CULTURA / ESPECTáCULOS › EL GLOBAL GAME JAM PARA INVENTAR VIDEOJUEGOS SE HIZO ESTE FIN DE SEMANA EN LAVARDéN

Cómo crear cinco mundos en dos días

Con 78 inscriptos que participaron en cinco equipos, la Plataforma de Mendoza y Sarmiento se convirtió en una usina creativa. Este año la consigna para crear las propuestas lúdicas fue: "No vemos las cosas como son sino como somos".

 Por Beatriz Vignoli

"Apretá el cuello y dale fuerte". El consejo viene de Rodrigo, empresario en tecnologías de la información. El cuello son las cervicales contracturadas de Mercedes, dibujante en un medio gráfico, a quien la cronista casi recién llegada trata de hacer un masaje. No es para menos: son las siete de la tarde del sábado y ella lleva desde la tarde del viernes (con un descanso de apenas 8 horas) dibujando incansablemente los escenarios de Personae, el videojuego que está creando con un equipo de cinco jóvenes más: otro dibujante, dos programadores y dos a cargo de la narrativa del juego. A ellos se les suma el compositor de la música. Mercedes es una de los 78 inscriptos este año a la Global Game Jam, que por un fin de semana ha convertido a la planta baja de Plataforma Lavarden en una usina creativa donde no vuela una mosca. El ambiente de concentración es notable. Los cinco equipos tienen 48 horas para crear un videojuego experimental. A Rodrigo se lo ve más distendido, aunque en realidad se halla alerta, a la pesca de talentos. En una mesa hay abundante comida, jugos y café.

Global Game Jam es el nombre de un evento anual que tiene lugar en 480 localidades de más de 70 países de todo el mundo, comenzando a las 5 de la tarde del viernes en el huso horario de Nueva Zelanda y finalizando a las 5 de la tarde del domingo en el de Hawai. En Rosario (con Plataforma Lavarden y el Ministerio de la Producción del Gobierno de la Provincia de Santa Fe como sponsors este año), lo organiza Rosario Game Devs.

Ignacio Puccini es el organizador más visible, atento a que todo funcione y los desarrolladores de los 5 equipos reciban la ayuda que necesitan a cada momento. Otros de sus compañeros se han sumado a los 5 equipos y están "jameando", es decir, creando. La "buena onda" se siente y es algo que, con esas literales palabras, comentarán todos los participantes a la hora del balance del domingo.

"Rosario Game Devs (devs es la abreviatura de "developers") es una comunidad de desarrolladores independientes de la ciudad, que tiene el objetivo de fomentar la industria local", cuenta Ignacio sobre el grupo al que pertenece y que organizó también la primera Global Game Jam local el año pasado en el CEC. "Para eso hacemos distintos tipos de eventos, como charlas en las facultades, seminarios, jams, fiestas de juegos independientes. Tratamos de traer gente de afuera para que ayuden a los nuevos de acá, para que vayan viendo distintas caras y vayan conociendo a los distintos desarrolladores del país", sigue diciendo. La voz segura de Ignacio desgrana el panorama de una industria global que se encuentra, al parecer, en su mejor momento: en expansión, con mucha inversión, con oportunidades locales para todos. A esto hay que sumar que diseñar videojuegos no es aún una actividad socialmente prestigiosa; todo lo cual explicaría el clima de sana cooperación que se percibe, parecido a lo que fue la industria de la traducción antes de la crisis de 2008.

"Hay bastante mercado", afirma Ignacio. "A nivel mundial la industria de los videojuegos mueve más plata que Hollywood". Al benéfico impacto local del sorprendente dato lo explica por el crecimiento en años recientes de las plataformas móviles (como los teléfonos celulares y tabletas), a las que se adapta perfectamente la capacidad de producción del diseño de juegos argentino, donde se trabaja en pequeños estudios de 10 a 15 personas. En cambio las plataformas más grandes, como Playstation, requieren de grandes equipos de 300 personas, "y con eso no llegamos a competir", dice. "El 80 por ciento de los videojuegos que se hacen en Argentina son para exportación. El otro 20 por ciento generalmente son videojuegos publicitarios, y lo demás son empresas como Cartoon Network, Nickelodeon y demás que vienen a Argentina y te contratan para hacer sus juegos. Como por el dólar somos rentables, y tenemos buena calidad, por eso vienen. Se trabaja poco para el mercado local, y bastante para el mercado global. Sobra la gente que quiere hacer videojuegos, entonces hay opciones por todos lados. No es que te vas a pelear con alguien por cierto cliente".

En boca de Ignacio, cada vez que describe la escena local del desarrollo de videojuegos, abundan expresiones como "gran familia", "comunidad", "amigos". La cronista al oírlo experimenta un baño de optimismo antropológico. Y la ferocidad instintiva o social se transforma en inocente alegría en juegos competitivos como "Este es mi barrio", creado en estos dos días por un equipo de cuatro chicos. Este juego (como los otros) puede jugarse en http://globalgamejam.org/. Se juega de a dos. Transcurre en Doggyville, ciudad ficcional donde los perros compiten por el territorio y van ganando o perdiendo terreno.

"No vemos las cosas como son, sino como somos", es el tema este año. Por eso los creadores de Personae (que no llegaron a realizar todo el juego) idearon una distopía retro donde el jugador vería un mundo diferente según se calzara la máscara de una u otra clase social. El jugador en Blind Reflection es un no vidente cuyo universo va mutando; el de TVo, un televidente. El entorno de Moody Man se va modificando según el estado de ánimo del protagonista: rojo para la ira, verde esperanza y gris cada vez más oscuro para la tristeza. El propio programador en la primera demostración quedó atrapado en el laberinto y "murió" de tristeza. "Este es un evento de cooperativismo donde la idea no es competir con los otros equipos sino lograr terminar un juego y tratar de que gente nueva que no hizo un juego en su vida participe en un mismo equipo con gente profesional", explica Ignacio. "Una de las reglas es trabajar con gente que nunca trabajaste o que no conocés, para crear relaciones. Todos los juegos al finalizar terminan subidos en la página oficial con licencia Creative Commons, que es una licencia donde cualquiera puede descargar el juego, modificarlo y publicarlo, para que todos aprendan del código, solo que si te bajás el juego y lo modificás no lo podés vender. Y cada equipo mantiene su propiedad intelectual del juego", concluye Ignacio.

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El equipo de Personae en plena creación de un videojuego en la Global Game Jam de este año.
 
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