CULTURA / ESPECTáCULOS › LITERATURA. BALANCE DE LO EDITADO Y REEDITADO EN ROSARIO EN 2015

Los libros de la buena memoria

Con apoyo estatal a través de Espacio Santafesino, editoriales cooperativas y la UNR recobraron títulos fundamentales de autores como Rubén Naranjo o Felipe Aldana. Fue también un año marcado por pérdidas como la de Alma Maritano.

 Por Beatriz Vignoli

En literatura de la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario, es muy positivo el balance de libros 2015 enviados a la redacción de Rosario/12. En 2015, como en años anteriores, el Estado provincial y el municipal apoyaron proyectos editoriales a través del programa Espacio Santafesino. Uno de sus "estímulos" de este año fue capitalizado por una colección sorprendente. Papeles recobrados, de la cooperativa de trabajo Río Ancho Ediciones, sacó del olvido varias obras y recopilaciones de artículos por protagonistas de la historia literaria local, cerrando el año con Territorio de resistencia, de Rubén Naranjo. Fue el mismo año en que el alma mater de la editorial, Alma Maritano, dejó con su partida un vacío irreparable en el universo de los talleres literarios y la literatura.

Otra pérdida dolorosa fue la de Ulises Oliva, que dio vida al renacer de la revista Ciudad Gótica, de la editorial rosarina homónima. Y la Feria del Libro Independiente y Autogestivo ya no será lo mismo sin Fernando Bonsembiante, escritor fantástico y de ciencia ficción nacido en 1966.

En 2015 nació Confingere, la nueva colección de UNR Editora (la editorial de la Universidad Nacional de Rosario), dedicada también a reediciones y que abrió el juego con un gol de media cancha: Salón de Billares, novela de Jorge Riestra. Entre Confingere y Papeles recobrados se reeditaron este año tres piezas del catálogo de la colección Cuadernos del Interior, que dirigía Rodolfo Vinacua entre las décadas del 40 y del 50. Perdida en un incendio, la colección era una leyenda. Llegó a editar cuatro títulos y tenía en carpeta un quinto libro que no salió, Nadie es responsable, única novela del poeta Felipe Aldana (1922﷓1970). Cada uno por su lado, los editores Juan José Bereciartúa (Río Ancho) y Nicolás Manzi (UNR Editora) hallaron tres de esos cinco libros en bibliotecas privadas. Río Ancho publicó la que terminó siendo la primera edición de la novela de Aldana y reeditó El grito, una obra teatral juvenil de Iván Hernández Larguía (1923﷓2012), reunida en El grito y otros textos. Y a través de la UNR, el novelista rosarino Jorge Riestra disfrutó de la reedición de su opera prima, El espantapájaros, junto con su Salón de Billares.

Otro gran rescate fue Conocimiento de la Argentina, obra crítica reunida de Adolfo Prieto, publicada por la Editorial Municipal de Rosario. La EMR, que apostó a las nuevas generaciones en su premio Musto de narrativa del año anterior, no salió defraudada y publicó entre 2014 y 2015 seis libros premiados. Los tres de este año fueron, además de la nouvelle Las amigas, de la dramaturga Tania Scaglione, dos novelas cortas de autores muy jóvenes: Prisión Brooke, de Sofía Gorini, y Milton, la segunda novela de Manuel Díaz. Ambos libros inauguran una nueva colección de literatura juvenil. Al mismo tiempo, la primera y genial novela de Díaz, Asperger, fue el último libro publicado por la editorial artesanal El ombú bonsai, en una edición limitada que la condena a circular como leyenda literaria hasta que alguien algún día la encuentre y reedite, y así sucesivamente.

Entre otros éxitos, la EMR acompañó el Festival de Poesía con una representativa antología de las voces nacionales nuevas. 43/70 poesía argentina del siglo XXI fue coproducida junto al Espacio Santafesino del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe y el Centro Cultural Parque de España/AECID y cosechó elogios en todo el país.

La EMR reeditó una nouvelle del santafesino Francisco Bitar, quien este año publicó un libro de poemas por Iván Rosado, uno de cuentos por un sello cordobés y una crónica también por la EMR, en su Colección Naranja, Historia oral de la cerveza. Se incluyen poemas suyos en la antología 30.30 poesía argentina del siglo XXI, también reeditada por la EMR.

El Festival de Literatura de Santa Fe fue el acontecimiento provincial del año. El Festival de Poesía de Rosario entusiasmó, deleitó e irritó al público gracias a un notable elenco de poetas capaces de pararse ante el micrófono como estrellas de rock para decir lo suyo. Se lució con un show audiovisual de sus textos la artista plástica y poeta entrerriana (radicada en Rosario) Virginia Negri, quien este año publicó dos libros por Yo soy Gilda Editora: Constelación infinita y Nunca enviados.

El Festival de Rosario estuvo dedicado a la revista rosarina El lagrimal trifurca, editada en los años 60 por el poeta Francisco Gandolfo y su hijo Elvio, quien leyó sus poemas de El año de Stevenson (Iván Rosado, 2014) en el Festival anterior. La editorial Iván Rosado se ocupó este año de Francisco Gandolfo, publicando en un solo volumen toda su correspondencia con otro de los inolvidables: Mario Levrero. Mientras que en el Festival municipal leían los ex Lagrimal Trifurca, en la Semana de las Letras y la Lectura, organizada por el teatro El Círculo, fueron invitados autores de otras revistas de la época. Uno de ellos, Alejandro Pidello, publicó El misterio dividual, en colaboración con el pintor Carlos Gatti, cuyas obras inspiraron los poemas (y no a la inversa).

A esa generación por su año de nacimiento (1947), pero con una obra escrita y publicada desde 1998 y durante la primera década y media de este siglo, pertenecía el poeta rosarino Edgardo Zotto, fallecido en agosto de 2014. Una pérdida irreparable que por error no fue incluida en el balance del año pasado, pero que en alguna medida compensaron dos excelentes libros suyos, lamentablemente póstumos, publicados en 2015 por Iván Rosado: Mayo del '68 y Diario del regreso. Valga este homenaje.

En 2014, el joven poeta paranaense Tomás Sufotinsky ganó en el rubro Poesía la convocatoria del sello rosarino Baltasara Editora, que le publicó en 2015 su primer libro, El otoño circular. Baltasara afianzó así la calidad de su colección de poesía, que inauguró el año 2015 con un excelente poemario del autor rafaelino Santiago Alassia (nacido en 1979). Poeta y dramaturgo, Alassia reúne en Hueco en el mundo tres series de textos líricos y dramáticos que tienen un recorrido por festivales y escenarios. Y Baltasara mantuvo su proverbial constancia en sus otras colecciones. Cabe destacar de su catálogo 2015 el libro que inaugura la colección de ensayos: Rubias teñidas, del crítico de arte Claudio Iglesias, dice lo que nadie se atrevía a decir del arte contemporáneo.

Junto a Alassia, a Sufotinsky (nacido en 1989) y a Manuel Díaz (nacido en 1993), el poeta y artista Pablo Serr es uno de los nuevos e inventivos autores que no reniegan de las tradiciones modernas y que están dándose a leer en libro; en el caso de Serr, gracias a su poemario De esta ceniza, bajo este sol, que salió en Rosario por Editorial Serapis. La Editorial Serapis está construyendo un catálogo excepcional, con aciertos como el nuevo libro de memorias y dibujos del cantautor misionero Ramón Ayala, Confesiones a partir de una casa asombrada, presentado en Distrito 7.

Pero si hay una generación literaria local que en 2015 "la rompió", es la de los nacidos en los '60 y a comienzos de los '70. Tres esperadas novelas de colaboradores de Rosario/12 vieron la luz en 2015: la premiada Adónde van los caballos cuando mueren, del autor rosarino Marcelo Britos, por Aurelia Rivera Libros; Herodes, del también rosarino Pablo Bilsky, por Yo soy Gilda Editora, y El santo de Saco Viejo, segunda novela de Pablo Bigliardi, rionegrino radicado en Rosario, por Ultimo Recurso. Otro acontecimiento fue la reedición de ese alucinante viaje por la locura y la lengua que es Los Cachitos, del escritor santafesino Mariano Pagés, por María Muratore Ediciones y Narrativa Mamaza. Un gran autor experimental de esta generación, el rosarino Guillermo Bacchini, sorprendió con una andanada de reediciones y autoediciones de sus obras, ilustradas por Laura Capdevila y presentadas en performances multimedia.

A esta generación pertenecen también la dramaturga rosarina Patricia Suárez, que este año tuvo un contundente éxito nacional e internacional; y la narradora sunchalense Carina Radilov Chirov, que noqueó al Festival de Literatura de Santa Fe (FeLiSa) con su primer libro de cuentos, Donde empieza a moverse el mundo, publicado en Córdoba por Nudista. Y el poeta Fernando Callero, que publicó Soledad Col, por la incansable Iván Rosado.

Ya es normal que autores de una provincia publiquen en otra. El rosarino Leandro Llull editó por la bahiense Editorial Vox su contundente poemario A los pibes crudos (que nos gustó, por si no se entendió la reseña) y Del Dock sacó Un hombre arriba del mar, del poeta casildense Yamil Dora.

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El acontecimiento provincial del año fue el Festival de Literatura de Santa Fe.
 
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