equilibrado y así las opciones de gol no tardaron en llegar. Primero, Fabbiani remató arriba del travesaño y más tarde Machín desbordó por derecha y tiró un centro que Vangioni, frente al arco, conectó de manera defectuosa.

Por el lado de Central no había ninguna idea. Sólo apostaban a los centros en busca de la cabeza de Ribonetto, ya que sus delanteros eran absorbidos por la buena tarea de Schiavi e Insaurralde. Ni el Kily ni Paglialunga podían tener el balón y en defensa eran superados fácilmente por los avances rojinegros.

En la segunda parte, el nivel de juego decayó. Se notaba cierta paridad en ambos equipos pero quedaba claro que cuando Ñuls tomaba el balón tenía más ideas que su rival. A partir de la media hora de juego se vio lo mejor. Central lo tuvo con un tiro de Gómez y luego de esa jugada, el equipo rojinegro generó las oportunidades más claras para conseguir una diferencia mayor en el tanteador. Primero, Sperdutti remató cruzado, luego de una larga corrida, y la pelota se fue cerca, luego Fabbiani disparó desviado y Leandro Torres no pudo conectar por centímetros. En el último minuto, el Ogro hizo una jugada de potrero: trabó una pelota con Jorge Nuñez, encaró al área, dejó desparramados al arquero Broun y a los defensores auriazules y cuando la tenía que tocar para desatar la locura leprosa, la tiró por arriba del travesaño. De haber sido gol, hubiera quedado en la historia de los clásicos. Para tanto fue la acción que un segundo después Fabbiani recibió una ovación general de parte los hinchas como si se tratara de un gol.

Ñuls fue superior en todo el encuentro. Tuvo ideas, miró siempre el arco de enfrente y nunca se metió atrás para defender el resultado, algo que siempre ocurre en los clásicos. Por todo ello construyó una victoria que lo deja arriba en el campeonato, con la ilusión intacta de los simpatizantes y con la alegría inmensa para Gamboa, que pudo gritar victoria en su primer clásico de la ciudad al frente del banco rojinegro.

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El penal de la victoria nació de una infracción de Paglialunga a Machín. Desató el fervor rojinegro, que no se achicó más.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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