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Miércoles, 13 de agosto de 2008

OPINIóN

De buenos tiempos a tiempos de aumentos

 Por Marcelo Gastaldi *

Hay algo novedoso en el discurso político santafesino. El fenómeno, que tiene la cualidad de lo nuevo para la provincia, es ﷓en parte﷓ conocido por los rosarinos. No se trata de ubicar a esta ciudad en el lugar del saber, sino más bien de reconocer que los rosarinos tenemos experiencia acerca del modelo socialista. Este tiene la particularidad de incorporar palabras nuevas, a veces categorías, en el discurso político: los nodos son un claro ejemplo de ello.

Con otra denominación en la experiencia rosarina de pretendida descentralización y participación ciudadana encontramos la creación de los centros de distritos y el devenir del presupuesto participativo. Ideas y acciones por demás de interesantes que fueron perdiendo sentido a medida que el propio modelo se repetía a sí mismo y negaba transformaciones que podrían determinar un avance concreto hacia la descentralización. El accionar de los distritos posee ventajas para la ciudadanía, en tanto la desconcentración administrativa acerca la resolución de trámites a los barrios más alejados del centro de la ciudad. Ahora bien, la limitación de su accionar a estas funciones hace poco creíble la denominación de este proceso como descentralización.

En cuanto a la experiencia del presupuesto participativo, creemos interesante su puesta en marcha, pero no podemos dejar de indicar que la realidad muestra año a año que disminuye su participación porcentual en el presupuesto general. Así, el propio modelo genera una pseudo participación que al ser reiteradamente publicitada genera una sensación de realidad. La descentralización y la participación dejan de ocupar espacio en la construcción discursiva que el propio socialismo hace de sí mismo. De este modo, el modelo socialista genera modas ﷓no nodos﷓ efímeras.

La baja participación porcentual del presupuesto participativo en el presupuesto general derrumba el castillo, pero el modelo no lo registra y continúa su devenir, está cazando fantasmas, lidiando con los aumentos de tasa, servicios de toda índole, con su propia mayoría automática y sus abstenciones.

En la provincia el modelo está mostrando su madera. Busca legitimar sus ideas en las agendas regionales. Practica en exceso la formulación de diagnósticos. Cuando la gestión ya lleva casi ocho meses, desde el propio seno del modelo se escuchan voces preocupadas advirtiendo la necesidad de abandonar la práctica de la "tallerización" como única forma de acción política. El almanaque muestra una alarma y deja aumentos de tarifa y amenazas de nuevos aumentos como cosecha.

Las finanzas de la provincia vuelven a ser noticia. Se habla de las cuentas, de las sumas y las restas. Se comienza a percibir la forma en que este gobierno resuelve los problemas que toda administración tiene en su devenir. Después del aumento de la tarifa del servicio eléctrico es cada vez más insistente la amenaza oficial de concretar aumentos en la tarifa de agua y en los impuestos.

Considerando la experiencia rosarina del modelo socialista debemos advertir que no es novedoso que se aumenten los impuestos, ni reconocer que "el modelo" no es industrialista o productivo. Años de desarrollo del modelo no dieron a luz un solo parque industrial en nuestra ciudad: dos polígonos son el resultado tardío de un olvido conceptual o de una convicción política.

Llegado agosto nos invade la certidumbre de que los buenos tiempos no estaban pronosticados para el 2008. Está en ciernes el corto publicitario que nos invitará a esperar el 2009. Así, el horizonte del modelo socialista, cual espejismo de viajero, se aleja cuando nos aproximamos.

* Diputado Provincial del PJ û Frente para la Victoria.

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