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Jueves, 26 de marzo de 2009

PSICOLOGíA › A PROPóSITO DEL USO DE UN TéRMINO QUE ES TODO UN HALLAZGO

Descripción de lo infamiliar

Esta palabra, que constituye una producción del inconsciente, fue usada por Nadia Caviglia en un artículo sobre los hijos apropiados. La partícula "in" no sólo significa negación de la identidad sino también un "adentro" forzado.

 Por José Manuel Ramírez *

Cuando leí la palabra "infamiliar" en la nota publicada el jueves pasado en esta misma página consideré que era un hallazgo. El artículo fue escrito por la psicóloga Nadia Cavaglia, sobre la dificultad en la que se encuentran los hijos de desaparecidos para superar la resistencia estructural que les impide reconocer la identidad de la que fueron despojados. Me pregunté si era un lapsus calami (lapsus de escritura) que sustituía la palabra intrafamiliar. Le pregunté a la autora de la nota de dónde había sacado la palabra "infamiliar", si era un lapsus. Me contestó que la había leído de otra psicoanalista, Marisa Rodulfo, haciendo referencia a una situación no familiar. O sea que la partícula "in" está incluida en infamiliar como un prefijo que indicaría negación de lo familiar. Se trata en esta interpretación de una correcta descripción de la situación en la que se encuentran los hijos de desaparecidos apropiados por una infamilia en la que, como dice, Cavaglia, el sustento y la perduración de dicha situación se basa en el ocultamiento, en la mentira, a la que se suma la ilicitud de la apropiación.

Además la partícula "in" no sólo puede significar negación sino también indica "adentro", un adentro forzado en este caso, y además redundante porque se entiende que la familia incluye, por lo tanto va de suyo que es "in", sin embargo ese reforzamiento, implica no sólo una ironía, o sea un cuestionamiento de dicha situación infamiliar, sino que ese reforzamiento habla de que se trata de una inclusión forzada. Es decir, está afuera (el apropiado) estando adentro, es una inclusión mentirosa, paródica, está afuera sin saberlo, está afuera sin saberlo el hijo de desaparecido, pero en la estructura de esa infamilia se sabe, y la estructura, por así decir, lo sabe. En las grietas de ese discurso infamiliar, en los silencios, en los huecos, está la verdad silenciosa.

Esto no es todo, esa palabra "infamiliar" es un tenebroso ejemplo de lo que Freud llamaba condensación. Mecanismo del inconsciente que consiste en producir una palabra nueva mezclando, o mejor insertando una en otra. Lo escrito más arriba es ya un ejemplo de esto, pero cuando digo que hay más me refiero a que dentro de la palabra "infamiliar" se encuentra la palabra infamia o infame, y es el asunto del que se trata en la situación descripta, de la verdad silenciosa.

Infame es un término que todos conocen y al que más o menos asignamos el mismo valor, pero si recurriéramos al diccionario, nos encontramos con que se define como infame a aquél que carece de honra, de estimación, de crédito, y a la palabra infamia se suman los sentidos de maldad, o vileza de cualquier orden. O sea que a "infamiliar" podemos leerlo como una creación -por eso hallazgo-, que significa que una infamia, una vileza, una apropiación, que hacen de esa familia una infamilia.

Esta condensación pertenece a la serie de creaciones del mismo tenor de las que Freud describió con una inteligencia sin par. Por ejemplo, la condensación "familionario", creación del escritor Henrich Heine, citado por Freud, en la que como en el caso que estamos tratando, son dos palabras, "familiar" y "millonario", que por un efecto de inmixión se condensan en familionario. Hay otros ejemplos como "femiliar", que mezcla femenino con familiar, o también femilionario que mezcla femenino con millonario e incluso resuena allí lo familiar. En el famoso ejemplo de condensación "familionario", que se encuentra en El chiste y su relación con el inconsciente, de Sigmund Freud se trata de un vendedor de lotería que va a la casa de un millonario que no lo trata como él hubiese esperado y entonces le dice a un amigo, relatándole el suceso: "Tan cierto como que Dios existe, me trató de un modo totalmente familionario", con lo cual queda claro que quiere decir que lo trató de un modo tan familiar como sólo un millonario podría hacerlo, es decir con des﷓precio.

Bueno, esto no es meramente un ejercicio. Quiero sobre todo decir algo sobre una nota y especialmente sobre una palabra que me motivó a escribir estas líneas para mostrar cómo una producción del inconsciente -porque la palabra "infamiliar" es eso-, puede ayudarnos a decir algo para lo que no hay palabra, e incluso puede ayudar a vencer aquella resistencia citada más arriba con la que se encuentra un joven hijo de desaparecido que fue criado en una situación como la descripta.

*Psicoanalista. Coordinador Página de Psicología Rosario/12.

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