CULTURA / ESPECTáCULOS › LA BIBLIOTECA "VICTORINO RODRíGUEZ" DE LA ASOCIACIóN EMPLEADOS DE COMERCIO.

Un espacio de lectura para reivindicar

Se empezó a organizar allá por 1935 con el aporte solidario, con donaciones de los trabajadores del sector. Hoy sigue siendo visitada por empleados y público en general de distintas edades. También se organiza en ella un ciclo de proyecciones.

 Por Emilio A. Bellon

En mis manos, marcando el final del capítulo XIV de "La ciudad de tu destino final" novela de Peter Cameron, a la que llegué gracias al último film de James Ivory recientemente estrenado en DVD, un señalador fechado en junio del 2008 que reproduce en una transparencia, a un vitraux que se puede admirar en el techo del salón central de lectura de la Biblioteca "Victorino Rodríguez", ubicada en el primer piso de la sede de la Asociación Empleados de Comercio, de nuestra ciudad. Allí, en ese mismo espacio de Corrientes 450, donde en su planta baja, entrando por el pasillo central, a la derecha, durante tantos años, con su entrega y pasión vocacional, el recordado actor y director Héctor Barreiros nos brindara un numeroso repertorio de tantas piezas teatrales e igualmente formara a tantos discípulos.

Reconocida por la Comision de Bibliotecas Populares, y concurrida diariamente por afiliados y lectores en general, este espacio es otro de los tantos que podemos llegar a descubrir cuando tenemos la dicha de que algún amigo, conocido, nos invita a concurrir. Seguramente en algunas de las revistas de la historia de Rosario o en algunas de las páginas de los legendarios y cautivantes escritos de Héctor Nicolás Zinni debe figurar; pero, en lo que a mi respecta, ingresé por primera vez a ella sólo hace unos días.

Desde principios de los años cuarenta la Biblioteca tiene abierta sus puertas. Y desde 1998 está Teresa Ragusa, quien con su profesionalismo y título habilitante, y en compañía ahora de Ernesto Parody desde hace tres años, orientan a los lectores, siguen sus inquietudes, organizan actividades. Ya sobre la hora del mediodía, momento que orilla para muchos la posibilidad de almorzar a un muy muy bajo costo, la sala principal de lectura nos permite ver ese circular de los diarios del día, los que ya se consultan desde las 12, instante en el que abre sus puertas de lunes a viernes, hasta las 20. Igualmente es significativo, más aún para los mayores, ese entusiasmo por completar los crucigramas, lo que lleva a Teresa, diariamente, a hacer copias de los mismos para que cada uno de los presentes pueda tener el suyo.

En este itinerario que me sorprende por salones y galerías, me muevo entre lectores de diferentes edades, acompañado, en principio por Teresa quien, tan amablemente, historiza sobre cada uno de los espacios y al mismo tiempo me informa sobre los sistemas de nomenclatura y codificación universales; lo que me lleva a pensarme, ya desde mis días de adolescente en los distintos ámbitos de mi entrañable Biblioteca Argentina. En la sala infantil, una madre y sus dos hijos, leen y juegan, actividades recíprocas e intercambiables por cierto, en una atmósfera colorida y luminosa que invita a la ensoñación.

Como si fuese un personaje de una aventura urbana, me interno por los pasadizos de las habitaciones más protegidas y me siento depositario de antiguos saberes y secretos. Allí están las enciclopedias, los manuales, los libros de colección, los de consulta de tantas disciplinas; los saberes convocados desde una visión humanista se reúnen allí, desde mi paseo a esta hora del mediodía, junto a Teresa y a Sebastián Ferro, Secretario de Culturay Biblioteca, primero; también en solitario.

Y entonces pregunto: "﷓¿Y el nombre de Victorino Rodríguez, a quién nos remite?". En este hall de entrada, en el cual sobre los ficheros los potenciales lectores pueden encontrar las novedades, o sugerencias tanto en la narrativa, poesía como en la ensayística, Teresa me señala que esta figura es todo un símbolo en la Institución, ya que el mismo fue el Secretario Gremial muy reconocido de una primera época; ciertamente todo un pensador.

Estamos en un ámbito gremial. Y la nueva Comisión, es lo que se escucha y se transparenta, permite un discurso plural y atiende necesidades múltiples. Ese día y los sucesivos así lo pude vivenciar. Hoy, que el vocablo gremialismo se ha vuelto tan polémico por estar tan sujeto a intereses personalistas, observo que en este espacio ha recuperado una semántica que lo dignifica.

Y vuelvo a los espacios de lectura, orientado por Teresa quien me comenta sobre la preferencia de los lectores según edades, sobre el pedido de los textos clásicos por parte de sectores de todas las edades. Y entre esas historias que surgen de un legado colectivo, Teresa me transmite que esta Biblioteca, hoy visitada a lo largo de tantas horas, en las que tantos son tan felices, se fue creando, organizado, ya desde 1935, con el aporte solidario, con donaciones, de cada uno de los trabajadores, de los empleados, sin distinciones de cargos?.

¿Cómo no pensar entonces en que hay otra otra manera de pensar las conductas gremiales y que en la misma trayectoria histórica de las mismas, quizás, podamos encontrar ese viraje ético que hoy esperamos?.

La Biblioteca "Victorino Rodríguez" recibe un subsidio por parte del Ministerio de Innovación y Cultura de nuestra provincia y además de sus afiliados cuenta con la categoría de "socios adherentes". En la actualidad, las páginas de la historia de la Institución han sido microfilmadas y esta documentación se puede consultar en la sede del Parque España.

Todos los miércoles a las 14, Teresa organiza un ciclo de proyecciones, con cortos y largometrajes, incluidos sorteos, para todos los presentes. Y para este años, en este Salón de Lectura central, en cuyo cielo se puede apreciar este admirable vitraux, tendrán lugar toda una serie de conferencias de diferentes disciplinas.

En los laterales de este gran salón de lectura, pensemos en un silencioso y luminoso patio central, está la sala de Internet a la que pueden acceder los presentes. Y día a día, como en tantas otras secciones, esta nueva Comisión que asumió después de cuarenta años de la anterior, un 19 de septiembre del 2012, presidida por el Secretario general Luis Battistelli, junto a su Secretaria Adjunta, Silvana Crocci, vienen llevando adelante toda una serie de cambios, innovaciones, atendiendo a las necesidades de todos los sectores; trazando, por igual, un puente, con los más jóvenes.

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La biblioteca de calle Corrientes 450, recibió nuevo impulso de parte de la flamante comisión.
Imagen: Sebastián Granata
 
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