OPINIóN › PANORAMA POLíTICO

La verdadera pelea de fondo

 Por Pablo Feldman

El socialista Rubén Giustiniani picó en punta y empapeló Rosario con afiches que anuncian su candidatura, advierten que Santa Fe ya cambió, y exhiben un notorio manejo del "photoshop" que lo muestra más joven y radiante que el día en que se graduó de ingeniero. Más allá de estos detalles, menores por cierto, el presidente del PS que va por su reelección en la Cámara alta de la Nación, deberá hacer bastante más que buenos afiches si quiere derrotar a Carlos Reutemann en el "mano a mano" que se ha planteado en los hechos y que en alguna medida enmascara la pelea de fondo Reutemann/Binner que tarde o temprano tendrá que darse en el escenario provincial o en uno más amplio y trascendente en el futuro. Sólo una derrota del Lole a manos de "Pechito" -apodo del dirigente socialista que se remonta a sus años de estudiante- evitaría un choque con Binner que seguramente sería saludable para el futuro de Santa Fe. No por verificar quién es el que más votos tiene, sino por definir un proyecto político que tuvo en Reutemann 8 años como muestra, y que en el primero de Binner ya se pueden advertir importantes diferencias. Esto más allá de los aciertos y defectos de ambas gestiones, refiere fundamentalmente a los objetivos y al manejo de la cosa pública.

Sin perder de vista el contexto que les ha tocado a uno y otro, y pasando por alto el ditirambo del Lole ("si Lula es de izquierda, yo soy de izquierda") no hace falta esforzarse demasiado para advertir que la salud pública y la educación -dos áreas vitales para cualquier gobierno- muestran posiciones antitéticas. Lo mismo con los servicios y empresas del Estado, o el concepto de seguridad pública y control social. Sobre esos ejes debería girar la campaña y salir del pantano de las inundaciones y de la represión del 19 y 20 de diciembre, que en definitiva no fueron otra cosa que la consecuencia de lo antedicho y que debería ser el centro del debate. Y no sólo para definir quiénes serán los representantes de Santa Fe en el desnaturalizado Senado de la Nación, donde los intereses de la provincia se subordinan a la disciplina partidaria o a los intereses sectoriales. Porque recién a partir de la discusión por la 125 y las retenciones algunos legisladores se "despertaron" y votaron fuera del oficialismo tras un lustro de levantar la mano a la voz de "aura" cuando se votaban superpoderes, impuestos, coparticipación u otra serie de proyectos que no defendían el federalismo como se promete ahora sostenerlo "a capa y espada".

Es importante adelantar el debate sobre todo porque tanto Reutemann como Binner tienen aspiraciones presidenciales, en el caso del ex-piloto de fórmula uno ya las hizo públicas, el gobernador, prudentemente, prefiere mantenerlas en reserva hasta que sea el momento. La pertenencia al peronismo -cosa que el Lole se ha ocupado de sostener- le asigna al Senador un adicional que según sea el momento suma o resta. A nivel provincial las encuestas por partidos dan al PJ muy lejos detrás del PS, pero cuando se pregunta por candidatos el Lole toma la delantera a pesar del peronismo. ¿Cuál es la explicación? Podría ensayarse más de una respuesta; la que más se aproxima al criterio de este cronista es aquella que esbozó la pluma impar del Osvaldo Soriano en "No habrá mas pena ni olvido" cuando uno de sus personajes sostiene "yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". Reutemann es un "compañero" y a la vez seduce al votante antiperonista, y por "izquierda" como el quiere hacer creer. Y frente a esto, ¿qué harán los socialistas?. ¿Disputar el voto en ese terreno, donde el Lole demostró su 'pragmatismo' para ser menemista diez años, Kirchnerista cinco, y reutemista todo el tiempo?

O plantarse con sus ideas y proyectos, asumiendo el riesgo de perder votos por derecha, pero apostando a un proceso de creciente conciencia social y menor oportunismo.

El proyecto de expropiación de la fábrica Malhe camina en ese sentido, lo mismo que las reasignaciones presupuestarias y las prioridades de la gestión. Probablemente sea menos "rendidor" que el discurso contra las retenciones en la tierra de la siembra directa y de la soja fácil. Seguramente menos atractivo que prometer la defensa a rajatabla de los intereses de los santafesinos. Pero tan bien más serio y sustentable. Y eso no quiere decir resignarse a hacer lo que se puede, sino esforzarse por hacer lo que se debe.

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