CULTURA / ESPECTáCULOS › PLASTICA. MUESTRA ANTOLóGICA DE MARTA GREINER EN EL MUSEO ESTEVEZ

Una vanguardia en presente

Articulada en tres tiempos, la exposición permite encontrarse con trabajos realizados por Greiner desde la década del 60 hasta el presente. El montaje habilita a una experiencia multisensorial e incluye música de Dante Grela.

 Por Beatriz Vignoli

Hace casi exactamente dos años escribíamos en estas páginas, con motivo de una exposición de Martha Greiner: "Cabe esperar la muestra antológica que haga visible el conjunto de su obra". Por aquel entonces, las curadoras Sabina Florio y Cynthia Blaconá ya estaban proyectando esa muestra soñada, la cual desde el 10 de junio pasado hasta el 31 de julio es una estimulante realidad que puede visitarse en la sala de exposiciones del Museo de Arte Decorativo "Firma y Odilo Estevez" (San Lorenzo 753, miércoles a domingos de 9 a 19 y feriados de 9 a 13).

Pasado mañana a las 19, en la misma sala, el músico, compositor y docente universitario Dante Grela dará una charla sobre las obras.

ESTAR en movimiento. Martha Greiner. Retrospectiva constituye, como lo mejor del arte y la música de la década de los '60 en la que esta artista rosarina (nacida en 1940) comenzó a ser reconocida, una experiencia multisensorial que actualiza la filosofía de Heráclito. La muestra se articula "en tres tiempos". Donde se ponen a punto las ideas estéticas que Greiner viene elaborando desde hace medio siglo es en el presente, que ocupa la primera sala con la que el espectador se encuentra. Por una feliz decisión curatorial, esa sala está oscurecida como un cine y musicalizada con una obra de 1991 por Dante Grela, autor e intérprete de la música del audiovisual que Greiner creó para el Ciclo de Arte Experimental del Grupo de Arte de Vanguardia en 1968. En el presente, su sonido electroacústico envuelve hipnóticamente a quien se adentre en la penumbra donde se despliegan del piso al techo rollos traslúcidos de seda pintados con dibujos biomórficos a color.

Son los Sudarios que Greiner expuso en 2013. En las paredes de ese bosque artificial que las ambienta, seis cajas lumínicas exhiben series de dibujos biomórficos pintados por Greiner en el mismo período (2012 a 2013) sobre una superposición de sedas que producen un efecto moiré (se pronuncia "muaré"), el cual es visible solamente cuando el espectador camina observándolas. Esta obra se titula En las orillas. Siempre es mutable y nunca está fija, como el universo heracliteano. El cambiante moiré simula las imprevisibles ondas acuáticas fluviales y los dibujos recrean la flora ribereña. Completan e inspiraron la obra unos versos del poeta entrerriano Juan L. Ortiz, de su poema "Fui al río" (1938). Se suma un lema: "Nada de lo que participa del tiempo es estable". Recomendamos recorrerla cámara de video (y audio) en mano. Al igual que en 2014, la experiencia es de inmersión: se nos invita a sumergirnos en una ficción de naturaleza que va más allá del paisaje.

La improvisación musical, al modo en que la cultivó durante toda su vida el percusionista rosarino Carlos Lucchese (ex Cucaño), es menos un lenguaje abstracto o mimético que una forma de poner en juego artísticamente sistemas abiertos complejos en permanente cambio. A comienzos de este siglo, gracias a un encuentro artístico y afectivo, Lucchese halló al fin con quien "zapar" en Martha Greiner, coautora con él de una serie de acciones performáticas que se documentan en la muestra: Poética de lo efímero, Poética del sonido, Tex-turas, El grado cero del poema, Réquiem para un vuelo y otra filosóficamente titulada La levedad demora la caída, que fue filmada por Mario Piazza.

Se trata de piezas efímeras que sólo tenían existencia en el aquí y el ahora de su ejecución. En esos instantes, Martha "dibujaba" líneas y puntos con elementos vegetales encontrados en sus paseos por el Parque Independencia. Los iba dejando caer sobre una caja lumínica que sostenía acumulaciones de delicados papeles, blancos y violetas: ¿quién sospecharía que son servilletas de bar y envoltorios de frutas?

Se exponen además sus dibujos en el taller de Julián Usandizaga y sus muñecas hechas con materiales encontrados; sus trabajos como ilustradora y sus experiencias junto al GAV: fotos, catálogos, y Los viajes de Nanina (1965), la pintura que expuso ese año en la plaza 25 de Mayo. Abre la muestra un dibujo premiado: Vuelo primero (1963), que al jugar con el azar de la mancha de tinta prefigura lo que vendría.

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La obra "Vuelo primero" de Greiner (en primer plano), realizada en 1963 con tinta sobre papel.
Imagen: Gentileza MR.
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