PSICOLOGIA › UNA CLINICA POSIBLE DEL AUTISMO INFANTIL, DEL APERIODICO PSICOANALITICO

Una puerta abierta a la subjetividad

El esfuerzo del psicoanálisis es demostrar que no hay etiquetas posibles en tanto cada sujeto es inclasificable; es decir, que no encaja en un protocolo. Los padres que lo eligen van a contramano del actual mandato de clasificar.

 Por Edit Tendlarz*

El libro Una clínica posible del autismo infantil reúne numerosos artículos dedicados a la clínica del autismo que se inscriben en la orientación actual de la clínica analítica esclarecida por Jacques Lacan. La decisión de publicar esta obra nace como hito en el aniversario de una publicación que ya tiene una década de vida. En estos diez años, si algo caracterizó al Aperiódico Psicoanalítico (donde se publicaron originalmente los artículos del libro), fue la variedad de temas que hemos tratado y desplegado junto con psicoanalistas de diferentes partes del globo. Con prólogo de Liliana Cazenave, se presentará próximamente en Rosario.

En todos y en cada uno de los temas trabajados, en las sucesivas pero diferentes ediciones del Aperiódico, se ha atendido a la actualidad de los síntomas modernos y a las diferentes formas de malestar en la civilización que hoy se presentan, todas ellas, unidas bajo el imperativo, la obligación y el derecho a gozar.

Nos ocupamos de las diferentes cuestiones que giran alrededor de una nueva forma de goce, mientras que la época freudiana se caracterizaba por la prohibición, la interdicción del ejercicio del goce. El sujeto, temeroso de la prohibición y de la ley, se ha transformado en un sujeto a quien los imperativos contemporáneos llevan, al decir de Freud, a un placer de otra índole. Es ahora, en la época actual, que el aislamiento y el goce se imponen como estilo de vida.

Los tiempos en los que nació el psicoanálisis han sido llamados por Jacques﷓Alain Miller una época disciplinaria, en la que el padre, con su reino simbólico, producía una suerte de ordenamiento con relación al goce. La época disciplinaria estaba centrada en el poder del amo. Hoy, a partir de la declinación de aquel significante primordial, ha surgido un nuevo reinado, el reinado del goce.

Los tres últimos números del Aperiódico estuvieron dedicados con exclusividad al tema del autismo. Como directora, me pareció un buen momento en la vida del Aperiódico para que diversos psicoanalistas puedan volcar sus trabajos clínicos y de investigación sobre las distintas caras del autismo. Parecía necesario compilar esos trabajos en un solo volumen. Ese material fue elegido con cuidado, al punto de suscitar un fecundo caudal de cuestiones clínicas que pueden conducir al lector a repensar qué psicoanálisis ofrecemos desde la orientación lacaniana en el tratamiento de los autismos.

Me refiero a los autismos en plural, ya que desde nuestra orientación, se trata del abordaje clínico de cada autista, uno por uno, ya sea de un niño autista o de un adulto autista. Sostenemos que los psicoanalistas podemos responder a cada uno de los autismos, y escuchar así el testimonio singular del padecimiento de cada quien y de cada familia.

¿Por qué dedicarle atención a la clínica del autismo? En Francia, en las décadas de 1960 y 1970, quienes comenzaron a trabajar con niños autistas fueron psicólogos que se apoyaron en psicoanalistas como Margaret Mahler, Donald Meltzer, Frances Tustin, Maud Manonni, y Rosine y Robert Lefort: todos ellos alentaron la posibilidad de un diagnóstico y de un tratamiento. En la actualidad, la clínica del autismo sostenida desde el psicoanálisis nos lleva a abrir las puertas y a tomar distancia de ciertos estigmas que favorecen la creencia de la cronificación deficitaria.

Es notable la divergencia que podemos constatar entre los modos de operar propios de las terapias cognitivo﷓conductuales y los del psicoanálisis. La clínica psicoanalítica nos interroga constantemente en nuestro quehacer, sostenido por el deseo del analista: los analistas no nos ocupamos de estándares ni de clichés sino de la particularidad y de la lógica de cada quién.

En esta ocasión, la propuesta, desde el psicoanálisis de la orientación lacaniana, es que los analistas podamos acompañar a los niños autistas en un trabajo de invención donde la precisión clínica opere como brújula del tratamiento, abriéndonos a cuestiones éticas y políticas que nos conciernen. Situándonos en este contexto, el tratamiento parte del respeto, de las invenciones y construcciones que el niño autista ha ido armando y que cumplen una función. En cada niño esa construcción ocupará una función diferente que deberá ser alojada por los psicoanalistas que conduzcan el tratamiento.

En esta compilación, cada artículo analiza una cuestión actual, proponiendo un acercamiento al sujeto autista en la construcción de un horizonte que difiere sustancialmente de las técnicas de aprendizaje.

El esfuerzo del psicoanálisis es demostrar que no hay etiquetas posibles en tanto cada sujeto es inclasificable; es decir, que cada sujeto no encaja en un protocolo. Los padres que optan por analistas que abren las puertas a la singularidad de los seres hablantes van a contramano de lo que ciertos sectores de nuestra sociedad proponen. En los tratamientos psicoanalíticos, a los padres se les ofrece un espacio para que puedan testimoniar sobre el padecimiento que sufren, tanto ellos como sus hijos. Los analistas seguimos apostando a actualizarnos en la clínica, oponiendo a las cifras y evaluaciones la respuesta psicoanalítica: vale decir, abriendo el juego a la subjetividad de cada uno.

*Compiladora. Psicoanalista EOL. Directora de Aperiódico Psicoanalítico.

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Los analistas apuestan a abrir el juego a la subjetividad, en lugar de recurrir a cifras y evaluaciones.
 
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