CULTURA / ESPECTACULOS › TEATRO. CARNE DE JUGUETE, ESCRITA Y DIRIGIDA POR GUSTAVO GUIRADO

Interpelación a la glándula del mal

Protagonizado por Claudia Schujman, Roberto Stabile, Federico De Battista y Yanina Mennelli, el espectáculo transita diversos géneros para proponer una mirada a la historia de Malvinas sin perder la crítica sobre el presente.

 Por Edgardo Pérez Castillo

A lo largo de tres décadas, un viejo galpón resguardó objetos, ropa y alimentos que jamás llegaron a su destino: los jóvenes soldados que participaron de la guerra de Malvinas. En ese entorno se dan cita dos muertos (un soldado y su madre) y dos vivos (el padre y la novia del soldado), generando un encuentro que comenzará a estar atravesado por preguntas difíciles de ser respondidas. Bajo ese contexto, el director y dramaturgo Gustavo Guirado logró darle cierre a una idea que fue construyendo lentamente, y con la que buscaba dar otra mirada al conflicto bélico de 1982.

Protagonizada por Claudia Schujman, Roberto Stabile, Federico De Battista y Yanina Mennelli, Carne de juguete terminó de configurarse con la participación del propio elenco, según apunta Guirado a Rosario/12: "Yo tenía un borrador previo, convoqué a un grupo de actores y actrices y, por supuesto, todo eso que había imaginado se transformó en los ensayos, con improvisaciones, pulsando el imaginario de los actores. Como siempre, cuando uno pulsa el imaginario individual del actor eso se conecta con el imaginario colectivo y social".

Y si bien el trasfondo de la obra es profundamente dramático, la intención del director fue la de transitar diversos géneros teatrales. "Por momentos hay pasos humorísticos, desopilantes, que tienen que ver de diferentes maneras con el comportamiento argentino frente a los hechos históricos --explica--. También tiene que ver con la idea de atacar cualquier vestigio de solemnidad o bajada de línea o mensaje al respecto. Cuando te metés con un universo como el de la guerra de Malvinas, está el peligro latente de una cosa panfletaria, de bajada de línea. Nosotros no queremos saber nada con éso, entonces el humor siempre es como un resguardo. De todos modos no fue una pretensión, sino que fue apareciendo en los ensayos. Y más que humorístico la palabra correcta quizás sea grotesco".

De ese modo, la obra está marcada por pinceladas de costumbrismo, momentos realistas y situaciones oníricas. "Incluso hay cosas fantásticas, con objetos que se mueven, juguetes que entran y salen de escena. Había una mezcla que a nosotros nos vino muy bien para contar lo que queríamos contar", asegura Guirado sobre un trabajo que esta noche, a las 22, y mañana a las 20 se presentará en las Bodegas de Diseño y Producción de Plataforma Lavardén (Mendoza 1085, subsuelo).

- Entre eso que querían contar, ¿hay también alguna interpelación al presente?

- Sí, sin dudas. Hay una interpelación a esto que parece ser constitutivo de una gran parte de la sociedad argentina. Que es una particular y notable tendencia al fascismo, a esos movimientos colectivos sin mucha reflexión que de pronto hicieron, por ejemplo, que todo un pueblo, con vecinos comunes y corrientes, apoyaran a un borracho delirante que mandaba a morir a los pibes a la guerra. ¿Cómo es posible que un pueblo llenara la Plaza de Mayo vitoreando a Galtieri en plena dictadura? Pero es lo mismo que hace que un grupo de vecinos asesinara a David Moreyra en un barrio de Rosario. O que vote masivamente al menemismo porque se podía comprar la videocassetera en cuotas en los 90, mientras miles de personas se quedaban en la calle. Ese tipo de cosas que no tienen que ver solamente con Malvinas, esa cosa oscura, esa glándula del mal que a veces nos asola como sociedad. Eso de alguna manera sigue estando, incluso en los sectores progresistas. La obra intenta, de alguna manera, interpelar también sobre éso.

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Carne de juguete está ambientada en un viejo galpón.
 
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