CULTURA / ESPECTACULOS › CINE. ANICETO, EL ULTIMO TITULO DE UN DIRECTOR AMADO SIN DISCUSIONES

Pocos destellos del genio de Favio

El film que retoma una historia vibrante filmada en los 60 por el propio director hace alarde de virtuosismo. Se vuelve aséptico, desapasionado. El amor que se declara, la traición que se sufre, es verbal. Sólo se trata de imágenes aisladas.

 Por Emilio A. Bellon

Aniceto. Argentina, 2008

Dirección: Leonardo Favio

Interpretes: Hernán Piquin, Natalia Pelayo, Alejandra Baldón.

Duración: 85 minutos.

Salas de estreno: Monumental, Showcase y Village.

Calificación: 5 (cinco)

Nombre particular en el cine argentino, ya que ha merecido una amplia bibliografía que no se atreve a discutir aspectos de su obra. Leonardo Favio se ubica en la galería de personajes﷓mitos, cuya filmografía despierta, con solo nombrarla, un fervor sólo igualable al que se encuentra en ciertas tribunas populares. Tal vez su último megaproyecto, que se extiende en el arco 1994﷓99, Perón, sinfonía del sentimiento, (film que no he podido completar en su visión integral), aúne, por así decirlo, los fragmentos de páginas de una historia que se viene solidificando en las fraguas del poder oficial.

Para poder rescatar a Favio respecto de sus proclamadas consignas partidistas, algunos críticos afirman y celebran lo que define su concepción estética, su audacia plástica, su manera de narrar, sus particularidades de estilo. Son los que sólo miran al caligrafismo de sus últimos films, los que se han quedado colgados de las victoriosas banderas e himnos celebratorios de la imagen que cerraba su film del 93, sobre el personaje﷓mártir de "Gatica". Como tantos otros de sus personajes, la vida personal de Leonardo Favio, su propia bibliografía, está rodeada de un aura de leyenda que tiene como punto de partida situaciones muy similares a las que encontramos en su primera gran obra cinematográfica, su ópera prima en el campo del largometraje, Crónica de un niño solo de 1964.

Particularmente, me inclino y admiro aquellos tres primeros largometrajes de mediados de los 60, rodados en blanco y negro, es la etapa definida por un critico como "el período en carbonilla... intimista y despojado". Al nombre del film ya citado, que hace mención a la infancia, debemos incorporar los de El romance... del 67 y El dependiente, estrenada dos años después. Para quien firma esta nota, ésta, sin dudarlo, es su obra maestra, en la que encontramos aquel poder narrativo, aquella idea de relato que, poco a poco, se irá desvaneciendo.

Y es que a partir del 73, para ser precisos mayo del 73, fecha inaugural del breve período camporista, que tiene lugar el estreno de su manifiesto del nuevo cine peronista: Juan Moreira, proyecto estético que se continuara hasta el día de hoy, filmografía que se comienza a perfilar como "cine populista", alejado totalmente de aquella línea poética que identificaba plenamente sus tres primeros films. En tal caso, en esta segunda y tercera etapa el mismo Favio ha intentado plantear un cruce entre la estética y las propuestas del cine de Orson Welles, Federico Fellini, Robert Bresson, Leopoldo Torre Nilsson ﷓de quien fue uno de sus familiares actores de los años 60﷓ con las de sus siempre admirados Enrique Carreras y Emilio Vieyra, según sus propias declaraciones.

Vida personal, orígenes humildes, artista emblemático de la causa peronista, Favio vuelve ahora a la escena, tras haber pasado silenciosamente (como lo denunciara la revista La Maga, en una oportunidad) por las oficinas del Instituto Nacional de Cinematografía durante la gestión de Menem﷓Marbiz, a ser noticia en primera plana. Y el estreno de Aniceto, a diferencia de notables films argentinos que han pasado directamente a formato DVD, se ha hecho a nivel nacional, de manera simultánea. Como ocurrió hace poco tiempo con Los bañeros....

Favio está atento a la respuesta masiva del gran público, así él lo viene afirmando y últimamente se ha expresado incondicionalmente respecto de las acciones del actual gobierno. Tal vez por ello, Favio es uno de los directores amados por quienes todavía no se han puesto a discutir sobre el fenómeno social del peronismo. Mistificador por excelencia del partido oficial, de sus mitos y rituales, el cine de Leonardo Favio, expresa, de igual manera, la afirmación de quien conoce un oficio que poco a poco fue haciendo concesiones a los discursos del poder oficial. Su ultimo film, Aniceto esta dedicado, entre otros, a Felipe Sola.

Aniceto, que fue aplaudida antes de que se viera, sólo ha merecido alguna que otra leve observación. Hay un consenso en lo que hace al cine de Favio y en tal caso toda observación poco favorable, se debe decir muy en voz baja. Definida por su autor como un "Ballet cinematográfico" el film vuelve a visitar su obra de entonces, basada en el cuento escrito por su hermano Jorge Zuhair Jury, publica en el libro El dependiente y otros cuentos por Editorial Galerna en abril del 69. Pieza exponente de las neovanguardias de entonces, El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedo trunco... es hoy una pieza antológica de aquel período de Favio, que ha merecido ﷓y las comparto﷓ entusiastas críticas. Y es el Favio de aquellos momentos, de aquellos años 60, el que hoy no puedo llegar a reconocer en estos, sus últimos films.

En Aniceto Favio alardea de virtuosismo y esto alcanza a su concepto de puesta en escena. Elige el estatismo del plano pictórico para retratar una coreografía. Su film se vuelve aséptico, desapasionado. La historia de ese amor que se declara, de esa traición que se sufre, es sólo verbal. Al film lo puedo pensar como una sucesión de imágenes muy cuidadas, aisladas, que no esconden, en algunos casos, su tratamiento de spot publicitario.

Con una economía de elementos que sí es digna de destacar, con una planificación que muy parcialmente remite a aquel cine de sus primeros tiempos, Aniceto solo me motiva para volver a ver aquel film que tanto nos había emocionado, aunque sea sólo para recuperar la dimensión trágica de la muerte de su personaje, que en aquella versión estaba interpretado por Federico Luppi.

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Hernán Piquín es el protagonista de este drama contado con una gran economía de recursos.
 
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