OPINIóN › 7 DÍAS EN LA CIUDAD

Avanzar sin contradecirse

Una nueva tarifa para el estacionamiento medido e incluso extender el área céntrica en una futura concesión a los privados, aparece como un contrasentido que marca que no hay en realidad una política concreta detrás de este tema por parte del municipio.

 Por Leo Ricciardino

La Municipalidad de Rosario volvió a la carga con su viejo discurso de

"desalentar la llegada de automóviles particulares a las zonas céntricas", pero esta vez destinado a justificar un nuevo tarifazo para el estacionamiento medido e incluso para agrandar el área en una futura

concesión a los privados. En un verdadero contrasentido que marca que no hay en realidad una política concreta detrás de este tema, porque hace pocas semana atrás fue el mismo municipio el que alentó la libre circulación por el microcentro y estudia prohibir el estacionamiento medido (el de esta zona a su cargo) para que sea más fluido el tránsito. ¿Para qué tener más libertad de circulación por el microcentro si la idea es desalentar la llegada de vehículos con estacionamientos a cielo abierto más caro? Es decir, ¿quién querría sólo circular por esa zona sin poder detenerse en ningún lugar?

El titular de Ingeniería de Tránsito de la Municipalidad, Santiago Tazioli aseguró que la zona céntrica está saturada en un 130 por ciento la capacidad de estacionar. Entonces; vino la frase mágica "una tarifa más alta haría que se de una mayor renovación de los espacios y un tiempo más corto, lo que posibilitaría que los autos encuentren lugar para estacionar". Increíble. Y suena como aquella otra frase que justificaba el lanzamiento del estacionamiento medido en la administración municipal de Binner. "Al ser pago el estacionamiento habrá más lugar y los autos no tendrán que dar tantas vueltas para encontrar un sitio donde parar y eso disminuirá la contaminación". Aunque usted no lo crea esto se dijo en esa época. Eso sí cuando un concejal dijo "hay que volver a cerrar el microcentro para bajar la contaminación", le dijeron de "loco" para arriba. Nada se entiende muy bien y, lo peor de todo, es que hay gente que supuestamente estudia este tema. Y le pagan para que de soluciones.

Pero es difícil que se encuentre una solución cuando el intendente

Lifschitz repite que no existe tal problema de tránsito y estacionamiento. Miles de autos se incorporaron en Rosario al parque automotor en los últimos meses, pero las autoridades locales no lo notan. Entonces o no se hace nada, o se toman medidas drásticas que perjudican al automovilista o directamente se niega la problemática.

Y este es el momento de determinar la ciudad futura. Tanto que se habla de modernidad, gestión, y planes estratégicos. Esta ciudad está diseñada al modo europeo, con pocas anchas avenidas y muchas estrechas calles en la zona central, el aumento de vehículos en la circulación está causando cada vez más problemas. Pero no sólo incomodidades a los automovilistas y peatones, sino también en el tema de la contaminación y el consiguiente deterioro de fachadas céntricas históricas y parte del patrimonio urbano que -dicho sea de paso- tampoco se preserva demasiado.

Entonces, la idea es, por lo menos, avanzar en no contradecirse. Si era que el estacionamiento medido iba a contribuir a que se hallaran lugares para estacionar más rápido y que los autos darían menos vueltas y

contaminarían menos; no se puede después ignorar el tema de la contaminación en el microcentro a la hora de determinar si se lo deja abierto o se lo cierra.

Después, avanzar en los planes de cocheras subterráneas porque no puede ser la solución darle más tarifa y más cuadras a los concesionarios del

estacionamiento medido y nada más. Está claro que el tema se está analizando muy tangencialmente y no hay demasiado interés en ﷓acá sí﷓ ir avanzando estratégicamente en la cuestión. Porque a este ritmo será difícil imaginarse un viaje por el centro de Rosario dentro de no mucho más que cinco años.

La idea que un transporte público de excelencia convenza a los rosarinos de dejar sus autos está muy lejos de ser un proyecto en serio. Por deficiencias propias del TUP y por cuestiones culturales de los rosarinos, la cosa parece impracticable al corto plazo. Así que habrá que buscar por otro lado, pero buscar con alguna complejidad que aporte soluciones, porque sólo con tarifas infladas no alcanzará. En todo caso se podría hablar con la petroleras y pedir que aumenten las naftas en esta ciudad así menos autos saldrían a dar vueltas. Está claro que hace falta trabajar un poco más seriamente.

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