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Martes, 26 de octubre de 2010

CULTURA / ESPECTáCULOS › OBRAS QUE DEVUELVEN LA ZOZOBRA, LA INQUIETUD Y EL ASOMBRO

Adueñarse de un recuerdo tal como relampaguea

 Por Rubén Chababo*

En los albores de ese gran derrumbe civilizatorio que fue la Segunda Guerra, con el acorde de fondo de los discursos altisonantes que llamaban a la exclusión y al exterminio, Walter Benjamin escribe los fragmentos finales de su obra, entre ellos, la Tesis de Filosofía de la Historia que hoy, a setenta años de su primera edición, siguen siendo leídos y releídos bajo la forma del asombro. Esos textos finales, signados por el desamparo del exilio al que el nacionalsocialismo lo sometió, pueden ser leídos como un esfuerzo de interpretación de ese vertiginoso presente al tiempo que como un análisis de la realidad cultural del momento.

Las páginas benjaminianas no sólo son contemporáneas al comienzo mismo de la catástrofe -ellas se escriben mientras se erigen los muros de Auschwitz y Treblinka- sino que de algún modo, la anuncian. Profético poder de su escritura que supo advertir ante la indiferencia generalizada, el altísimo costo que los ideales del Progreso habría de depararle a la sociedad europea.

Acaso como ningún otro, Walter Benjamin supo advertir la destrucción inminente de la cultura europea que el nazismo traía en sus entrañas, una advertencia que puede ser leída en clave profética y que aún hoy, pasadas las décadas y en el doblez de un nuevo milenio, sigue inquietándonos.

Observador atento del ayer, Benjamin lee los legados culturales para transformarlos en un territorio fértil del cual extraer iluminaciones. Es precisamente en la Tesis de Filosofía de la Historia, en su capítulo VI, donde escribe una de sus reflexiones más conocidas y citadas: "Articular históricamente el pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido sino adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro".

Esta cita, tomada de la Tesis de Filosofía de la Historia de Walter Benjamin es la que elegimos para inaugurar nuestro trabajo de recolección de imágenes con la idea de que ella nos ayude -nos alumbre- dentro del amplio y poderoso repertorio del arte contemporáneo argentino, a encontrar aquellas producciones que al verlas nos devuelvan la sensación de zozobra, inquietud y asombro que sólo se evidencian en los precisos instantes en los que la adversidad acecha.

¿De qué instantes de nuestra historia hablamos? ¿De qué peligro o de cuál de todos los peligros a los que la Historia argentina nos ha arrojado hacemos referencia?

No hemos buscado cerrarnos en una fecha precisa, sino por el contrario, hemos querido leer la cita benjaminiana como una invitación a salir tras la búsqueda de esos destellos signados por el temblor y el fulgor para, bajo el hechizo de sus luces y sombras, descubrir allí donde el peligro es nombrado o anuncia la inminencia de su llegada.

No buscamos el reflejo de la historia en la obra, sino su evocación. No pretendemos detenernos en la literalidad del dato cruel de nuestro legado traducido en formas e imágenes. Acaso encontremos eso pero también nos arriesgamos al desafío de que la deriva propia de toda búsqueda nos permita descubrir, más allá de lo evidente, aquellas producciones creadas en el alba, en el corazón o en la evocación de la zozobra y cuya visión tiene la capacidad de despertar en nuestra frágil sensibilidad, ese instante de peligro que sólo acontece bajo la forma de un fulgor relampagueante.

*Director del Museo de la Memoria de Rosario

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